Las Cortes se constituirán de nuevo el 21 de mayo, cinco días antes del 26-M

El Congreso de la XIII Legislatura quedará constituido el 21 de mayo, día en que se sabrá quién es el presidente o presidenta de la Cámara y quiénes sus acompañantes en la Mesa. Pero antes de que eso se sepa, los partidos habrán efectuado unas enrevesadas negociaciones, supeditadas a las mayorías que surjan de las urnas, y los nuevos diputados, una compleja votación.

El procedimiento a seguir para la constitución de las nuevas Cortes Generales está tasado en el reglamento del Congreso, ya en el título preliminar. Su artículo primero recuerda que el Congreso se reunirá, tras las elecciones generales, conforme al plazo establecido en la Constitución (dentro de los 25 días siguientes al de los comicios) y, en consecuencia, en el día y hora fijado por el decreto de la convocatoria de las elecciones.

El 21 de mayo a las 10.00 horas comenzará una sesión que estará presidida por el diputado o la diputada de mayor edad, al que asistirán como secretarios los parlamentarios más jóvenes. Es la llamada “Mesa de edad“.

Este primer presidente simbólico del Congreso de la XIII Legislatura dará por iniciada la sesión y pedirá a uno de los secretarios que lea el real decreto de convocatoria y los diputados electos, así como los recursos “contencioso-electorales interpuestos con indicación de los diputados electos que pudieran quedar afectados por la resolución de los mismos”. Acto seguido, la votación, que es muy particular.

Primero se elige al presidente, para lo que cada diputado escribe un nombre en una papeleta; sale elegido el que obtenga el respaldo de la mayoría absoluta, y si no fuera el caso, se hará una nueva votación entre los dos que hayan obtenido más votos y de la que saldrá elegido simplemente el que tenga más papeletas con su nombre.

Los cuatro vicepresidentes se elegirán simultáneamente. Como en la votación anterior, cada diputado pondrá un nombre en una papeleta y saldrán de ella con sus nuevos cargos los cuatro que, sucesivamente, hayan recabado más votos. Con los cuatro secretarios se reiterará este sistema.

La Mesa la componen nueve diputados y su formación, es decir, a qué grupo parlamentario pertenecen sus miembros, es un retrato de las mayorías que se han dado entre los 350 escaños y de la capacidad de los partidos para negociar y llegar a acuerdos.

Es habitual que las negociaciones previas a la composición de la Mesa sean enrevesadas por las cesiones que suelen hacer los grupos mayoritarios a otros más pequeños, quizá buscando con ello tejer pactos de alcance más amplio. Por ejemplo, hasta este lunes, PP y Ciudadanos ocuparon cinco puestos de la Mesa y los otros cuatro se los repartieron PSOE (2) y Unidos Podemos (2).

Asimismo, ser integrante de la Mesa no es baladí ni a efectos parlamentarios ni a efectos económicos. La Mesa es el órgano de gobierno del Congreso y en su ámbito recae la ordenación de los debates, la calificación de los proyectos y proposiciones de ley, o de las peticiones de comparecencia, e incluso ralentizar tramitaciones por la vía de las prórrogas de enmiendas, etcétera.

Pero además, para un miembro de la Mesa existen complementos económicos en función del cargo que ejerza: desde los más de 3.160 euros para la Presidencia a los más de 970 para el secretario, sin incluir gastos de representación y gastos de libre disposición, y sin contar con la facultad para tener más o menos asistentes.

Terminadas las votaciones, la nueva Mesa ocupará su puesto, tras lo que se procederá a las tomas de posesión por los diputados electos.

El fin de esta sesión, a la que sigue la comunicación al rey, al Senado y al Gobierno por el nuevo presidente, marca el comienzo de la legislatura, aunque la sesión solemne de apertura (con los reyes) se reserva para una jornada de los quince días siguientes.