Tardá asegura que ‘ni la unidad española ni la independencia’ merecen ver violencia

El diputado de ERC Joan Tardá ha asegurado que lo que sucedió el 20 de septiembre de 2017 en la Consellería de Economía fue una concentración "absolutamente espontánea", pacífica y sin violencia pues "ni la unidad de España ni la independencia de Cataluña valen una mínima violencia". Tardá ha sido el primer testigo en comparecer ante el tribunal a petición de la acusación popular que ejerce Vox, que hoy debuta en el juicio una vez que todos los acusados se negaron en los interrogatorios a responder sus preguntas, y de la defensa del presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart.

Este miércoles ha arrancado la fase de mayor peso político del juicio a los líderes del ‘procés’ con la declaración de los testigos y ese arranque no ha podido ser más accidentado. No habían transcurrido ni cinco minutos cuando el presidente del tribunal, Manuel Marchena, ha empezado a sacar tarjetas amarillas. Las dos primeras han sido para impedir que el primer testigo, el diputado de ERC Joan Tardá, respondiera en catalán a las preguntas de la acusación popular que ejerce Vox. Las demás han ido destinadas al abogado que representa a la formación de extrema derecha.

“Vull dir que jo parlaré en catalá a las preguntes de Vox…”, ha comenzado Tardá en su respuesta al letrado de Vox Pedro Fernández, por lo que Marchena le ha frenado para recordarle que, como testigo, “tiene la obligación de emplear la lengua oficial del foro del lugar donde se desarrolla el juicio”. “Otra cosa es que sala haya concedido el derecho a los acusados a expresarse en su lengua, lo que han rechazado”, le ha explicado antes de recalcar que no tiene derecho a contestar en catalán.

Segundos después, Marchena ha vuelto a detener la testifical cuando el parlamentario ha comenzado, en castellano, con el siguiente mensaje: “Este juicio está inspirado en la venganza”. El presidente del tribunal, que antes de llamar a Tardá ya había advertido de que no admitiría valoraciones o la expresión de opiniones políticas, lo ha interrumpido para recordar que se ha puesto al servicio de la administración exclusivamente para el esclarecimiento de los hechos. La cosa no ha quedado ahí, porque Marchena también ha tenido que advertir al abogado de Vox cuando preguntaba a Tardá sobre los supuestos planes de los acusados. “Le está pidiendo (a Tardà) que valore comportamientos ajenos y así desnaturalizamos el contenido de la testifical… No existe el testigo opinante”, ha zanjado el magistrado.

Lo mismo ha ocurrido minutos después ante las preguntas de Andreu Van den Eynde, abogado defensor de Oriol Junqueras y Raül Romeva, quien ha hecho constar su protesta ante el tribunal. Marchena le había advertido: “No ha sido llamado Tardà para que cuente los métodos de ERC para luchar por su ideario político, estamos exclusivamente enjuiciando lo que el fiscal y las acusaciones atribuyen a los acusados. No le preguntamos por el ideario de ERC en la lucha por el objetivo político legítimo de conseguir la independencia”.

En su declaración ante el tribunal, Tardá ha defendido el carácter pacífico de las movilizaciones que se llevaron a cabo en Cataluña durante el periodo que se juzga, exactamente igual que han hecho los acusados como, sin ir más lejos, el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, que declaró el martes. “La movilizacion ciudadana ha sido hoy y en tiempos precedentes una forma de reivindicacion para hacer avanzar las ideas sociales dentro del marco democrático y el régimen de libertades que hemos conquistado”, ha afirmado.

Sobre el asedio a la Consejería de Economía que se produjo el 20 de septiembre durante los registros de la Guardia Civil, ha recordado que tomó la palabra ante las 200 personas que se habían concentrado en un principio para pedir que no se cayera en ninguna provocación y que había que evitar cualquier tipo de violencia. “Tenía miedo de que hubiera infiltrados que provocaran violencia”, ha admitido y ha considerado que “todo había que hacerlo pacíficamente, a la catalana, cívica y pacíficamente”. Tardá ha utilizado uno de los dogmas del independentismo que es el pacifismo de su movimiento en contraste con la violencia que, según se ha dedicado a denunciar dentro y fuera de España, ejerce el Estado.

Precisamente, a esa violencia, la que se produjo el 1 de octubre cuando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad trataron de evitar las votaciones, se ha referido cuando ha asegurado que “en absoluto” pudo prever que se produjeran tales enfrentamientos. Ha recordado, además, que Margarita Robles, que entonces era portavoz del PSOE en el Congreso, pidió entonces reprobar a Soraya Sáenz de Santamaría por la “represión” del 1 de octubre. “La sorpresa y la indignación no solo afectó a los que la habíamos vivido, sino a cualquier demócrata, incluso a personas tan alejadas de nuestras tesis como Margarita Robles”, ha añadido. El parlamentario de Esquerra ha lamentado el “escenario surrealista” actual, en que el Gobierno socialista “lo que hace es publicitar ante el mundo que los hechos del 1 de octubre represivos son una noticia falsa. Eso no cuadra”, ha considerado.

Tardá ha tenido además palabras muy duras para el Rey por su discurso del 3 de octubre porque, según él, lo que hizo el monarca fue “avalar la represión” y “legitimar el a por ellos”, en alusión a los cánticos con los que fueron despedidos algunos guardias civiles y policías cuando abandonaron sus dependencias rumbo a Cataluña para impedir el referéndum. Esa intervención de Felipe VI llevó al PSOE, según Tardà, a “retirar” el debate sobre la violencia policial del 1-O.

El diputado, además, ha asegurado que desconoce el documento Enfocats sobre la hoja de ruta independentista y que durante los hechos participó en todas las reuniones de su partido, pero nada más.

Pascal apremió a Puigdemont a convocar elecciones

Por su parte, la ex coordinadora general del PDeCAT Marta Pascal ha revelado este miércoles que apremió al expresidente catalán Carles Puigdemont a convocar elecciones autonómicas, para evitar la DUI, y le comunicó que esa era también la opción de “algunos referentes políticos” de su formación.

En su declaración como testigo en el juicio por el procés, Pascal, que estuvo imputada por el Tribunal Supremo en esta causa aunque finalmente fue exculpada, ha defendido que la independencia de Cataluña figura entre los “ideales más nobles” de su partido, pero, ha precisado, “con fines pacíficos y en un referéndum acordado”.

En esa línea, la exdirigente de PDeCAT -que el pasado mes de julio fue apartada de la dirección de su partido en un congreso en el que se impuso el entorno del expresidente catalán Carles Puigdemont- se ha mostrado contraria a la vía unilateral a la independencia.

Por ese motivo, ha explicado que, “cuando se tenía que tomar una decisión entre convocar elecciones o la DUI”, ella trasladó a Puigdemont su opinión partidaria de los comicios y que ese criterio lo compartían “algunos referentes políticos” de su partido.

Según ha añadido Marta Pascal, a lo largo del “procés” habló muchas veces con Puigdemont de que “su voluntad absoluta era dialogar, hablar, acordar”.

“En todas las comparecencias públicas él y los miembros del Govern así lo plantearon: diálogo, diálogo y diálogo”, ha añadido la excoordinadora del PDeCAT.

De Gispert defiende que habría actuado como Forcadell

Por su parte, la expresidenta del Parlament Núria de Gispert ha afirmado este miércoles que entre las funciones del cargo que ejerció en la cámara catalana no figura limitar los debates que planteen los grupos políticos y ha añadido que habría actuado “igual” que Carme Forcadell con las iniciativas soberanistas.

De Gispert, miembro de Unió durante décadas y que abandonó el partido para integrarse en la formación soberanista impulsada por los críticos Demòcrates, ha declarado también como testigo en el juicio del “procés”, a propuesta de la defensa de la expresidenta del Parlament.

Según ha explicado De Gispert, la función de control de las Mesas y la presidencia del Parlament es “verificar” que las iniciativas de los grupos parlamentarios cumplen los requisitos formales para ser tramitadas.

Asimismo, ha añadido que desde los años 80, el Parlament de Cataluña ha aprobado numerosas resoluciones relativas al derecho a la autodeterminación o a la soberanía de Cataluña que no fueron objeto de ninguna impugnación.

De Gispert, que asistió al pleno del 6 de octubre en que se aprobó la ley del referéndum del 1-O, ha defendido que los grupos parlamentarios “pudieron presentar enmiendas y se admitieron muchísimas reconsideraciones”.

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