Urkullu confirma su mediación y que Puigdemont no adelantó elecciones porque ‘se le rebelaban”

“En ningún caso”, ha respondido el lehendakari Iñigo Urkullu a una pregunta del abogado de Josep Rull, Francesc Homs, sobre si en la mediación que él desempeñó entre el Gobierno central y la Ganeralitat de Cataluña se puso sobre la mesa la celebración de un referéndum de autodeterminación. Urkullu ha abierto este jueves la ronda de testigos en el juicio a los líderes del ‘procés y ha contado con todo lujo de detalles en cuanto a fechas y contenidos los encuentros que mantuvo con el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, y con el presidente catalán Carles Puigdemont, así como con otros dirigentes que intentaron un acercamiento. El lehendakari ha explicado que su propuesta a ambas partes se basó en procurar que no hubiera declaraciones unilaterales y que no se aplicara el artículo 155. Y ha dicho que vio a Puigdemont más receptivo que a Rajoy pese a que luego fue él quien frustró el acuerdo.

Urkullu ha asegurado que siempre tuvo la intuición, aunque no la certeza fruto de una declaración expresa, de que Rajoy no era excesivamente partidario de activar el polémico artículo de la Constitución que permitió intervenir la Comunidad y de que había una “posibilidad” de que no se aplicara “definitivamente” el 155 si Puigdemont convocaba unas elecciones. No obstante, ha precisado que “no había una respuesta taxativa por parte del Gobierno español”. Tanto es así que Puigdemont pedía “garantías” de que no se aplicaría el 155 y no se las pudo dar, pese a constatar que “Mariano Rajoy no era muy dado a la aplicación del artículo 155”.

Las conversaciones entre Urkullu y Rajoy protagonizaron el miércoles uno de los momentos más tensos de la declaración del segundo como testigo, incapaz de recordar cómo se produjo pese a la insistencia del abogado Jordi Pina. El expresidente se limitó a contar que durante esos días había hablado con “muchas personas”. Tuvo que intervenir el presidente del tribunal, Manuel Marchena, para que precisara que entre esas muchas personas con las que habló también estaba Urkullu.

Igualmente, el lehendakari se ha mostrado convencido de que Puigdemont no quería “en modo alguno” seguir adelante con la DUI. Es más, ha llegado a decir que “la disposición de Puigdemont a todos los pasos que pudieran darse antes del 1-O fue absoluta”. Ante la objeción de la Fiscalía que ha recordado que tanto el presidente de la Generalitat como los partidos independentistas con representación en el Congreso torpedearon todos los intentos de comparecencias y comisiones para buscar salida al conflicto territorial, Urkullu ha insistido en que él siempre encontró en Puigdemont una actitud “de absoluta receptividad”. Sobre Rajoy, en cambio, ha relatado que mantuvo una “actitud de escucha, de atención, de repuesta a las cuestiones”, pero se mostró “renuente a cualquier paso que pudiera interpretarse en el sentido de que el diálogo podía traspasar los límites de la Constitución. En es ese punto donde ha dejado claro que “en ningún caso hablamos del derecho a la autodeterminación”.

“Intermediación” es el término que ha utilizado el lehendakari para calificar su labor en pleno proceso independentista y el mismo que ha utilizado el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, en una entrevista en Antena 3. “El lehendakari más que mediar, intermedió”, ha dicho en una entrevista. A preguntas de la abogada del Estado, Urkullu ha precisado que la utilización de ese término se debe a que la mediación fue solicitada por una de las partes, Carles Puigdemont, pero no por la otra, que era el Gobierno de España presidido por Mariano Rajoy.

Esa intermediación comenzó el 19 de junio de 2017 tras mantener un encuentro de cuatro horas en el Palau de la Generalitat con Puigdemont, quien le manifestó “la situación del bloqueo absoluto” entre el Govern y el Gobierno central y le solicitó que interviniera para intentar “encauzar una solución pactada”. Ese mismo día mantuvo un encuentro en la sala de autoridades del aeropuerto de Barcelona con la exvicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría, a quien relató la reunión con Puigdemont y le solicitó una reunión con Rajoy, que se produjo un mes después, el 19 de julio.

Los contactos y el giro de Puigdemont que torció el curso de la historia

Ya el 21 de septiembre, tras los acontecimientos del día 20 en la Consellería de Economía, habló nuevamente por teléfono con Rajoy. “Le dije que las cosas no debían seguir de la manera que se estaban conduciendo, hice la observación de que todo se estaba yendo de las manos y entendía que habían que medir mucho los pasos en orden a no provocar una fractura social”, ha señalado. Según su relato, Rajoy le respondió que “en lo posible haría lo mínimo” y “con la máxima delicadeza posible”, de lo que nace ese convencimiento de Urkullu de que el presidente del Gobierno no era muy favorable a la aplicación del 155. Y si el presidente era poco partidario de ese artículo, mucho meno lo era de recurrir al artículo 116 de la Constitución que regula los estados de alarma, de excepción y de sitio. Así lo ha dejado claro el lehendakari en respuesta al abogado de Vox. En ningún caso habló con Rajoy de ese artículo, ha asegurado.

El fiscal Javier Moreno ha querido saber a qué se había referido Urkullu con la afirmación de que la situación en Cataluña se estaba “yendo de las manos”. El testigo ha explicado que esa fue su impresión tras “la presencia de la Guardia Civil (en los registros del 20-S) y lo que eso provocaba de convulsión en la sociedad catalana”. A lo que ha añadido que “estábamos llegando a puntos de crispación en la vida catalana que no era lo pertinente”.

Sobre la renuencia de Puigdemont a la declaración unilateral de independencia, Urkullu ha asegurado que la constató el 10 de octubre, después de que se hubiera celebrado el referéndum ilegal y antes de que se llegara a los acontecimientos decisivos que se produjeron en el tramo que va del 25 al 27 del mismo mes. Ese día, Puigdemont compareció en el Parlament e hizo la primera declaración de independencia que estuvo vigente durante apenas ocho segundos ya que inmediatamente proclamó su suspensión para “dar una oportunidad al diálogo”. A partir de ahí, se aceleraron las gestiones para tratar de evitar el desenlace que finalmente se produjo. En uno de los contactos que se mantuvieron, el presidente de la Generalitat le reconoció que la declaración de independencia del 10-O “carecía de valor normativo”,

Según Urkullu, Puigdemont se avino a convocar elecciones para evitar la DUI y el 155, en la madrugada del 26 de octubre. El ‘president’ le confirmó esa intención el mismo 26 de octubre por la mañana, una hora antes de la rueda de prensa en que tenía previsto anunciarlo. Esa misma mañana, ha añadido, habló con el exconseller de Empresa Santi Vila -que afronta una pena de siete años por los delitos de desobediencia y malversación-, y éste le explicó que había conversado con el entonces ministro de Justicia, Rafael Catalá, quien le había sugerido que mediara para evitar la DUI.

Pero, cuando la decisión ya estaba tomada e incluso había trascendido a los medios, Puigdemont dio marcha atrás por la presión que estaba recibiendo. La llamada para comunicárselo se produjo ese mismo día a las dos de la tarde, para “lamentar que las personas que estaban en la plaza Sant Jaume manifestándose se le estaban rebelando, que entendía que también tenía una presión en su grupo parlamentario de Junts pel Sí y que no podía proceder al acuerdo que se había adoptado esa noche de madrugada de disolver el Parlamento y convocar elecciones autonómicas, que era lo que yo le sugería para intentar evitar la aplicación del 155″.

Al día siguiente, el 28 de octubre, el Parlament aprobó, en una votación secreta, la resolución de declaración de independencia y el Gobierno activó el artículo 155 de la Constitución, convocando elecciones autonómicas de forma simultánea. Ortuzar también ha explicado en sus declaraciones a Antena 3 que Urkullu y él mismo pretendieron “desactivar toda aquella tensión” en los días previos al referéndum del 1-O en Cataluña y evitar “el enfrentamiento”, pero “no salió bien y fue un poco frustrante porque estuvimos muy cerca”.

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