Sánchez confiesa en su libro su primera medida como presidente: cambiar el colchón de Rajoy

"El refranero asegura que ‘dos que duermen en el mismo colchón acaban siendo de la misma opinión’", dice Pedro Sánchez en su libro 'Manual de Resistencia' y por ello su primera medida tras llegar a la Presidencia fue "renovar el colchón de la cama de matrimonio y pintar nuestra habitación del Palacio de la Moncloa".

En su libro, Sánchez confiesa que la “primera decisión” de un presidente “suele tenerse por crucial” y admite que “siendo fiel a la verdad y a la cronología” su primera decisión como presidente la tomó con su mujer, Begoña, porque “las cuestiones de intendencia se anteponen ante caso todo”. “Esa primera decisión fue renovar el colchón de la cama de matrimonio y pintar nuestra habitación del Palacio de la Moncloa. Decidimos no cambiar nada más, salvo colchón y pintura por razones que entiende cualquiera que haya vivido en un piso amueblado”, explica Sánchez en su obra.

Se extiende especialmente en la crisis de Cataluña y destaca la “oposición de Estado” que considera que ejerció su partido apoyando a Mariano Rajoy tanto en el rechazo a la celebración del referéndum ilegald del 1 de octubre de 2017 en Cataluña como en la aplicación del 155. De hecho, y tras señalar que el PP tiene que aprender de esa oposición advierte: “el 1-O podíamos haber hecho que cayera un Gobierno y no lo hicimos”.

En sus ‘confensiones’,  el presidente del Gobierno también habla de algunos de sus rivales políticos. De Pablo Iglesias, asegura que no comprendió todo lo que se jugaba España con el referéndum del 1-O; y de Albert Rivera, aquellos días, llegó a la conclusión de que era una “persona no fiable”.  Al hilo del problema catalán, explica también su opinión sobre otros líderes, como Ada Colau, de la que dice que cuando hay alguna duda siempre se pone del lado independentista.

Una ‘relación especial’ con el Rey

Por otro lado, Sánchez asegura en su libro que ha establecido una “relación de complicidad” con el Rey Felipe VI y que ésta comenzó a raíz de la decisión de Mariano Rajoy de no aceptar la propuesta del Monarca de presentarse a la investidura tras las elecciones de diciembre de 2015. “Conectamos de forma especial, confiamos el uno en el otro y se estableció una relación muy franca”, afirma y añade que “una corriente de confianza mutua” se estableció entre ellos.

Según expone en su libro, cuando Rajoy “anunció su espantada” al decir al Rey que “no” se presentaría a la investidura él se pasó el fin de semana “digiriendo” lo que le venía encima y pensando cómo iba a “sembrar de nuevo la tierra” en la que otros habían “pisoteado la hierba”.

Asegura que le pareció un intento más de acabar con el PSOE, que les colocaron en una situación imposible, como si buscaran que el partido “se partiera por dentro” y no se pudiera hacer cargo de la situación. Pero, por otro lado, añade, “no podía hacer otra cosa que intentar la investidura”. Así, se arroga haber convertido “aquel lodazal en una enorme oportunidad”. “Puede sonar presuntuoso, pero me doy cuenta de que me crezco en las situaciones difíciles”, exclama.

Expone que esos días se vio con el Rey y mantuvieron una conversación “absolutamente franca”. “En ella me explicó su decisión de hacer una nueva ronda de consultas, al final de la cual me encomendaría la tarea de intentar formar Gobierno”, recuerda.

Según Sánchez, en aquellas semanas de “infarto” se fraguó entre Felipe VI y él una “relación de complicidad que superó, y sigue superando a día de hoy, lo institucional”. En este sentido, el presidente afirma que el Rey estaba preocupado por la situación, le llamaba con frecuencia y él le iba contando los avances que tenían lugar en las negociaciones.

“Hablábamos con toda sinceridad, él en su papel y yo en el mío, que en aquel momento era resolver la crisis institucional”, apunta y acto seguido recuerda que ambos se habían conocido ya cuando él fue elegido secretario general e incluso, expone que cuando se reunió con el aún Príncipe, la Reina Letizia se acercó a saludarle porque ella también había estudiado en el Instituto Ramiro de Maeztu.

Pedro Sánchez explica que hasta entonces la relación se había producido dentro de los cauces institucionales y protocolarios, pero que en los días “intensos” en que se estaba negociando la investidura, la relación se intensificó. “Don Felipe y yo tuvimos la oportunidad de conocernos de verdad, en lo más personal, en una situación que ninguno de los dos buscábamos ni esperábamos, y en la que nos colocó la irresponsabilidad de otros”, afirma. Y añade: “Enseguida nos reconocimos mutuamente como las personas que íbamos a sacar al país del riesgo del bloqueo. Conectamos de forma especial, confiamos el uno en el otro y se estableció una relación muy franca. Hablábamos por teléfono de manera regular. Una corriente de confianza mutua se estableció entre nosotros”.

Según el ahora presidente del Gobierno, la prueba de esa relación estrecha que establecieron se produjo unos meses después, cuando dimitió como secretario general del PSOE. Le llamó para darle ánimos y según Sánchez, “es un gesto que lo humaniza como persona y que revela esa complicidad especial” que tejieron aquellos días de enero y febrero de 2016.

En su opinión, el hecho de pertenecer a la misma generación también les acerca y ahora, desvela, suelen hablar de manera regular. “Su preocupación por la situación de Cataluña es enorme, pero a él le apasiona la política internacional y especialmente la latinoamericana”, apunta y añade que siempre que se ven conversan sobre la situación del mundo.

Por último, el presidente del Gobierno plantea en su libro una reforma de la Constitución para “recomponer el consenso perdido” y “poner orden”, pero considera “absurdo” que para ello haya que lograr un consenso equiparable al de 1978 para porque, alega, este argumento “opera en contra de cualquier acuerdo”. En su opinión, la reforma de la Carta Magna no tiene por qué cerrarse en cuatro años, sino que plantea iniciar un proceso ahora que acabe en seis, ocho o diez años para hacerlo “en serio, con profundidad y sin prisa”.