Un guardia civil dice que el secesionismo ‘necesitaba dinero’ y que lo buscó hasta en China

El Tribunal Supremo ha dado inicio a la vigésima jornada del juicio del "procés" con más testimonios de guardias civiles que participaron en los registros previos al referéndum del 1 de octubre de 2017. En concreto, ha sido el turno de los agentes que registraron el despacho de Francesc Sutrias, ex director general de Patrimonio de la Generalitat, a quien la Guardia Civil vincula directamente con las papeletas y tarjetas censales que se encontraron en las naves de Unipost. Sutrías fue detenido como presunto autor de un delito de sedición, malversación y desobediencia. En su despacho se encontró documentación sobre la financiación del 'procés' de la que se desprende que se buscaron fondos hasta en China.

En ese despacho de Sutrias, situado en la Consejería de Economía, los agentes encontraron, entre otros efectos, documentos sobre el Consejo Asesor para la Transición Nacional, la hoja de ruta del proceso independentista y el dossier de estructuras de Estado, según ha explicado el primer guardia civil que ha testificado este jueves. De hecho, creen que pactó con el responsable de la empresa postal Unipost, Pau Raventós, una guía sobre cómo actuar si las autoridades les pedían explicaciones sobre los encargos del 1-O, en la que valoraron como clave destruir pruebas, como las imágenes de cámaras de seguridad.

“Había muchísima documentación, incluso facturas de viajes al extranjero de Pere Aragonès”, ha asegurado el testigo en alusión al actual vicepresidente de la Generalitat y ha explicado que “había una preocupación muy grande por la financiación. Sobre cómo podrían sobrevivir económicamente hablando una vez declarada la independencia”. “El señor Aragonès buscaba financiación internacional, y el señor Salvadó era más gestión interna de impuestos”, ha añadido el agente. En aquella época, Aragonès (secretario de Economía), Salvadó (secretario de Hacienda) y Josep María Jové (secretario general de la consejería de Economía y Hacienda) formaban, junto a Oriol Junqueras (vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda), la cúpula de la vicepresidencia económica de la Generalitat.

La Guardia Civil siempre sospechó que Aragonés, que además de vicepresidente es el líder ‘in pectore’ de ERC desde que Junqueras está en prisión, había participado en la búsqueda de financiación para el ‘procés’ en los viajes que realizaba al exterior, hasta el punto de que el magistrado que instruye la causa por la organización del referéndum del 1-O, Juan Antonio Ramírez Sunyer, puidió en agosto de 2018 al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que le investigara junto a Salvadó y Jové.

El cabo de la Guardia Civil ha resaltado en concreto un viaje de Aragonés a Eslovenia en enero de 2017. En las referencias encontradas se hablaba de la independencia de ese país haciendo una comparativa con la situación catalana, aunque no de forma “exacta”, ha dicho, ya que se recordaba que “Eslovenia hizo frente al Ejército yugoslavo”. Se destacaba, no obstante, que “Yugoslavia era una federación en colapso y España era un país más poderoso”.

El agente que ha declarado este jueves, ha relatado que la Generalitat calculó que se necesitaban 22.800 millones de euros para arrancar el nuevo Estado una vez que se declarase la independencia, hasta que la hipotética agencia tributaria catalana estuviera ya engrasada para actuar. Esta cifra procede de la suma de unos documentos hallados en el registro del despacho de Salvadó. El periodo clave iba de la declaración de independencia hasta la puesta en marcha de la hacienda catalana y para ello desarrollaron un sistema informático con IBM por importe de 241.000 euros que, según el testigo, generó una factura que cree que está pagada. Los 22.800 millones se conseguirían, según los cálculos del Govern, sumando 4.500 millones de la recaudación de impuestos del sector publico catalán, 6.000 millones más de ingresos de los ayuntamientos, 1.300 millones de ingresos propios más una financiación que pidieron a China de 11.000 millones.