El Congreso volverá este martes a debatir la supresión del voto rogado

El Congreso volverá a debatir este martes la supresión del voto rogado que se exige a los españoles residentes en el extranjero a instancias de una proposición de ley presentada por el PSOE y Unidos Podemos, una iniciativa que, al margen de que sea o no admitida a trámite, ya no podrá ver la luz ante la inminente disolución de las Cortes, el próximo 5 de marzo.

La decisión de Pedro Sánchez de convocar elecciones para el próximo 28 de abril ha acabado frustrando la reforma de la Ley Electoral que perseguía acabar con el ruego del voto, un sistema que todos los grupos coincidían en que había que derogar porque desde su implantación en 2011 no ha hecho más que hacer caer en picado la participación del voto exterior.

El Congreso abrió en mayo de 2017 una subcomisión para estudiar posibles cambios en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), y la supresión del voto rogado, pactado por el PP y el PSOE con los nacionalistas en 2011, fue de uno de los asuntos que más consenso suscitó de entrada entre los grupos parlamentarios.

Meses después la subcomisión llamó a varios expertos en el voto exterior para ilustrar a sus señorías sobre las posibles alternativas al voto rogado. Con Pedro Sánchez en La Moncloa, el trabajo de la subcomisión se aceleró, puesto que tanto el presidente como su ministro de Exteriores, Josep Borrell, se comprometieron a tratar de que un nuevo sistema estuviera listo antes de las elecciones autonómicas y europeas de mayo de 2019.

De hecho, a la vuelta del verano, Exteriores remitió a la subcomisión un informe que recogía algunas de las ideas planteadas en este sentido por los grupos. En concreto, partía de su eliminación, lo que permitiría que todos los españoles en el extranjero recibiesen la documentación en su domicilio, y planteaba adelantarles una papeleta en blanco, lo que facilitaría disponer de la documentación en plazo para agilizar los trámites.

Junto a esa papeleta, el Ministerio sugería enviar unas instrucciones para que los electores pudieran conocer las candidaturas proclamadas a través de la web de Exteriores, vía telefónica o a través de la oficina consular correspondiente. Y para emitir su voto las opciones seguían siendo dos: acudir presencialmente al Consulado, para lo cual se ampliaba de tres a siete días los plazos, o hacerlo por correo ordinario o certificado.

Precisamente, la proposición de ley que el PSOE y Unidos Podemos someterán este martes a debate del Pleno del Congreso recoge el grueso de las propuestas del Gobierno, sobre las que el PP ha mostrado sus dudas en los últimos meses ante la falta de garantías que, a su juicio, algunas de ellas ofrecen.

Estas dudas, que han retrasado el consenso en torno a este asunto, llegó a socialistas y al grupo confederal a presentar a principios de este mes esta proposición con idea de que el fin del voto rogado pudiese estar listo antes de las elecciones de mayo. Por aquel entonces no estaban aún convocadas las generales del 28 de abril pero se barruntaba ya un adelanto electoral.

Así las cosas, pidieron que esta reforma se tramitase por el procedimiento de urgencia –se acortan los plazos a la mitad–, una petición que la Mesa del Congreso aceptó, y en lectura única –concentrar en una sesión plenaria todos los trámites, sin pasar por ponencia ni comisión–, una decisión sobre la que el Pleno se pronunciará también esta semana.

Nada más registrarse la iniciativa, Ciudadanos pidió conocer la opinión del presidente de la Junta Electoral Central (JEC) en la subcomisión electoral, una comparecencia que se sustanció el pasado jueves.

En dicho encuentro, que se celebró a puerta cerrada, el presidente del organismo arbitral dio el visto bueno a las propuestas de la proposición aunque, al igual que el PP, mostró sus recelos sobre el sistema de identificación de los electores que no votan en urna y se comprometió a redactar un informe con posibles soluciones, según confirmaron a Europa Press fuentes parlamentarias.

Con todo, la eliminación del voto rogado no podrá ya ser posible para ninguna de las procesos electorales previstos para este año. Por ello, el PP ha remitido un escrito a la JEC pidiendo que el voto rogado que deberán presentar los españoles en el exterior para poder participar en las generales del 28 de abril les sirva también para los comicios autonómicos y europeos previstas para el 26 de mayo.

De la misma forma, los ‘populares’ reclaman que puedan pedir el voto para los próximos procesos electorales por correo electrónico, dadas las “numerosas dificultades de comunicación internacional”, sobre todo en el continente americano.

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