Urkullu testigo de cargo contra el ‘procés’

Muchas esperanzas habían puesto las defensas de los golpistas del 27-O en la comparecencia como testigo –solicitada por el abogado de Turull- del Lehendakari ÍIñigo Urkullu. Pero su declaración ante el Tribunal Supremo lejos de convertirse en útil para las defensa se convirtió en un alegato contra el golpe de Estado y una pesadilla para los procesados, especialmente para Junqueras y Puigdemont.

Sobre todo porque Urkullu reconoció en sede judicial que el golpe de Estado, es decir la declaración unilateral de independencia (la DUI), el pretendido referéndum del 1-O, y las leyes del referéndum y de la desconexión del Estado, los días 6 y 7 de septiembre, eran ilegales. Y todo ello se lo comentó a Puigdemont.

Un Puigdemont que según confirmó Urkullu,, haciendo alusión a las conversaciones que mantuvo con el president catalán (que le pidió su intermediación con Rajoy), no quería continuar con la DUI sino mas bien adelantar elecciones como al principio lo intentó el 26-O de 2017.

Pero añade Urkullu que Puigdemont recibió ‘presiones’, políticas y en las puertas del Palacio Sant Jaume, las que sin duda son las que puso en marcha Junqueras (con ‘las 155 monedas de plata’ del inefable Rufián), y al final optó por la declaración de la independencia unilateral de la independencia de Cataluña en el Parlamento Catalán.

Urkullu confirma que advirtió a Puigdemont de la aplicación del 155 por parte del Gobierno de Rajoy y de la negativa absoluta del entonces Presidente de España a permitir la celebración el referéndum del 1-O de autodeterminación. Pero Puigdemont, presionado por Junqueras y una parte de su partido el JusxSi primero se lanzó al vacío ilegal y luego se dio a la fuga.

De manera que Urkullu confirmó las afirmaciones y advertencias de Rajoy a los golpistas y la inflexibilidad de su posición en esas fechas cruciales. Y subrayó que él mismo le había pedido a Puigdemont que no siguiera por el camino de la ruptura y que frenara en seco la que en definitiva fue la violación del orden constitucional y del Estatuto.

Incluso Urkullu llegó a decir que el Parlament desoyó la decisión del Tribunal Constitucional y de los letrados de la Cámara, con lo que abundó en la insistencia de la violación de la legalidad y del camino consciente hacia la ruptura de Puigdemont y sus aliados.

Y todo esto que ha dicho el Lehendakari sobre la ruptura de la ley y del orden constitucional, a sabiendas por parte del gobierno catalán y de los líderes del golpe de Estado, es lo que refuerza las posiciones de la acusación y deja en evidencia a los procesados del golpe de Estado que están en el banquillo o que siguen fugados como Puigdemont.

Y lo que se completa con la declaración del presidente Rajoy sobre los requerimientos que, tras la declaración de la DUI, le hizo por escrito a Puigdemont exigiéndole una rectificación en el plazo de tres días.

El entonces president catalán se negó a responder a los muy precisos requerimientos del Gobierno de España y rechazó la rectificación con lo que confirmó con ello la declaración de independencia (que los procesados dicen que solo fue ‘simbólica) y la consumación del golpe de Estado y la violación de la legalidad, el Estatuto y la Constitución. Pablo Sebastián