El Gobierno cede y acepta un ‘coordinador’ o ‘relator’ en el diálogo con Cataluña para salvar sus PGE

Desde que Pedro Sánchez se propuso tender puentes de diálogo con Cataluña para encontrar una solución política al conflicto territorial, el independentismo ha insistido en pedir un mediador para el debate sobre las distintas opciones de autogobierno para Cataluña. Esa petición ha caído siempre en saco roto hasta que ahora el Govern la ha planteado como una exigencia para no tumbar los Presupuestos Generales del Estado. El Ejecutivo la acepta pero la disfraza llamándola de otra manera. Tanto la vicepresidenta Carmen Calvo como la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, han bautizado como ‘coordinador’ a la figura que se incorporará a la mesa de diálogo entre los partidos.

“No hacen falta mediadores ni para el Gobierno ni para el Partido Socialista. Si acaso alguien que pueda tomar nota, convocar, que nos pueda coordinar” en esa mesa de “diferentes partidos”, pero “no hacen falta mediadores”, ha afirmado Calvo en declaraciones a los medios en los pasillos del Congreso. El caso es que la portavoz del Govern, Elsa Artadi, ha hablado poco antes, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consell Executiu, de una “figura notarial”, además de un calendario y una clarificación de las funciones de los “grupos de trabajo” que den contenido a ese diálogo sobre Cataluña como condición “clave” para “desbloquear” el aval de los independentistas a la tramitación de las cuentas.

De hecho, la Generalitat ya ha enviado al Gobierno una primera lista de nombres de candidatos que pueden desempeñar el papel de notario, al que también se ha referido a primera hora de la mañana el primer secretario del PSC, Miquel Iceta. Artadi ha apuntado que el intercambio de propuestas de nombres se prolongará, si hace falta, hasta encontrar a las personas que gocen de “suficiente confianza” por ambas partes.

El viernes pasado, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, admitía que las conversaciones para constituir la mesa de partidos habían llegado a un “punto ciego” por lo que ambas partes habían decidido darse un tiempo. Por eso ha sorprendido la declaración de Iceta, este martes, desvelando que el Gobierno y la Generalitat estudiaban introducir en el diálogo político (que no institucional) que habían iniciado desde la entrevista en Barcelona entre el presidente Pedro Sánchez y el president Quim Torra la figura de una persona que diera fe de lo hablado en esas reuniones, a modo de una especie de notario. Al parecer, la petición de un mediador figuraba en el documento de 21 puntos que Torra entregó a Sánchez en aquella ocasión.

En el plano institucional, la consellera Artadi es, junto al vicepresidente Pere Aragonés, quien mantiene abierta la vía de diálogo con el Ejecutivo central, en concreto con la vicepresidenta Calvo. Consciente de que el Gobierno se siente “muy incómodo” con la palabra “mediador”, Artadi ha aceptado definirla como una “figura más notarial”, alguien que pueda “testimoniar” y “dar fe” de lo que se discuta y acuerde. Pero eso no quita para que la nomenclatura siga siendo distintadespués de que Calvo y Lastra se hayan decantado por el término “coordinador” o “relator”.

El perfil de estos notarios debería ser, a  juicio de la portavoz del Govern, el de personas “con reputación y experiencia”, validadas por ambos gobiernos, que actúen de manera “objetiva y neutral”.

Este asunto ha servido, por otra parte, para evidenciar una vez más la brecha entre los dos partidos independentistas que sostienen al Govern: mientras que Artadi vinculaba su apoyo a las cuentas de Sánchez a la mesa de diálogo entre partidos y a la incorporación del notario, los republicanos han anunciado que solo retirarán su enmienda a la totalidad de los Presupuestos si el presidente presiona a la Fiscalía para que retire sus acusaciones contra los líderes del ‘procés’.

JxCat no tiene representación en el Parlamento nacional, donde su traducción sería el grupo del PDeCAT, que aún tiene dos opciones: presentar la enmienda a la totalidad antes de las 12.00 del próximo viernes, que es cuando finaliza el plazo para hacerlo, o retirarla, si es que cumple su amenaza de presentarla, antes del martes 12. Ese día comenzará el juicio contra los líderes del procés y veinticuatro horas después, el 13 de febrero, se celebrará en el Congreso el debate de totalidad de los Presupuestos.

ERC ya ha registrado su propia enmienda este martes e, inmediatamente después, su portavoz en la Cámara baja, Joan Tardá, ha asegurado que “la pelota está en el tejado del Gobierno español” y ha lamentado la falta de interés del presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, por tender puentes. “Los puentes se empiezan a construir por ambos lados. Nosotros lo hemos demostrado. En la otra parte no han empezado las obras”, ha dicho Tardá en rueda de prensa.

El diputado ha criticado que ni Sánchez ni el grupo parlamentario socialista hayan dado muestras de interés por acercarse a ERC, después de que en el Congreso los diputados republicanos hayan apoyado todos los reales decretos del Ejecutivo, salvo uno. Tardá ha  dicho que ERC seguirá negociando y “si ahora no es posible el diálogo, lo será más adelante. Algún día”, al tiempo que ha señalado que la decisión de registrar esta enmienda a la totalidad ha sido muy consensuada y debatida en pueblos y ciudades de Cataluña. Además ha señalado que es una decisión autónoma respecto a la que tome el PDeCAT, partido con el que -ha incidido- tiene unas “relaciones fraternales”. “Nosotros estamos dispuestos a resistir lo que haga falta. Tarde o temprano se tendrá que negociar porque ERC no cejará en el empeño”, ha reiterado en varias ocasiones, tras señalar que al partido no le acompleja tener que votar en contra de los Presupuestos en línea con el PP y Ciudadanos.

A juicio de Tardá, lo preocupante es que “el PSOE, PP y Ciudadanos coincidan en la represión. Se hace difícil entender esto. Que cada vez estén más radicalizados con la aparición de VOX” y ha considerado que la fractura emocional que provocará el juicio a los políticos presos entre España y Cataluña “no tendrá nada que ver con fractura que provocó la sentencia del Tribunal Supremos sobre el Estatuto de Cataluña”. Lo que no debe parecerle tan inquietante al portavoz de Esquerra que, como su propio nombre indica es una formación de izquierdas, vaya a votar con la derecha, el PP y Ciudadanos, para tumbar las cuentas del Gobierno socialista.

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