El PSOE supera el 33% en voto directo y le siguen PP (16,7%), Cs (15,3%), Podemos (14,5%) y Vox (5,9%)

El barómetro del CIS que se ha conocido este jueves, a solo dos meses de las elecciones generales, amplía notablemente la ventaja del PSOE que, con un 33,3% de voto directo doblaría el resultado del PP, que solo obtiene un 16,7%. La buena noticia para el partido de Pablo Casado es que, pese al mal dato que le atribuye la encuesta, consigue recuperar el segundo puesto del ránking y el liderazgo del espacio de centroderecha, que en el anterior barómetro le hacía arrebatado Ciudadanos. Ahora, el partido naranja se tiene que conformar con un al 15,3% de intención de voto. Ni siquiera un punto separa a los de Rivera de Podemos y sus confluencias, que tienen el 14,5%. Vox, con un 5,9%, baja levemente respecto a la anterior encuesta, de enero.

El Centro de Investigaciones Sociológicas ha publicado este barómetro, correspondiente al mes de febrero, a menos de una semana de que el próximo martes 5 de marzo se produzca formalmente la disolución de las Cortes y la convocatoria oficial de elecciones generales para el 28 de abril. El trabajo de campo de la encuesta se llevó a cabo entre el 1 y el 10 de febrero pasados, antes por tanto de que el Congreso tumbara el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2019 y de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciara el adelanto electoral.

Si los datos se confirmaran en las urnas, los socialistas se adjudicarían exactamente el mismo porcentaje de votos que logró el PP en las elecciones de 2016, que le dieron los 137 diputados de los que dispone actualmente. De momento, sigue su tendencia ascendente ya que en el anterior barómetro del mes de enero, que recuperó el voto directo sin estimación, es decir, sin la llamada ‘cocina’, el PSOE tenía un 29,9% de apoyos. El resultado del PP, sin embargo, es malo sin paliativos. Pese a que recupera el segundo puesto por detrás de los socialistas -en enero se quedaba en el 14,9%- su 16,7% es la mitad de los votos que tendrían los socialistas y no alcanza ni siquiera el 22,6% que estos lograron en las anteriores generales.

El partido más perjudicado en la encuesta de febrero es Ciudadanos, que desciende del 17,7% hasta el 15,3%, aunque sigue estando por encima de su resultado en las anteriores generales, donde tuvo el 13,05 de apoyos. Más tremendo es el descalabro de Unidos Podemos que ha visto como su 21,1% de 2016 se reduce el 14,5% del mes que está a punto de finalizar. En cualquier caso, la tendencia de esta formación es claramente descendente: en enero tuvo el 15,4%. Vox, que no tiene representación parlamentaria pero que, según todos los sondeos, se estrenaría en el Parlamento nacional tras el 28-A, también baja levemente respecto a enero, desde el 6,5% hasta el 5,9%.

Utilizando el criterio de la división por bloques, la izquierda se colocaría muy por encima de la derecha con el 47,8% que resulta de la suma de los porcentajes del PSOE y Unidos Podemos, casi diez puntos más que el 37,9% que reúnen las tres derechas. Es más, PP y Ciudadanos suman un 32%, lo que le sitúa por debajo del PSOE sin necesidad de que este partido se apoye en ninguna otra fuerza política.

Pedro Sánchez es también el líder más valorado con holgura al obtener una nota de 4,3, seguido de Albert Rivera (3,9), Pablo Casado y Alberto Garzón (ambos con 3,6) y Pablo Iglesias (3,2).

Todo esto por lo que se refiere a los grandes partidos y al debutante de extrema derecha, pieza esencial para que el PP y Ciudadanos tengan opciones de gobernar. Pero la sorpresa del barómetro el el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA), que pasaría del 1,7 al 2,5% de los apoyos, situándose como séptima fuerza política, justo detrás de ERC que lograría el 3,3%. En cambio, PACMA superaría a formaciones como Bildu -con el 1 por ciento- o el PNV, al que el CIS da el 0,9 por ciento de los sufragios, cuatro décimas menos que en enero, las mismas que baja el PDeCAT al quedarse en el 0,7 por ciento. Por último, Coalición Canaria se mantendría con un apoyo del 0,2 por ciento.

El tradicional chorreo de críticas a Tezanos

Como es habitual cada vez que se publica un barómetro del CIS, los partidos que salen peor parados no se creen los datos. La incredulidad se ha visto aumentado por la presidencia del centro que desempeña José Félix Tezanos debido a los cambios que ha introducido en la metodología y que son observados por la oposición con un gran escepticismo.

La portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat, ha recriminado a Tezanos que juegue al juego de la oca con los datos por lo del “de oca a oca y tiro porque me toca”, que ahora ha vuelto a situar al PP en segundo lugar de la tabla. Además, ha ironizado con que Tezanos le ha “decepcionado” porque pensaba que en esta ocasión la encuesta daría “el cien por cien de los votos a Sánchez”. Para el portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Juan Carlos Girauta, el barómetro es “otro intento de tomar el pelo a los españoles”. Girauta ha criticado que “con el dinero de todo los españoles el señor Sánchez se fabrica sus encuestas”.

La portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, ha hecho suyas unas palabras de su compañero Rafael Mayoral al afirmar que las encuestas “cada vez se parecen más a los horóscopos” y ha asegurado que la formación morada saldrá a las elecciones generales del 28 de abril con el objetivo de ser la fuerza mayoritaria del bloque progresista. Inasequible al desaliento que se le supondría teniendo en cuenta que todas la encuestas pronostican una caída del partido morado, Montero ha asegurado que “está todo abierto” y que confía en que Podemos sea la fuerza más votada del bloque progresista.

Mucho más prudente se muestra el PSOE, consciente de que un triunfalismo excesivo puede desmovilizar a sus votantes. El portavoz adjunto del grupo socialista, Rafael Simancas, ha llamado la atención sobre el alto porcentaje de indecisos y ha subrayado que hay que “aprender de lo ocurrido en Andalucía”, donde todos los sondeos vaticinaban una victoria del PSOE suficientemente amplia para seguir gobernando y donde las urnas, el 2 de diciembre, le arrebataron la Junta. “Movilicemos el voto progresista porque tenemos la experiencia de que, cuando no se moviliza, las tres derechas suman para crispar y radicalizar la convivencia”, ha reclamado.

En declaraciones a la SER, Tezanos ha respondido a las críticas contextualizando el barómetro. “Las encuestas son un instrumento de conocimiento de la realidad, no una verdad reglada, sobre todo, cuando están muy distantes del momento electoral. Por lo tanto, hay que tomárselas siempre con mucha cautela y no exagerar”, ha afirmado el presidente del CIS. Ha recordado que desde que asumió la gestión de la institución demoscópica, los datos se presentan en términos brutos, por lo que “es imposible cambiar nada”, lo que solo se puede hacer -ha añadido- sometiéndolos a lo que se llama la ‘cocina’.

A su juicio, hacer una proyección de esos datos para fijar una estimación de voto no es oportuno en el actual contexto sociológico. “No queremos engañar a los ciudadanos. Presentamos los datos brutos y advertimos que esos datos brutos van a ser probablemente objeto de alguna modulación”, ha añadido. Y, por cierto, el presidente del CIS ha avisado de que el estudio preelectoral que se publicará a finales de marzo o principios de abril, con unas 17.000 entrevistas, sí recogerá datos de estimación de voto y de reparto de escaños.

Sube la preocupación por el paro y baja respecto a políticos y corrupción

En cuanto a las principales preocupaciones de los encuestados, la escala se mantiene prácticamente igual que en enero. El paro es el primer problema para un 60,6%, a una enorme distancia del 29,4% de los que se confiesan preocupados por los políticos y del 23,1% que lo está por la corrupción y el fraude. Repunta la preocupación por los problemas de índole económica, aunque ligeramente: un 1,2 más que en enero, y por ello, llega a un 22,3% de respuestas. La sanidad sube en mayor medida y es el quinto problema en la escala al ser mencionado por un 14,3 % de los entrevistados, casi tres puntos más que en el barómetro de enero.

Después, los problemas sociales, que se mantienen en sexto lugar, en el mismo parámetro que hace un mes, ya que lo cita como preocupación un 9,6% de los encuestados. Ello hace que desbanque como problema a la inmigración, que es nombrado ahora por un 8,8% cuando en enero lo consideraba como tal un 11,1%. Como octava preocupación, la educación, pues así lo dice el 8,5% de los encuestados, lo que supone media décima más que en el barómetro anterior, y, justo después, “los problemas relacionados con la calidad en el empleo”, citados por el 7,7% de los entrevistados. Un leve incremento de 0,3 décimas sitúa justo detrás la independencia de Cataluña, mencionada por un 7,1%, y por ello, regresa a la lista de los diez principales problemas de la ciudadanía en el mismo parámetro que las pensiones.

Hasta un 70,1% de los españoles cree que la situación política en España es mala o muy mala y un 39,1% no augura mejoras en un año. Solo el 3,1% de los encuestados cree que la situación política es buena o muy buena fy el 23;7% la considera regular. Además, el 47,6% de los encuestados cree que dicha situación es igual que la de hace un año, mientras que el 39,1% calcula que igual va a estar, también, dentro de los próximos doce meses.

Es menor la percepción negativa sobre la situación económica, aunque la mitad de los encuestados -el 50,6%- la consideran también mala o muy mala, frente a solo un 5,7% que la ve buena o muy buena y un 43,1% que la ve regular. Más de la mitad -56,2%- cree que la situación económica se mantiene igual que hace un año, frente a un 24,8% que sostiene que está peor; solo un 16,5% aprecia una mejora. Sobre el futuro, el mayor porcentaje vuelve a ser de los escépticos que no creen que nada cambie: el 41,9% augura una situación económica igual en doce meses, frente al 24,2% que cree que empeorará y un 16% que augura una mejora.

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