El jefe de la Guardia Civil durante el 1-O acusa a los Mossos de espiarles y oponer resistencia

El jefe de la Guardia Civil en Cataluña el 1-O, Ángel Gozalo, ha acusado a los Mossos d'Esquadra de hacer ese día seguimientos a sus unidades y de oponer resistencia cuando iban a intervenir en algunos centros, además de rechazar ayudarles cuando se lo pidieron y mantener una actitud general de pasividad.

Gozado, que testifica hoy en el juicio a la cúpula del “procés” en el Tribunal Supremo, ha resaltado que a primera hora de la mañana del 1-O sus unidades comprobaron que había muchos puntos de votación llenos de gente, en algunos casos sin presencia de los Mossos y en otros con pocos efectivos y con una equipación no “adecuada”, ya que no iban preparados para ejercer funciones de orden público. A la vista de esta “radiografía visual”, contactaron con el coordinador del dispositivo policial para impedir el 1-O, el coronel Diego Pérez de los Cobos, que activó el “plan B” para que las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado pudiesen actuar por su cuenta.

A preguntas del fiscal Fidel Cadena, Gozalo -que meses después del 1-O fue ascendido a teniente general- ha detallado que el despliegue de los Mossos era “escasísimo” y que, en el mayor número de los centros a los que se dirigió la Guardia Civil, los efectivos de la policía autonómica tenían una actitud pasiva.

Según el testigo, en algunos casos los Mossos incluso incurrieron en alguna “resistencia”, que está “constatada” y de la que abrieron diligencias, ya que tomaron nota del número de placa de los agentes de la policía autonómica que trataron de impedir que actuasen. Además de sostener que los Mossos mantuvieron una actitud generalizada de pasividad, Gozalo ha descrito casos en que la Guardia Civil solicitó ayuda a la policía catalanas, para que colaboraran con ellos, y la petición fue rechazada.

El teniente general ha denunciado también que constan varias acciones de “vigilancia a los movimientos” de la Guardia Civil por parte de unidades de los Mossos, que apostaron vehículos para tomar y emitir referencias de las “salidas y movimientos” de las unidades del instituto armado, lo que se está investigando en los juzgados de Lleida.

Gozalo ha señalado que “las sombras de duda” sobre los Mossos d’Esquadra se remontaron al 19 de septiembre de 2017, en el registro de material electoral de Unipost, cuando solicitaron su ayuda y tardaron 40 minutos en asistirles, y ha añadido: “Todo sumaba”. A su juicio, las dudas sobre los Mossos surgieron “los días de preludio” al 1-O.

Lo ha situado en concreto el 19 de septiembre, durante el registro de la oficina de la empresa de mensajería Unipost en Terrassa (Barcelona), cuando los agentes sufrieron “mucho tiempo de espera” -“un lapsus de 40 minutos”-, con muchos ciudadanos congregados, desde que pidieron ayuda a los Mossos y finalmente se les auxilió. Una respuesta ni “adecuada ni oportuna”, a su juicio, y que le llevó a pensar: “Aquí algo me está fallando”.

La situación se repitió al día siguiente, cuando hubo registros en 41 puntos de Cataluña, incluida en la Conselleria de Economía de la Generalitat, y varias detenciones de exaltos cargos del Govern en una operación dirigida por el juzgado de Barcelona que investigaba los preparativos del 1-O. Según el teniente coronel, ese día se vivió “una concatenación de hechos” que mostraron la “no acción” de los Mossos y que “sumó otra sombra de duda” en si la respuesta de los Mossos el 1-O sería o no adecuada.

A preguntas de las defensas, Gozalo ha confirmado que se diponía de información previa sobre lo que se estaba preparando para el 1 de octubre. “Lo que me llegó de nuestro Servicio de Información –ha dicho- es que había una gran excitación a través de redes sociales, mensajes institucionales, medios públicos y privados para que la gente acudiera prematuramente a los puntos designados para la votación. Los CDR habían hecho algunas acciones formativas de cómo actuar ante las fuerzas de seguridad”. El testigo ha puntualizado que lo que se desconocía era el grado de mesura, contundencia o violencia”, de las acciones que los independentistas pensaban llevar a cabo.

Cuando se le ha preguntado por qué disponiendo de esa información la Guardia Civil no precintó los colegios en los que se iban a llevar a cabo las votaciones, ha explicado que eso hubiera sido una “interferencia no amistosa en las competencias del cuerpo con el que estábamos trabajando en una misión”, en referencia a los Mossos. Sobre lo que se encontraron el día del referéndum ilegal, el alto mando de la Guardia Civil ha hablado de “maniobras de oposición activa al paso de los agentes de la Guardia Civil”.

En respuesta al abogado Jordi Pina, Gozalo ha negado de forma tajante que algún guardia civil usara gas pimienta. El letrado le había pedido que explicara la imagen de un guardia rociando con spray a unos ciudadanos ante el Ayuntamiento de Aiguaviva (Girona). “Esto no es gas pimienta; en la dotación de las unidades especiales de control de masas tienen un spray de defensa personal, no gas pimienta, un spray pequeño, para distancias cortas, que según cómo vaya el aire le puede repercutir al agente que la usa”. Según Gozalo, “esta es una herramienta más de esta horquilla de posibilidades, de las que hay que hacer un uso proporcional”. Y ha añadido: “No me consta ninguna denuncia de ningún ciudadano sobre este asunto, y mucho menos sobre gas pimienta”.