Sánchez se juega su futuro con unos PGE que da por perdidos y con la amenaza de un adelanto electoral

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se juega este miércoles su continuidad con la votación de su proyecto de Presupuestos Generales de 2019, unas cuentas que ya da por perdidas y que solo cuentan por ahora con el apoyo de los diputados de Podemos, PNV, Compromís y Nueva Canarias. Ante la necesidad del respaldo de los partidos independentistas para permitir su tramitación, el Gobierno ha esgrimido en los últimos días la amenaza del adelanto electoral si decae el presupuesto, cuyo debate arrancó este martes en coincidencia con el juicio del procés.

Los Presupuestos se enfrentan a las enmiendas a la totalidad del PP, Ciudadanos, Esquerra Republicana (ERC), PDeCAT, Coalición Canaria y Foro Asturias, que suman 185 votos, muy por encima de la mayoría absoluta. También UPN ha anunciado su apoyo a la devolución del proyecto presupuestario e incluso Bildu ha anunciado su rechazo a las cuentas, lo que elevaría la cifra a 189 votos.

Estas enmiendas se votan en una única votación, ya que todos piden lo mismo: la devolución de las cuentas al Gobierno. A un día de la votación, el Ejecutivo socialista tiene comprometido el respaldo de Unidos Podemos, PNV, Compromís y Nueva Canarias, además de los 84 escaños del PSOE, que suman un total de 161 votos. Para salvar su proyecto, los socialistas necesitan que los independentistas catalanes rectifiquen, retiren sus enmiendas de totalidad y voten también en contra de tumbar el proyecto.

El debate se inició este martes con la intervención de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que reconoció que le hubiese gustado que no hubiese coincidido con el inicio del juicio del ‘procés’, ya que cree que ha influido en la polarización de los posicionamientos, si bien ha defendido las nuevas cuentas públicas por ser “las necesarias en este momento del ciclo económico” y ha advertido de que el Gobierno “no va a ceder a ningún chantaje” ni aceptará el derecho de autodeterminación de Cataluña.

Por su parte, el líder del PP, Pablo Casado, ha exigido a Sánchez que convoque ya elecciones generales y no alargue “la agonía” porque “defender España requiere defender la Constitución” y ponerse en contra de los que quieren “destruirla”. “España se le queda demasiado grande”, ha proclamado. Además, ha denunciado el “papelón” de Montero por acudir a la Cámara Baja a defender unos Presupuestos que “ya están heridos de muerte”. “Es cómo vender un pescado que ya empieza a oler mal”, ha enfatizado.

En la misma línea, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha rechazado el proyecto de Presupuestos porque, en su opinión, son la “gasolina” que pretende conseguir el Gobierno de Pedro Sánchez para “seguir negociando con los separatistas” catalanes, pues cree que el sanchismo, los populistas y los nacionalistas ya están buscando reeditar su alianza tras las elecciones.

El debate ha bajado el tono de crispación durante las intervenciones del portavoz de ERC, Joan Tardá, y del diputado del PDeCAT, Ferran Bel, que han insistido al Gobierno que sus formaciones no se han levantado de la mesa del diálogo.

Tardá ha reiterado que “es tan legítimo poner encima de la mesa la autodeterminación como la autonomía”, y ha señalado que el inicio de un diálogo requiere que no se hagan “trampas” para que la negociación pueda culminar con éxito. “Es una oportunidad perdida”, ha dicho, al tiempo que ha confiado en que espera que no sea “definitiva”, a lo que Montero le ha instado a que no engañen a los ciudadanos ni genere falsas expectativas porque los independentistas sabían que el Gobierno no aceptaría el principio de la autodeterminación.

Ferran Bel (PDeCAT) ha considerado que el Gobierno todavía tiene tiempo de rectificar y ha ofrecido retirar su enmienda si el Gobierno acepta “volver al jueves” de la semana pasada, antes de la ruptura del diálogo, aunque se ha quejado de que el Ejecutivo no haya hablado con ellos “ni un céntimo” del presupuesto.

El debate continuará este miércoles, a partir de las 9 horas, con el resto de grupos, también de mayor a menor a excepción del PSOE, que lo hará en último lugar. Por parte de Unidos Podemos está previsto que intervengan Alberto Garzón (IU), Joan Mena (En Comú Podem) y Yolanda Díaz (En Marea).

Tras el debate, se procederá a la votación, aunque en el orden del día hay primero programada la discusión de un decreto ley. Si no hay cambios en las filas independentistas, el primer proyecto presupuestario de Sánchez será derribado, lo que desde la Constitución de 1978 sólo ha ocurrido en 1995, cuando el Gobierno de Felipe González vio devueltos sus Presupuestos al perder el respaldo de los nacionalistas de CiU.

En aquella ocasión, la retirada del apoyo de la formación de Jordi Pujol, ahora PDeCAT, provocó el adelanto de las elecciones generales a marzo de 1996, cita supuso la derrota electoral del PSOE y que dio paso a ocho años de presidencia del PP de José María Aznar.

La presión de Sánchez a los independentistas

Sánchez ha optado en los últimos días por marcar distancias con el independentismo al dar por perdido el debate presupuestario y en un momento en el que maneja convocar las elecciones generales para el mes de abril.

Consciente de que sin cuentas será difícil alargar la legislatura, Sánchez ha enviado este martes varios mensajes a los independentistas. Lo hace, además, un día después de saberse que maneja el 14 de abril como posible fecha para unas elecciones generales, aunque no se descarta el 28 de abril. En una reunión celebrada el lunes en La Moncloa, Sánchez y sus colaboradores debatieron ambas fechas, aunque la mayoría de los asistentes apostaban por la del 14, según han asegurado a Efe fuentes del Ejecutivo. Y aunque los independentistas ya han dejado claro que no van a apoyar las cuentas, el Ejecutivo cree ahora que dicho apoyo, de producirse, sería incluso perjudicial para sus intereses.

Por todo ello, Sánchez ha dejado clara su estrategia de distanciamiento. Y coloca a los independentistas en el mismo lugar que la derecha, el de la confrontación. “Viven mejor en la confrontación. Tienen miedo al diálogo”, dice Sánchez en uno de los mensajes que ha escrito esta mañana en Twitter, en el que subraya que los socialistas han defendido en todo este tiempo un diálogo con el soberanismo catalán enmarcado en la Constitución.

Apunta así que el PSOE propuso una comisión de política territorial en el Congreso y una Mesa de partidos catalanes en el Parlament. Y lamenta que “las derechas nunca participaron” mientras el independentismo “nunca creyó en ellas”.

El presidente critica en otro de sus mensajes a independentistas y a la derecha por votar en contra de las cuentas, y considera que “ambos” quieren “lo mismo: Una Cataluña enfrentada a sí misma y una España enfrentada a sí misma”. Y de nuevo contrapone esta estrategia con la suya, al asegurar que los socialistas están trabajando “por una Cataluña en convivencia para una España unida”.

Tras todos estos reproches, Sánchez concluye con un mensaje que bien puede enmarcarse en la precampaña electoral. “La moción de censura supuso un cambio de época: si queremos conquistar el futuro como país, la España cabal, moderada y progresista, debe dar un paso adelante. Dará un paso adelante”, dice el presidente en lo que parece una llamada a sus potenciales votantes.

En cualquier caso, la decisión sobre cuándo disolver las Cortes y convocar elecciones generales es una prerrogativa exclusiva de Sánchez, que previsiblemente hará unas declaraciones públicas este miércoles cuando se conozca el resultado de la votación sobre las enmiendas a la totalidad presentadas contra los Presupuestos.