El Parlamento rechaza por segunda vez el pacto de May con la UE y asume el control del Brexit

El Parlamento británico ha rechazado este martes por segunda vez el acuerdo sobre los términos de salida de la Unión Europea (UE) que la primera ministra del Reino Unido, la conservadora Theresa May, ha pactado con Bruselas. Por 391 votos frente a 242, la Cámara de los Comunes ha rehusado ratificar el texto, que incorporaba garantías adicionales respecto a la versión que se votó en enero de que el mecanismo para evitar una frontera en Irlanda del Norte no será una solución permanente.

El resultado de la votación significa que el Parlamento asume el control de la salida de la UE. Este miércoles se votará la opción de un Brexit sin acuerdo. De no salir adelante esta alternativa que cuenta con el apoyo de una minoría porque tendría un grave impacto económico para el Reino Unido, el jueves se votará en la Cámara una corta extensión del Artículo 50, es decir, un aplazamiento de la salida del Reino Unido de la UE, prevista en principio para el 29 de marzo.

La nueva votación del Brexit en el Parlamento de Westminster no se preveía fácil y las reacciones del abogado general del Reino Unido, Geoffrey Cox, y del aliado norirlandés de Theresa May, el Partido Unionista Democrático (DUP), lo han confirmado desde horas antes de que se produjera. Cox ha venido a ratificar lo que dijo la noche del lunes el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker: que las nuevas garantías pactadas por la primera ministra británica con Bruselas no alteran el acuerdo del Brexit. El ultraconservador DUP lamenta que May no haya alcanzado un progreso suficiente hasta el momento, aunque confía en que ello sea posible en futuras conversaciones. El meollo de la discordia sigue siendo la ‘salvaguarda’ irlandesa.

La ‘salvaguarda’ es el mecanismo de garantía impuesto por Bruselas, por el que Reino Unido permanecerá al menos durante dos años, en el periodo de transición hasta diciembre de 2021, en la unión aduanera. De esta forma, se pretende evitar una nueva frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, que es territorio británico, que pueda poner en peligro la paz alcanzada en el Acuerdo de Viernes Santo. La principal inquietud del DUP y de los conservadores euroescépticos es que el Reino Unido permanezca atado a las normas del mercado único si Londres y Bruselas no llegan a un acuerdo que establezca una nueva relación comercial entre ambas partes en ese periodo de transición.

En su comparecencia del lunes por la noche desde Estrasburgo, a donde viajó en un intento desesperado por conseguir cualquier concesión que le facilitara el trago parlamentario de este martes, May anunció un “instrumento conjunto” de arbitraje para acordar la retirada del backstop o ‘salvaguarda’ si las negociaciones encallan  e incluso una “declaración unilateral” del Reino Unido, lo que en principio suscita dudas sobre su reconocimiento y fuerza legal en el derecho internacional. Pues bien, según el abogado general los nuevos textos del Brexit “reducen el riesgo” de que el Reino Unido permanezca indefinidamente en la polémica salvaguarda irlandesa, pero el “riesgo legal” permanece “sin cambios”. Es decir, Cox avisa de que “si las circunstancias fundamentales siguen siendo las mismas, no existen mecanismos internacionales para que el Reino Unido pueda abandonar el protocolo del backstop a menos que se llegue a un acuerdo  con la otra parte”.

Tras conocerse este opinión, el portavoz del Brexit del Laborismo, Keir Starmer, ha comentado en Twitter que el abogado “ha confirmado que no hay cambios significativos” en el acuerdo de retirada a pesar de los nuevos documentos legales acordados anoche. “La estrategia del Gobierno está ahora hecho trizas”, ha afirmado.

Poco después, el propio líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, ha confirmado eñ voto en contra de la formación que encabeza. Durante el debate que precede a esa votación, el político ha lamentado que el Gobierno no haya conseguido cambiar “ni una palabra” del pacto, que continúa, a su juicio, siendo “tan malo” como era en enero. Corbyn ha recordado que entonces el texto sufrió la mayor derrota en una votación parlamentaria que ha padecido un Ejecutivo en el Reino Unido y ha insistido en que este documento sigue siendo “literalmente lo mismo”. El Gobierno conservador no ha conseguido “ninguno de sus objetivos” de introducir cambios legales en el pacto, ha asegurado parafraseando a Geoffrey Cox.

Para el líder opositor, el pacto “daña la economía, pone en riesgo el sistema sanitario y empeora los estándares de vida” de los británicos. “La gente quiere certeza y el acuerdo no la ofrece”, ha considerado al mismo tiempo que esgrimía que no es verdad que este tratado sea el único posible, tal y como ha manifestado el Gobierno.

May, por su parte, ha echado mano del peor escenario posible para los euroescépticos en un intento para convencerlos. “Puede no llegar a materializarse la salida del Reino Unido de la Unión Europea”, ha proclamado la primera ministra en tono amenazante recordando lo que dijo Juncker la noche del lunes: “No habrá una tercera oportunidad”. El “divorcio” británico de la UE, fijado para el próximo 29 de marzo, “podría estar perdido”, ha dicho y ha añadido haciendo un esfuerzo por la afonía que padece: “Creo que es totalmente imperativo para esta cámara que cumplamos con la decisión tomada por el pueblo británico en junio de 2016, que cumplamos con ese referéndum y que cumplamos con el Brexit”.

La primera ministra necesitaba que la mitad más uno de los 634 diputados -un total de 318- apoyaran su pacto para que saliera adelante, algo que ha quedado descartado después de que una mayoría adelantara que no lo iba a respaldar. Entre ellos se incluían los diez parlamentarios del norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP), socios de su Gobierno en minoría, el Partido Laborista y los integrantes del Grupo de Investigación Europea (ERG, por sus siglas en inglés), formado por diputados conservadores euroescépticos. El acuerdo original de retirada fue rechazado en los Comunes el pasado 15 de enero por 432 votos en contra y 202 a favor.

RELACIONADO