41 senadores franceses, con las tesis del procés, mientras el Gobierno de Macron reafirma su apoyo a España

El Gobierno de Francia reiteró este lunes su confianza en la democracia española y en su Estado de derecho, al tiempo que llamó a no inmiscuirse en la situación sobre la región de Cataluña, después de que un grupo de 41 senadores galos denunciara "la represión" contra los líderes independentistas catalanes.

“Francia reitera su compromiso constante con el respeto al marco constitucional de España. Es en ese marco, que es el del Estado de derecho, donde el asunto de Cataluña debe ser tratado”, indicó el Ministerio francés de Exteriores en un comunicado.

Agregó que “no le corresponde a Francia inmiscuirse en los procedimientos judiciales en curso”, en clara referencia al proceso en el Tribunal Supremo español contra varios líderes del independentismo catalán por su implicación en un referendum ilegal y en la posterior declaración de independencia también ilegal de esa región española.

Por su parte, la ministra, Nathalie Loiseau, ha escrito en Twitter que la posición de su Gobierno sobre Cataluña pasa por el “estricto respeto de las normas constitucionales españolas”. Cataluña, ha dicho, es un asunto que “es responsabilidad de España, que es un Estado de Derecho, en el que nadie, incluso si es parlamentario francés, tiene que interferir”.

“No corresponde a Francia inmiscuirse en procedimientos judiciales en curso”, ha dicho también la portavoz de su Ministerio. También ha expresado la “plena confianza” en la capacidad de la democracia española de llevar adelante un “diálogo político tranquilo, respetuoso de la legalidad constitucional y del Estado de Derecho”. Y ha añadido que, en un momento en el que el “espíritu de unidad y de solidaridad” debe guiar a los países para relanzar el proyecto europeo, “las autoridades francesas recuerdan su apoyo a una España fuerte y unida y su pleno apoyo a las autoridades españolas”.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha agradecido a Francia su “rápida y contundente” respuesta de apoyo a la unidad de España ante el “inadmisible” manifiesto de un grupo de senadores franceses. Moncloa ha reafirmado que “España es una democracia plena con división de poderes en la que los derechos y libertades fundamentales, incluido el derecho a un juicio justo e imparcial, están garantizados”.

Ante este manifiesto, el Gobierno de Emmanuel Macron ha reafirmado su apoyo “a la unidad y la integridad de España”. “Francia reitera su apego constante al respeto del marco constitucional de España. Es en este marco, que es el del Estado de Derecho, en el que debe plantearse el asunto de Cataluña”, según una declaración de la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores francés.

El manifiesto de la polémica

La reacción del Gobierno francés se produce después de que un grupo de 41 senadores franceses de diferentes partidos del arco parlamentario denunciaran “la represión” contra los líderes del ‘procès’ y pidieran la intervención de Francia y de la Unión Europea (UE) para “restablecer las condiciones del diálogo”.

François Calvet, uno de los promotores de la iniciativa y representante del partido ‘Los Republicanos’ por el departamento de los Pirineos Orientales (la llamada Cataluña Norte), ha explicado que buscan que Francia y otros gobiernos europeos intervengan “para que haya una mediación” porque la situación actual “no beneficia a nadie”.

El texto ha sido difundido por uno de los promotores, André Gattolin, que lo ha publicado en su blog del sitio web mediapart.fr. Gattolin es senador del Alto Sena y miembro de la plataforma que respalda al presidente, Emmanuel Macron, la República en Marcha. Ocupa el cargo de vicepresidente de la comisión de Asuntos Europeos. Macron nunca ha apoyado al secesionismo catalán. Es más, poco después del referéndum ilegal del 1-O rechazó de forma tajante una posible mediación europea para resolver la crisis. “Si intervenimos, damos la razón al que no respeta la regla del derecho”, dijo el 10 de octubre de 2017 en un coloquio celebrado en Francfort.

El caso es que el manifiesto es bastante confuso hasta el punto de que resulta difícil interpretar qué es exactamente lo que quieren sus firmantes. El texto contiene cinco puntos o demandas. El primero se limita a pedir “el respeto de los derechos y libertades fundamentales en Cataluña, sin, por supuesto, interferir en los problemas políticos de un país vecino y sin tomar partido en el tema de la independencia de Cataluña”.

Hasta ahí todo es bastante asumible pero los puntos siguientes son contradictorios con el primero, desde el momento que asumen plenamente las tesis y el lenguaje independentistas dando por hecho que se están vulnerando los derechos de personas cuyo único delito ha sido defender una determinada opción política, algo que en absoluto se corresponde con la realidad. “Denunciamos –dicen los senadores- las represiones sufridas por funcionarios electos legítimos, representantes políticos de la Generalitat de Cataluña encarcelados u obligados a exiliarse por sus opiniones en el ejercicio de los mandatos que les confían los electores”. El tercer punto va más allá todavía al calificar esta situación de “verdadero ataque a los derechos y libertades democráticos”.

El cuarto punto se dirige a su propio Gobierno para reprocharle su supuesta pasividad: “Lamentamos que la gravedad de esta situación sea subestimada en nuestro país”. Y el quinto y último punto es el que pide directamente que “Francia y los países de la Unión Europea intervengan para restablecer las condiciones del diálogo para encontrar soluciones políticas a un problema político”.

En declaraciones a la agencia EFE, François Calvet ha justificado el término de “represión” que se utiliza en el texto porque considera que los exlíderes del ‘procés’ que están siendo juzgados en el Tribunal Supremo son “presos políticos”. “Creemos que no se puede detener a la gente por sus convicciones” ha dicho y ha defendido que “el papel de Europa es tratar de encontrar soluciones, no quedarse con los brazos cruzados”, porque “hay una subida de tensión que no puede más que acabar mal”. Ha insistido en que quieren que “haya una discusión entre el Estado central y Cataluña” y que “el diálogo no se lleve al nivel judicial”.

Los 41 firmantes representan el 12% de los 348 miembros con que cuenta el Senado francés. La iniciativa ha salido adelante gracias en buena medida a la iniciativa de alcaldes de los Pirineos Orientales que habían solicitado la libertad de los presos en declaraciones del mismo estilo.