Pío García Escudero repite como cabeza de lista del PP al Senado por Madrid

El presidente del Senado, Pío García Escudero, volverá a encabezar la lista del PP al Senado para las elecciones del 28 de abril por la circunscripción de Madrid, según han confirmado a EFE fuentes de la dirección. Su candidatura parecía en el aire en las últimas horas, según distintas voces del PP, pero finalmente ha sido confirmada su presencia en la lista este jueves.

El presidente del Senado, Pío García Escudero, volverá a encabezar la lista del PP al Senado para las elecciones del 28 de abril por la circunscripción de Madrid, según han confirmado a EFE fuentes de la dirección. Su candidatura parecía en el aire en las últimas horas, según distintas voces del PP, pero finalmente ha sido confirmada su presencia en la lista este jueves.

García Escudero fue elegido en 2011 como presidente de la Cámara alta y es también presidente del PP de la Comunidad de Madrid desde mayo de 2018, tras la crisis desatada a raíz de la dimisión de Cristina Cifuentes.

Después de ser elegido presidente del Senado, en las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 volvió a ser el senador más votado y por mayoría absoluta renovó el cargo al frente de la Cámara alta el 19 de julio de 2016, en la duodécima legislatura.

Desde esta responsabilidad, García-Escudero ha tenido que lidiar la aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir la Generalitat de Cataluña y atajar el desafío independentista, ya que la Constitución encarga al Senado la potestad de activarlo.

Enfrentado a Aguirre

García-Escudero es un histórico del PP de Madrid, partido que presidió de 1993 a 2004 y que ha vuelto a presidir de forma interina desde que el año pasado dimitiera del puesto Cristina Cifuentes. Mariano Rajoy lo eligió para dirigir la formación madrileña hasta que pasen las elecciones y un nuevo congreso regional renueve la estructura del PP en la Comunidad.

Cifuentes había sucedido a Esperanza Aguirre. Entre ambas, sin embargo, hubo una gestora porque Aguirre también se vio obligada a dejar el cargo al saltar a la luz el caso Lezo.

Precisamente Aguirre sustituyó a Pío García Escudero después de una encarnizada batalla previa a un Congreso Regional en 2004, donde la exidirigente autonómica, entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, venció tras la retirada de la candidatura de Manuel Cobo, apoyado entonces por Alberto Ruiz-Gallardón.

Durante años, García Escudero tuvo un papel discreto y no se cuestionó su gestión en el partido hasta que saltó una supuesta financiación ilegal del partido a través de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de la Comunidad de Madrid (Fundescam), fundada por el PP madrileño en 2000.

La propia Aguirre aseguró desconocer las cuentas de la entidad o cómo funcionaba y apuntó al presidente de la Cámara Alta si se quería saber más del tema. "Pregunten a Pío, Pío, Pío", llegó a decir en 2009. Años después, el pasado mes de noviembre, Ignacio González también le situó en el centro del escándalo, recordando que fue el responsable de su constitución.

El propio García-Escudero tuvo que declarar en calidad de testigo ante la Audiencia Nacional por el caso Gürtel, donde aseguró que el tema de financiación respondía al área económica del partido, que él se dedicaba al "tema político" y que Fundescam nunca pagó ningún acto electoral. "Era una especie de laboratorio de ideas para trabajar el desarrollo económico de la Comunidad de Madrid", señaló.

El presidente del Senado también ha sido de los pocos en corroborar documentación recogida en los llamados 'papeles de Bárcenas'; admitió en ante el juez haber recibido un préstamo para rehabilitar su vivienda tras sufrir un atentado de ETA, aunque aclaró que había ascendido a 24.000 euros y no a 30.000, como se recogía en esa documentación.

Pío García-Escudero ha tenido que hacer frente a estos asuntos siendo presidente del Senado, cargo que ha procurado dejar al margen de su afiliación al PP y por el que ha mantenido discreción.

Una lista de veteranos exdiputados

El líder del PP, Pablo Casado, ha decidido llevar al Senado como 'números uno' a veteranos dirigentes del PP como Rafael Hernando, Fernando Martínez-Maillo y Carlos Floriano, que en los últimos comicios habían liderado la lista al Congreso por Almería, Zamora y Cárceres, respectivamente.

La dirección nacional del PP ha desatado los nervios en el PP al dilatar los plazos para cerrar las listas al Congreso y al Senado. Los partidos disponen como fecha tope hasta el 25 de marzo para registrar sus candidaturas ante las Juntas Electorales.

A la espera de que el PP difunda el listado completo de los 'números uno' al Senado, hay pocas repeticiones en los cabeza de cartel con respecto a las últimas litas de Mariano Rajoy, de junio de 2016.

Aparte de García-Escudero, actual presidente del Senado, Casado prevé mantener también por Lugo a José Manuel Barreiro, portavoz del Grupo en el Senado con Mariano Rajoy y que fue sustituido por Ignacio Cosidó con la llegada de Casado, según fuentes del partido.

Otros que repiten son Iñaki Oyarzábal (Álava), Paloma Sanz (Segovia) o Miguel Ángel Cortés (Valladolid). A cambio, Casado sitúa en el Senado a dirigentes 'populares' de peso con la dirección anterior como Fernando Martínez-Maillo (será candidato por Zamora), Carlos Floriano (Cáceres) y Rafael Hernando (Almería), todos ellos hasta ahora en el Congreso.

El líder de los populares ha optado también por llevar a la Cámara Alta a candidatos a la alcaldía de capitales de provincia, como el de Guadalajara (Antonio Román) y el de Burgos (Javier Lacalle). En la legislatura que termina, el Grupo Popular ha tenido en sus filas a 21 alcaldes, pero ninguno de capital sino de localidades menores.

Sin embargo, han sido desplazados del 'número uno' en la Cámara Alta veteranos del PP como Luis Aznar (León), Ovidio Sánchez (Asturias), Dionisio García Carnero (Zamora) y Pedro Agramunt (Valencia). Tampoco figura Ignacio Cosidó, hasta ahora portavoz del PP en el Senado, que se quedará fuera de las listas, según 'El Mundo'

Ser el número uno adquiere relevancia en esta ocasión. El sistema electoral hace que sólo dos partidos se repartan los cuatro escaños en disputa: el más votado se lleva tres y el segundo, se queda con el restante.

En las últimas legislaturas, este 3+1 se lo han repartido el PP y el PSOE, a favor del primero en la inmensa mayoría de provincias. Está por ver si en las próximas generales será el PSOE el ganador, lo que haría que sólo ek número uno tenga asegurado el escaño pero no los dos siguientes.

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