Si Vox supera a Podemos, Sánchez no podrá gobernar con soberanistas vascos y catalanes

Vox, el partido que lidera Santiago Abascal, se ha convertido en la estrella de la precampaña electoral porque de su resultado van a depender muchas cosas y entre ellas puede que el propio proceso de investidura del que será el próximo presidente del Gobierno. Y ello si no se produce una situación de ‘bloqueo’ que obligue a la repetición electoral como ocurrió en 2015. 

Por ejemplo, si Vox supera a Podemos en las urnas del 28-A será probable que Pedro Sánchez no pueda volver a repetir la coalición de la moción de censura (el ‘Gobierno Frankenstein’) contra Rajoy porque no sumarían los escaños suficientes para llegar a los 176 diputados de la mayoría absoluta. 

Para que Sánchez pueda ser investido presidente, con ayuda de diputados soberanistas vascos y catalanes y diputados de Iglesias y sus confluencias Sánchez necesita que entre PSOE y Podemos sumen 160 escaños. De lo contrario no llegarán a los 176 de la mayoría absoluta, porque esta vez los candidatos procesados en el juicio del Tribunal Supremo mientras no podrán recoger su acta de diputados hasta el fin el djuicio y si no son condenados. Y además Puigdemont anunció que PDeCAT no volverá a apoyar a Sánchez. 

De manera que los diputados nacionalistas que pueden quedar a favor de Sánchez son unos 16 (antes eran 26) y ello obliga a que PSOE y Podemos sumen 160 escaños para alcanzar la mayoría absoluta de los 176. Pero si Vox supera a Podemos el 28-A en ese caso será muy difícil que Sánchez e Iglesias sumen los 160 escaños. 

Lo que tampoco garantiza que el trío liberal conservador, PP,Cs y Vox logre, como en Andalucía, la mayoría absoluta porque podría darse el caso de que el bloque de la izquierda no llegue a los 160 diputados y el de la derecha no alcance los 176; con lo que estaríamos en la zona de ‘bloqueo’. 

Y en ese caso muy probable será que la suma de PSOE y Cs tampoco sea suficiente para llegar a la mayoría absoluta en pos de un Gobierno centrado. Además existe el veto político y personal de Albert Rivera a Pedro Sánchez y ello le obligaría al PSOE, si quisiera continuar en el poder, a presentar a la investidura otro candidato, de indiscutible condición constitucionalista, como podría ser Josep Borrell. 

Y en ese caso y con Rivera de vicepresidente esta coalición debería contar con la abstención del PP en la investidura, en justo pago por la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy en 2016. 

Y ¿qué pasaría con Sánchez? Pues le queda el comodín de la Comisión Europea ahora que se le acaba su tiempo a Miguel Cañete y le toca el turno a un socialista que podría ser Borrell o el propio Sánchez. 

Y si esto no es así llegaríamos al bloqueo institucional y a la repetición de las elecciones unos meses después como ocurrió en 2015 y 2016.

Podemos y Vox 

Pero mientras tanto todo gira en torno a lo que ocurra en los dos partidos populistas de Podemos y Vox. En Podemos la crisis en la dirección, en las listas y las confluencias es total. Y la ruptura de Iglesias y Errejón un asunto de la mayor importancia, como las extravagantes vacaciones de Iglesias de tres meses por paternidad y la compra de su chalé de pequeño burgués. 

Lo que les ocurrió a Podemos e IU en Andalucía (donde perdió el 30 % de los votos) es todo un síntoma, y está claro que ante la crisis de Podemos y el autoritarismo de Iglesias ya son muchos los votantes de Podemos que volverán al PSOE. De ahí sobre todo el hecho de que el PSOE aparezca en las encuestas como el partido que va a ganar el 28-A. 

Sin embargo Iglesias, desde su soberbia infinita, cree que su regresó a la batalla electoral a palos con Vox y presumiendo de las reformas sociales del Gobierno de Sánchez, le permitirá recuperar los votos lo que no es verdad. 

Sobre todo porque la aparición en campaña de un quinto partido nacional como es el caso de Vox daña a todos los demás y sobre todo al que quede el último y por detrás de Vox. Y ese quinto puesto se lo están disputando ahora Podemos y Vox. Y en él está en juego la presidencia de Sánchez. 

Pero Vox también puede dañar al PP, para empezar en el Senado donde el centro derecha puede perder la mayoría absoluta en favor del PSOE. De ahí que vamos a asistir, en próximos días, a una dura campaña del PP en contra de Vox.

Y ¿que dicen las encuestas sobre Vox? Pues que si el partido de Abascal logra superar a Cs y Podemos en varias o muchas de las 28 pequeñas provincias con 5 o menos escaños, Vox tendría ahí un buen resultado y le privaría al PP y PSOE de repetir un segundo escaño en muchas de ellas. 

Sin embargo en las cinco circunscripciones más grandes que son Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga (que suman 106 escaños) el que PP y Vox vaya separados les beneficia a ambos, como ocurrió en Andalucía. 

Pero la clave estará en el resto de las 19 provincias medianas, de 6 o más escaños cada una. Ahí la partida se jugará a la espera del porcentaje que en cada una de estas provincias obtengan Vox, Podemos y Cs. Y ahí si puede haber un serio daño para el PP si Vox sale buen parado y para el PSOE si Podemos queda muy mal. 

En todo caso, todavía tenemos mucha campaña electoral por delante en la que  pPablo Casado, que está de los nervios con Vox, espera que el efecto Vox se desinfle, mientras Pedro Sánchez confía que Pablo Iglesias recupere parte del terreno que perdió. El tiempo y las urnas dirán pero de momento la noticia es Vox y su líder el casi oculto Santiago Abascal. 

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