Decathlon desata la polémica en Francia tras lanzar un hiyab deportivo para musulmanas

La venta del controvertido artículo ha suscitado encendidas respuestas desde casi todos los ámbitos del espectro político

La decisión de una conocida cadena de ropa deportiva de comercializar un hiyab (velo islámico) deportivo para sus clientas musulmanas, anunciada este martes, se ha topado en Francia con el boicot de su clase política, que critica que una empresa francesa ofrezca un producto considerado contrario a los valores del país.

La compañía Decathlon ofrece ese hiyab en Marruecos desde hace semanas y ha decidido ahora venderlo en el resto de tiendas del grupo, tanto en Francia como en el extranjero, en caso de que reciban una demanda específica.

“Es un producto destinado a la práctica deportiva, con tejido transpirable y reflectante. Decathlon ha decidido que esté disponible para que las mujeres, sea cual sea su origen, lo puedan usar si así lo desean“, explicó a Efe el responsable de Comunicación Externa de la firma, Xavier Rivoire.

La empresa dice mantenerse fiel a su filosofía de “hacer el deporte accesible” y está tranquila frente a la polémica desatada y “muy segura” de su decisión, añadió el representante. La comercialización dependerá de cada local, en función de la demanda que reciban, argumentó.

El hiyab saldrá a la venta bajo la marca Kalenji y desde que una clienta lo solicite hasta que la tienda lo tenga disponible en sus estantes podrían pasar semanas. La venta del polémico artículo ha suscitado encendidas respuestas desde casi todos los ámbitos del espectro político.

El deporte emancipa, no somete. Mi elección como mujer y como ciudadana será no volver a confiar en una marca que rompe con nuestros valores”, indicó en Twitter Aurore Bergé, portavoz del partido gubernamental La República en Marcha (LREM).

La ministra de Sanidad, Agnès Buzyn, recordó en la emisora RTL que aunque el velo islámico está permitido por la ley, representa “una visión de la mujer” que dijo no compartir, y apuntó que, personalmente, no defiende “que se favorezca la diferenciación entre hombres y mujeres”.

Más críticos se mostraron otros como la portavoz del partido conservador Los Republicanos, Lydia Guirous, para quien bajo una supuesta “apertura a la diversidad”, este lanzamiento “constituye una nueva señal de la sumisión al modo de vida islamista, que cree que solo se tolera a las mujeres con la cabeza cubierta”.

La ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen cargó, por su parte, contra el “desarrollo exponencial de las reivindicaciones y la dimensión identitaria de una religión”, que a su juicio pretende imponer al conjunto de la sociedad sus propias normas y reglas.

“Tengo dos hijas y no me apetece que vivan en un país donde el lugar de las mujeres en la sociedad retrocede como en Arabia Saudí. Llamo al boicot de la marca”, propuso el soberanista Nicolas Dupont-Aignan.

La polémica sobre este tipo de prendas en Francia, donde la multinacional estadounidense Nike también las comercializa, no es nueva. El veto al burkini (bañador que cubre el cuerpo entero) se extendió en playas del país en el verano de 2016 y la Justicia intervino para determinar que su prohibición solo podía justificarse si había una amenaza confirmada contra el orden público.