La acusación particular no da mucha credibilidad a la nueva versión de Montoya

El detenido por la muerte de Laura Luelmo sostiene que "no quiere comerse un marrón" y asegura que quien mató a la joven fue su exnovia

La acusación particular en la causa por el asesinato de la joven zamorana Laura Luelmo en El Campillo (Huelva), se ha tomado “con prudencia y cautela” la nueva versión del asesino confeso Bernardo Montoya, y no da mucha credibilidad a su explicación de que fue su exnovia.

Así lo ha precisado Miguel Becerro, abogado del despacho Castellana 266 Abogados que junto con Patricia Catalina, representan a los padres de Laura Luelmo en la causa judicial, después de que se haya conocido el cambio de versión que Montoya ha dado a conocer tanto a su abogado, Miguel Rivera, como a algunos funcionarios de la prisión de Sevilla II, en Morón de la Frontera (Sevilla), donde permanece recluido.

No dan mucha credibilidad a ese nuevo relato y se muestran “cautos y prudentes” pero “no preocupados”, ya que “tendrá que demostrarlo con pruebas”.

Ha recordado que “ya cuando lo detuvieron hubo muchas cuestiones inverosímiles en su relato que poco a poco cayeron con las pruebas que fue encontrando la Guardia Civil, cuyos miembros, por cierto, no hallaron restos biológicos de ninguna otra persona en la casa de Montoya”.

De todas formas, ha señalado, “estaremos encantados como defensa de estar en la nueva declaración si la hay y escuchar lo que tiene que decir”; asimismo, si “finalmente esa mujer a la que ahora acusa puede tener algo que ver pues habrá que citarla al procedimiento”.

El abogado de Montoya, Miguel Rivera, ya precisó que “las pruebas existen” si bien remarcó “la dificultad que puede haber ahora para encontrarlas, después de dos meses”; al tiempo que ha explicado que están a la espera de que la titular del Juzgado de Instrucción 1 de Valverde del Camino (Huelva) llame de nuevo a declarar a su cliente.

Además, confirmó que Montoya sostiene ahora que pese a que en su día confesó ser autor de la muerte, “no quiere comerse un marrón” que no es suyo, asegurando que quien presuntamente mató a la maestra zamorana fue una expareja suya, de nombre Juana, a quien conoció en la cárcel Puerto 3. Según su relato, el 12 de diciembre “esa mujer fue a su casa y que, movida por los celos al verlo hablando con Laura cogió un martillo de una caja de herramientas y le dio un golpe en la cabeza”.

Este hombre fue detenido el 18 de diciembre, seis días después de la desaparición de la joven, la cual se había desplazado hasta la provincia de Huelva para cubrir una baja en un instituto de Nerva, localidad vecina a El Campillo.