Sánchez alerta en Estrasburgo contra la crispación de la derecha y los ‘relatos falsos’ del secesionismo

“Cuando se prima la crispación o la ruptura unilateral por encima de los consensos, la democracia se debilita y se resiente”. Con esta frase ha aludido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante el Consejo de Europa a los dos grandes problemas que ahora mismo tiene sobre la mesa: la campaña de la derecha para derribarlo y el conflicto con Cataluña. No ha mencionado expresamente ninguno de los dos asuntos, pero su intención estaba clara, sobre todo porque su viaje a Estrasburgo se ha producido mientras la bronca política por el asunto del ‘relator’ no deja de crecer, a dos días de una manifestación para echarlo del poder y cuatro días antes de que comience el juicio contra los líderes del ‘procés’. Y todo esto con los Presupuestos en el aire y la continuidad de la legislatura más en vilo que nunca.

La intención inicial de la visita al Consejo de Europa y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (al que probablemente recurran los líderes independentistas una vez que hayan sido condenados y tras haber agotado todas las instancias judiciales españolas) era contrarrestar la hiperactiva campaña desplegada por el soberanismo para denunciar que la justicia española está al servicio de intereses políticos que han activado la persecución contra los dirigentes que encabezaron los acontecimientos que tuvieron lugar en Cataluña entre septiembre y octubre de 2017. Precisamente, unos minutos después de que Sánchez finalizara su intervención pública en Estrasburgo, el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha leído una declaración institucional en la que ha denunciado las “múltiples irregularidades y vulneraciones de derechos” que según el secesionismo han salpicado todo el proceso contra los acusados que se sentarán en el banquillo el próximo 12 de febrero.

A declaraciones como esa se ha referido Sánchez cuando ha alertado contra los “relatos falsos” que se puedan escuchar y ha defendido que España es una “democracia plena” en la que están garantizados la separación de poderes y los derechos de los ciudadanos. Y cuando se “recurre a la mentira o a los agravios”, ha continuado, “son los ciudadanos los que sufren”. El presidente ha apelado en “estos tiempos de fake news”, a los hechos “reales y constatables” que muestran que este país es uno de los que menos reclamaciones ha recibido ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) entre 2013 y 2017. Tras insistir en la fortaleza de la democracia española por el imperio de la ley y porque los derechos humanos no están en cuestión, ha hecho hincapié en la independencia de la justicia española y en que el nuestro es “uno de los sistemas más garantistas del mundo”.

Sánchez ha subrayado que España es uno de los Estados más descentralizados del mundo, con amplias competencias para las comunidades autónomas y cuatro lenguas oficiales y culturas que tienen el “mayor nivel de protección de su historia”. Ese es el “poder de los datos” que ha invocado el jefe del Ejecutivo frente a quienes tratan de sostener sus proyectos políticos basándose en “relatos falsos” para “movilizar odio y división”, riesgos a los que no es ajena ninguna sociedad.

Esta última reflexión es aplicable tanto al independentismo catalán como a los partidos nacionales que se consideran a sí mismos ‘constitucionalistas’ y que están protagonizando una cabalgada sin precedentes contra el Gobierno de la nación. Basta recordar todos los epítetos que Pablo Casado, líder del PP, dedicó el miércoles a Sánchez poco después de que estallara la polémica del ‘relator’: traidor, desleal, felón, mentiroso compulsivo, incapaz, incompetente, mediocre, ilegítimo, peligro nacional y okupa.

Este jueves, Casado ha continuado con las descalificaciones al considerar que “lo que estamos viendo en Cataluña es la agenda de ETA, es decir la agenda del nacionalismo que se alía con la izquierda acomplejada y apaciguada pensando que algo tiene que dar a la izquierda para intentar resolver ese desequilibro de una Transición y de un advenimiento a la democracia en el que las cartas estuvieron marcadas”. Y para que nadie le estropee el relato, ha negado que Aznar designara en su día unos enviados que se reunieron con ETA en una mesa en la que había un mediador o relator, que era concretamente el obispo de San Sebastián. “Un respeto al señor Aznar que es víctima de ETA no es un presidente del Gobierno que negociara con ETA como hizo Zapatero”, le ha dicho a la agencia EFE para dar por zanjada la cuestión.

La afirmación de Casado se desmonta fácilmente recurriendo a la hemeroteca y rescatando una declaración de Aznar de noviembre de 1998 que puede consultarse tanto en vídeo como por escrito: “He autorizado contactos con el entorno del movimiento vasco… de liberación”. El anuncio, por cierto, ha sido muy comentado durante años porque nunca antes un responsable político español se había referido a ETA como ‘Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), que es como la banda se promocionaba en el exteriores para disfrazar su carácter terrorista.

Casado y Artadi apuntalan la necesidad del ‘relator’

El caso es que a la vista de la reinterpretación de la historia y de las distintas lecturas que se están haciendo de la propuesta del relator, quizá la idea no fuera tan descabellada. Mientras que el PP y Ciudadanos insisten en identificarla con una concesión al independentismo que, pese a todo, no ha rectificado su intención de tumbar los Presupuestos de Sánchez, la portavoz del Govern defiende una versión de la figura que nada tiene que ver con la ofrecida por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. La consejera de Presidencia, Elsa Artadi, ha asegurado en TV3 que Calvo ha aceptado “hasta tres veces en privado” la creación de una mesa de partidos estatal y que el relator tenga dimensión internacional. La vicepresidenta ha acotado la figura a la mesa de partidos catalanes y ha dicho que sería alguien del ámbito catalán o español. Esas diferencias, para Artadi, son fruto de una “crisis interna dentro del propio Gobierno y del propio PSOE” por la reacción que han tenido algunos barones socialistas ante el diálogo que mantienen ambas partes.

El independentismo, en definitiva, aprieta las tuercas al Gobierno por la proximidad del juicio del ‘procés’ pero también para aprovechar el momento de debilidad del Ejecutivo. Es lo que ha vuelto a hacer también Torrent, que ha comparecido flanqueado por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, todo el Govern y diputados de ERC, JxCat y los comunes, para reclamar “una solución democrática para el conflicto político” en Cataluña ante una “crisis sin precedentes”.

Torrent ha alertado de que se va a juzgar a “12 personas de paz por sus ideas y no por las acciones”. “Pero que no se equivoquen, las ideas no se pueden encarcelar”, ha recalcado, además de aseverar que “van a tener a su lado al 80 % del pueblo de Cataluña que rechaza la represión y que no renunciará nunca a decidir democráticamente su futuro”. El presidente del Parlament ha considerado que “la instrumentalización del derecho penal para combatir a adversarios políticos ha de preocupar al conjunto de los demócratas”, que no deberían permitir que “se criminalice la disidencia política”. “Hoy somos los independentistas los que nos sentamos en el banco de los acusados, pero mañana podemos ser las feministas, los antifascistas, los ecologistas o los sindicalistas”, ha avisado.

Continuando con la descripción de la realidad paralela que Sánchez ha denunciado en Estrasburgo, Torrent también ha reprochado que, desde antes del 1 de octubre de 2017 y hasta ahora, se hayan “censurado publicaciones, prohibido manifestaciones, intervenido comunicaciones, bloqueado recursos de amparo al Tribunal Constitucional, se haya fragmentado la causa judicial y destituido y encarcelado a un gobierno elegido democráticamente”. Ha criticado, asimismo, que “se hayan limitado los derechos políticos de los acusados, que se haya alargado la prisión provisional sin justificación, que se haya coartado el normal funcionamiento del Parlament y que se haya vulnerado la inviolabilidad parlamentaria de los diputados de esta cámara”.

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