Los Oscar dan la espalda a la ‘Roma’ de Netflix y coronan a ‘Green Book’ como mejor película

La película de Alfonso Cuarón se presentaba como la gran favorita y prometía hacer historia, pero finalmente 'Green Book' le ha arrebatado el triunfo contra pronóstico y se ha alzado con el Oscar a la mejor película. 'Roma', por su parte, se ha tenido que conformar con tres galardones (dirección, fotografía y película de habla no inglesa). 'Bohemian Rhapsody' fue otra de las grandes triunfadoras con un póker de premios, incluido el de mejor actor para Rami Malek. Olivia Colman dio la sorpresa al imponerse en la categoría de mejor actriz a una favorita Glenn Close que amplía su leyenda negra tras siete nominaciones sin recompensa.

Todos los caminos de la 91 edición de los Oscar parecían conducir a la Roma de Alfonso Cuarón. Pero no fue así y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos decidió dar un giro inesperado en el último minuto coronando a Green Book con el premio gordo de la noche. De esta forma, Hollywood le ha dado finalmente la espalda a Netflix, productora de la cinta dirigida por Cuarón, y ha tomado una postura clara al no atreverse a premiar una película producida por las plataformas de ‘streaming’ y avivar la guerra entre entre las exhibidoras y dichas plataformas.

Pesos pesados de la industria del cine, como Steven Spielberg, ya advirtieron en su momento de que en los Oscar no querían competir con producciones de Netflix. “Ciertamente, si es un buen espectáculo, merece un Emmy. Pero no un Oscar“, dijo el director de La lista de Schindler o Parque Jurásico. En la misma dirección se manifestó Pedro Almodóvar, que durante el Festival de Cannes de 2017 plantó cara a la plataforma digital al asegurar que sería una “paradoja” que una película premiada en un festival no pudiera ser vista en una sala de cine.

Así las cosas, los Oscar 2019 han optado por no arriesgar y premiar a una película amable contra el racismo como Green Book, el filme dirigido por Peter Farrelly que cuenta la historia del pianista negro Don Shirley y su chófer durante una gira por el sur más racista de Estados Unidos en los años 60. Ha sumado en total tres premios (mejor película, mejor actor de reparto para Mahershala Ali y mejor guion original), aunque en estos Oscar tan repartidos la triunfadora de la noche no ha sido la película más premiada. Este honor ha ido a parar al ‘biopic’ musical sobre Freddie Mercury, Bohemian Rhapsody, que ha logrado cuatro Oscar: mejor actor, mejor edición de sonido, mejor mezcla de sonido y mejor montaje.

Tampoco le fue nada mal a Black Panther, la primera cinta de superhéroes nominada al Oscar a la mejor película que no ganó en la categoría principal, pero que sí que se llevó tres de los siete premios a los que estaba nominada: mejor vestuario, mejor diseño de producción y mejor banda sonora por el trabajo de Ludwig Göransson.

Triunfo descafeinado para México y Cuarón

Por su parte, Roma, que llegaba a la gran fiesta del cine dispuesta a hacer historia y a batir varios récords, como el de convertirse en la primera película en español en ganar el Oscar a la mejor película, se ha tenido que conformar con los premios a la mejor dirección, fotografía y mejor película de habla no inglesa. Una victoria descafeinada para Cuarón tras haber dejado escapar en el último instante el premio más importante de la noche.

No obstante, el cineasta mexicano le ha brindado a su país el primer Oscar a la mejor película de habla no inglesa de su historia. Tras los intentos fallidos de Amores Perros y El laberinto del fauno en los años 2000 y 2006, respectivamente, Roma ha logrado, por fin, la gloria para México.

Además, Cuarón ha sumado la quinta estatuilla a la mejor dirección que va para México en los últimos seis años: Cuarón ganó en 2014 por Gravity; Iñárritu hizo lo propio en 2015 y 2016 por Birdman y El renacido, y Del Toro triunfó en 2018 con La forma del agua.

El encargado de entregar el Oscar a la mejor película de habla no inglesa fue Javier Bardem, quien hizo su discurso completamente en español y aprovechó para cargar contra la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.”No hay fronteras ni muros que frenen el ingenio y el talento“, dijo el actor español sobre el escenario del Dolby Theatre de Los Ángeles.

Olivia Colman le ‘roba’ el Oscar a Glenn Close

La actriz británica Olivia Colman se alzó con el Oscar a la mejor actriz por su papel de una excéntrica y perturbada Ana de Estuardo en La favorita. Ha sido una de las sorpresas más impactantes de la noche, ya que Glenn Close era la gran favorita por su papel en La buena esposa. De esta forma, la veterana actriz ha sufrido un nuevo varapalo y ha dejado escapar la estatuilla dorada por séptima vez a lo largo de su prolífica carrera cinematográfica.

Glenn, esto no es lo que yo quería. Eres magnífica. Te quiero“, dijo Colman sobre el escenario, casi pidiendo perdón por protagonizar una de las grandes sorpresas de la noche.

En cambio, Rami Malek cumplió con los pronósticos y ganó el Oscar al mejor actor por su papel de Freddie Mercury en Bohemian Rhapsody. “Gracias a Queen por dejarme ser la parte más diminuta de su fenomenal y extraordinario legado”, señaló el actor estadounidense de origen egipcio, quien instó a que se cuenten más historias que apuesten por la diversidad y que versen sobre personas que tienen problemas con quiénes son y con su identidad.

El triunfo de los afroamericanos

Mahershala Ali tampoco permitió sorpresas y se alzó con el galardón al mejor actor de reparto por su papel del famoso pianista y compositor Don Shirley en Green Book. El intérprete afroamericano ha conquistado su segundo galardón tras el logrado hace dos años por Moonlight, marcando un hito al convertirse en el único actor negro en ganar dos Oscar en la historia de los premios.

La también afroamericana Regina King también ha hecho buenas las apuestas y ha conseguido el Oscar a la mejor actriz de reparto por su descomunal interpretación de una madre coraje en El blues de Beale Street. No lo tenía fácil la actriz, conocida por series de televisión como American Crime, ya que enfrente tenía una dura competencia liderada por Amy Adams (El vicio del poder), que una vez más –y ya van seis- se ha vuelto a marchar de vacío de los Oscar.

El director y guionista afromericano Spike Lee ganó el Oscar -el primero de su trayectoria- al mejor guion adaptado por Infiltrado en el KKKlan. El cineasta, muy conocido por ser un gran activista por los derechos de los afroamericanos, instó a que la gente esté “en el lado correcto de la historia” de cara a las elecciones presidenciales en Estados Unidos del próximo año. “Las elecciones presidenciales de 2020 están a la vuelta de la esquina. Movilicémonos. Estemos en el lado correcto de la historia. Hagamos la elección moral de amor contra odio“, dijo Lee sin mencionar explícitamente a Trump.

Sorogoyen se queda sin Oscar

España continúa sin romper la maldición en la categoría de mejor cortometraje de ficción. El estadounidense Skin le ha arrebatado el Oscar a Rodrigo Sorogoyen y su corto Madre, que tendrá una secuela con el mismo nombre y en formato de largometraje.

Sorogoyen, el cineasta español del momento tras lograr un buen puñado de Goyas por El Reino, tampoco ha podido traerse para casa un galardón que se le sigue resistiendo a España. Era la séptima vez que un cineasta español optaba al Oscar en esta categoría. El primero fue Juan Carlos Fresnadillo en 1996, con Esposados, y le siguieron Nacho Vigalondo (7:35 de la mañana, 2004), Javier Fesser (Binta y la gran idea, 2006), Borja Cobeaga (Éramos pocos, 2006), Esteban Crespo (Aquel no era yo, 2013) y Juanjo Giménez (Timecode, 2016).

Queen y Lady Gaga destacan en una gala sin ritmo

La gala fue aburrida a pesar de ser más rápida que en ediciones pasadas. No tuvo ritmo y resultó deslabazada. Quizás se notó la ausencia de un maestro de ceremonias después de quedarse huérfana de presentador por primera vez en treinta años por la renuncia de Kevin Hart. De ahí que perdiera algo de espontaneidad y los tradicionales dardos humorísticos que proporciona un conductor de la gala.

La Academia intentó suplir esta ausencia con una buena dosis de números musicales, aprovechando además que una de las películas más populares de la temporada ha sido Bohemian Rhapsody, una oda a una de las bandas más grandes de todos los tiempos.

De hecho, la mítica banda británica Queen, acompañados del vocalista Adam Lambert en el lugar del malogrado Freddie Mercury, fue la encargada de descorchar la ceremonia con una potente actuación que hizo vibrar a los asistentes del Dolby Theatre con fragmentos de algunas de sus canciones más emblemáticas, como We Will Rock You o We are the champions.

Otras actuaciones musicales destacadas fueron las de Kendrick Lamar, Gustavo Dudamel al frente de la Filarmónica de Los Ángeles, Bette Midler y, sobre todo, una soberbia Lady Gaga junto a Bradley Cooper. Ambos protagonizaron uno de los momentos más intensos de la ceremonia al interpretar Shallow, el tema central del remake de Ha nacido una estrella que fue galardonado con el Oscar a la mejor canción como apuntaban todas las quinielas.

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