El Madrid perdona y el Barça le mata a la contra y estará en la final copera (0-3)

El Barcelona selló anoche en el Bernabéu la presencia en su sexta final consecutiva de la Copa del Rey, en la que se enfrentará al Valencia o al Betis en el Benito Villamarín, después de golear a domicilio al Real Madrid marcando tres goles con dos tiros a puerta, uno de ellos desde el punto de penalti. La efectividad máxima del Barça, con dos goles de Luis Suárez y un autogol de Varane se contrapone perfectamente a los fallos de un Real Madrid en el que Vinicius no dejó de crear ocasiones una y otra vez pero adoleció de un 'nueve' en los últimos metros que concretara alguna de esas opciones de peligro. Y es que la sombra de Cristiano Ronaldo es alargada. Y ya veremos si no se alarga más de aquí a final de temporada.

No hubo sorpresas en las alineaciones. Una vez más, Solari mandó al banquillo a Marcelo y a Bale convirtiendo en titulares a Reguilón y a Lucas Vázquez. Ter Stegen fue el portero elegido por Valverde. Como el empate sin goles clasificaba a los madridistas gracias al 1-1 del Camp Nou, dio la sensación en los primeros minutos de que los locales renunciarían a controlar la posesión del balón y apostarían por el contragolpe. Pero el Barça tampoco tenía prisa. Y con Dembelé como comodín para pasar del 4-4-2 con el que se defendía al 4-3-3 con el que pretendía acercarse a Keylor, no sacaba partido al ofrecimiento de su rival.

A los siete minutos, un control de Suárez en boca de gol y su pase de la muerte a Sergi Roberto, cortado a tiempo por Reguilón, fue la única ocasión del primer cuarto de hora. Aunque también hubo espacio para la polémica, cuando a los trece minutos Vinicius cayó en el área ante Semedo, quien tocó con su pie derecho al brasileño en un posible penalti. Según los asistentes del VAR de Sánchez Martínez, el contacto no fue suficiente para ser punible.

A los 18 minutos, una ocasión por bando. Vinicius se fabricó una ocasión que mandó a las nubes. Y a continuación, el Barça desaprovechó un error de Reguilón. O mejor dicho, Varane enmendó el fallo de su compañero.

Pese al dominio posicional azulgrana, los acercamientos más peligrosos eran de un cuadro madridista que explotaba su velocidad, una vez más personalizada en Vinicius. El brasileño y Lucas Vázquez estuvieron a punto de aprovechar un rechace de Ter Stegen pero la zaga visitante terminó deshaciendo el peligro.

La receta en el ataque madridista parecía clara. “Dénsela a Vinicius”, podría haber dicho Solari en el vestuario. Porque como definidor, justito. Pero si se la dan al brasileño pasan cosas. Y antes del descanso otra carrera del ex del Flamengo terminó con una llegada al área y un pase a Benzema, quien remató con su pie izquierdo y vio cómo Ter Stegen rechazaba. Poco después, otra vez Vinicius generaba peligro, pero otra vez con el punto de mira algo desviado por lo que el balón salió alto.

El Real Madrid había crecido mucho de la mano de Vinicius en un primer período muy intenso y había anulado por completo a Messi, desaparecido en combate. Estaba clasificado, pero el Barça estaba a sólo un gol de darle la vuelta a la eliminatoria.

Zarpazo de Suárez y autogol de Varane

La primera parte había terminado con buenas sensaciones para el equipo blanco y comenzó de igual manera el segundo período, ya que con una posesión larga, dio apariencia de control en los primeros compases del segundo período. Curiosamente, las tornas cambiarían. Porque sería a la contra como moriría el Real Madrid, cambiándose los planes previstos de inicio.

Habían pasado cinco minutos de la segunda parte. Fue en la primera ocasión en la que Dembélé le ganó la espalda a Carvajal tras un pase de Jordi Alba, cuando el francés asistió a Luis Suárez, Ramos no acertó a despejar, y el uruguayo demostró que los ‘nueves’ como él no necesitan muchas balas en su recámara. A la primera opción del Barça, en el primer zarpazo, el Barça se acercaba a la final del Villamarín.

Ocho minutos después, Sánchez Martínez estrenaría con Lucas Vázquez el listado de amonestados. Hasta entonces, el murciano optó por repartir errores, perdonando acciones dignas de cartulina a unos y otros. Y después de que Rakitic cayera ante Ramos en el área madridista -parece que no hubo infracción- Ter Stegen, en su segundo partido copero del año, se erigió en protagonista. El alemán voló para despejar un cabezazo de Reguilón a centro… de Vinicius.

Poco después, Ter Stegen detuvo un lanzamiento de Carvajal. Y en la jugada siguiente, otra vez rozó el gol Vinicius pero su tiro tocó en Semedo y salió a córner. Pero anoche quedó claro el principal problema del Real Madrid en esta temporada. La falta de un ‘nueve’ que concrete todas las ocasiones que crea. Porque si acudes a la clasificación de goleadores, resulta alarmante no encontrar a alguien vistiendo de blanco en las primeras posiciones.

Y el Barça, ave que vuela a la cazuela. Porque llegó el segundo con una jugada por la derecha de Dembelé, ahora ganándole a Reguilón. Y el pase de la muerte del galo fue empujado involuntariamente por Varane al intentar despejar lanzándose junto con Suárez. Pero sin el acoso del uruguayo el autogol del galo no habría llegado. El caso es que ¡con un tiro a puerta! el Barça había marcado dos goles.

El Madrid bajó los brazos. Quizás por eso, Casemiro cometió un claro penalti de impotencia en un recorte de Suárez. Quizás porque lo había provocado él, quizás porque creía que había marcado también el segundo gol, pero Messi ‘dejó’ que el uruguayo lanzara el penalti, que lo marcó ‘a lo Panenka’. En el lado blanco, pitos y palmas. Pitos para Bale, que cada día está más cerca de volver a Inglaterra, cuando sustituyó a Lucas, precisamente a quien hizo el desplante en los primeros momentos de la celebración del gol en el Ciudad de Valencia.

Y palmas para Vinicius al dejar su sitio a Asensio. Aunque falle más que una escopeta de feria, al brasileño se le perdona. Porque revoluciona los partidos, lo deja todo, es habitualmente el mejor y a día de hoy, hasta parece humilde y tiene los pies en la tierra. Una de las pocas conclusiones positivas que puede sacar el Real Madrid de la cita de anoche de cara al clásico del sábado, en el que puede decir adiós a la Liga tres días después de haber recibido un nuevo repaso del eterno rival en su feudo. Un repaso inmerecido y excesivo. Pero cero a tres. Y el Barça, en Canaletas celebrando su sexta final consecutiva y esperando al Valencia o al Betis.

REAL MADRID, 0 – 3 FC BARCELONA (0-0, al descanso)

REAL MADRID: Keylor Navas; Carvajal, Ramos, Varane, Reguilón; Modric, Casemiro (Fede Valverde, min.75), Kroos; Lucas Vázquez (Bale, min.68), Benzema y Vinicius (Asensio, min.81).

FC BARCELONA: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Rakitic, Busquets (Arthur, min.86), Sergi Roberto; Messi, Luis Suárez (Vidal, min.78) y Dembélé (Coutinho, min.75).

GOLES: 0 – 1, min.50, Luis Suárez. 0 – 2, min.69, Varane (propia puerta). 0 – 3, min.73, Luis Suárez (penalti).

ÁRBITRO: Sánchez Martínez (C.Murciano). Amonestó a Lucas Vázquez (min.58) y Casemiro (min.72) por parte del Madrid. Y a Busquets (min.65) y Semedo (min.81) en el Barça.

ESTADIO: Santiago Bernabéu.

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