Preocupación creciente del BCE por el caso del espionaje del BBVA

Amplio informe del periódico alemán 'Süddeutsche Zeitung' sobre el escándalo

El escándalo del espionaje del BBVA realizada por la trama del ex comisario de policía José Manuel Villarejo, por la que se pagaron cerca de seis millones de euros de los accionistas de la entidad, y en el que se grabaron miles y miles de conversaciones telefónicas, entre ellas muchas del propio Palacio de la Moncloa, está afectando a la credibilidad y a la Estabilidad del Banco, según noticias procedentes del BCE (Banco Central Europeo).

El escándalo de esa operación de espionaje, en plena lucha por el control del Banco, operación encargada por el propio Presidente de la entidad financiera Francisco González (actual Presidente de honor), ha llegado hasta preocupar a la Ministra de Economía Nadia Calviño, que ha reconocido haber entablado contactos “informales” con el Banco Central Europeo tras la reunión el pasado Martes de los Ministros de Finanzas de la Unión Europea (ECOFIN). Esos contactos siguen a la preocupación manifestada recientemente por el BCE por la ausencia de noticias del Consejo de Administración sobre el futuro de González y el deterioro de la situación. En la reunión de este Jueves del BCE, en la que se va a hablar de la subida de tipos, es posible que se trate del tema, aunque se desconoce si saldrá a relucir en la rueda de prensa que dará Draghi.

A todo eso hay que añadir el eco informativo internacional que ha adquirido el escándalo en un Banco que es sistémico, y, en unos momentos tras el escándalo judicial de las hipotecas, en los que la Banca, a través de su patronal AEB, había empezado una nueva estrategia para recuperar imagen y la reputación del sector. Especial interés ha despertado en sectores financieros un largo informe del periódico alemán Süddeutsche Zeitung con un título que lo dice todo “‘El mayor banco español, BBVA salta a los titulares, por un escándalo de escuchas telefónicas sin precedentes. El caso afecta a las profundidades de la política, llegando, incluso , hasta el Rey Juan Carlos”.

“Ábaco, comienza la historia del periódico alemán, es el nombre de la revista en papel brillante que el banco español BBVA publica trimestralmente. En la portada de la edición actual, el nuevo presidente de la entidad, Carlos Torres Vila, cuya carrera como directivo comenzó en la industria energética, y su predecesor, Francisco González, quien estuvo durante 18 años al frente del grupo financiero vasco con sede en Bilbao, compiten por la sonrisa más radiante. Pero en los últimos días es muy probable que se les haya pasado ese buen humor; no solo por el desdichado balance anual en 2018, sino, sobre todo, por las informaciones sobre un escándalo de escuchas telefónicas sin precedentes en el mundo bancario español, que de por sí tiene un amplio historial de escándalos.

En el corazón del escándalo no se encuentra ningún otro que el propio Francisco González. Hace casi 15 años, encargó a una agencia de detectives que realizase escuchas telefónicas de destacados políticos e integrantes de la competencia en la industria financiera. Según lo publicado, de esta manera no solo pretendía recibir acceso a informaciones confidenciales, sino también hacerse con material que le permitiese realizar chantajes con el fin de evitar la adquisición del BBVA y, por lo tanto, la pérdida de su lucrativo puesto de presidente.

En las últimas semanas se han dado a conocer casi a diario detalles (de estas escuchas). Entre los espiados se encuentran no solo el entonces jefe de Gobierno socialista José Luis Rodríguez Zapatero y sus ministros, sino incluso el Rey Juan Carlos, quien operó entre bastidores una y otra vez como intermediario en negocios a gran escala en el sector económico. El autor del espionaje es el comisario de policía Villarejo, que lleva más de un año en prisión preventiva por soborno, blanqueo de dinero y pertenencia a organización criminal.

Pero Villarejo tomó precauciones en el caso de su arresto: copió a tiempo el material que desacredita a destacados políticos, y una serie de intermediarios se encarga de enviarlo al portal de internet moncloa.com, especializado en destapar escándalos políticos. El nombre hace referencia al Palacio de La Moncloa, situado en el noroeste de Madrid, que alberga la residencia oficial del presidente del Gobierno y está estrictamente vigilada. Entre el material, que generó titulares en todo el país, estaba también la conversación sobre los millones de euros no declarados que cobró el Rey emérito.

Más recientemente, moncloa.com publicó las transcripciones de las llamadas telefónicas interceptadas que se refieren al BBVA, y que también provienen del archivo de Villarejo. Como especialista en la lucha contra la organización terrorista vasca ETA, el comisario había establecido contactos con los dos grandes partidos, el Partido Popular (PP) y los socialistas (PSOE). Después de dejar el servicio de policía, fundó una agencia de detectives y se hizo cargo de trabajos sucios para políticos, concretamente del espionaje de competidores, tanto dentro del partido como en la oposición. Trabajó para el PP y para el PSOE, algo que ambas directivas obviamente desconocían la una de la otra. La prensa bautizó su archivo como “la cloaca de Madrid”.

El caso del BBVA afecta a las profundidades de la política, ya que el cargo de Gonzalez como presidente de la entidad, que asumió en 2000, se debe al apoyo que le brindó el entonces presidente del Gobierno José María Aznar. Durante su legislatura (1996 a 2004) se formó la red corrupta “Gürtel”, a través de la cual Villarejo también reunió diverso material incriminatorio. La prensa en Madrid especula que fueron políticos del PP quienes pusieron en contacto a González con Villarejo. El Gobierno socialista del presidente Zapatero, que asumió el cargo en 2004, veía el BBVA, que surgió de la fusión de varios bancos impuesta por Aznar unos pocos años antes, como un bastión del PP, cosa que le molestaba. Por lo tanto, apoyó al conglomerado madrileño Sacyr, especializado en grandes proyectos de construcción y servicios industriales, en su intento por apoderarse del BBVA. En consecuencia, el jefe del BBVA, González, encargó a la agencia de detectives de Villarejo, que reuniera material incriminatorio contra los responsables políticos de esta operación. Esto incluía información sobre infidelidades y preferencias sexuales. Al publicarse la grabación de una llamada telefónica se conocieron más detalles picantes de la vida de Juan Carlos. Así, en una de las residencias de verano del monarca, supuestamente hay una habitación “con trampantojo” por la que se accede al dormitorio de este infiel notorio.

Esta no es la primera vez que la junta directiva del BBVA causa gran conmoción en España. Es cierto que el banco no tuvo que recurrir a la ayuda estatal durante la reciente crisis bancaria, pero en el año de crisis 2012 se supo que el director general del BBVA, José Ignacio Goirigolzarri, recibiría una pensión anual de tres millones de euros después de solo ocho años en el cargo. Era el momento en que cinco millones de españoles perdieron su empleo debido al fracaso colectivo de los grandes banqueros, quienes debido a su incompetencia y codicia, contribuyeron de forma decisiva a la burbuja inmobiliaria.

González, de 75 años de edad, quien, como todos los grandes de la industria, juzgó mal el peligro de una burbuja inmobiliaria hace más de una década, hasta ahora se mantiene en silencio al respecto. Su sucesor, Torres Vila, tampoco dice ni mu. En el momento en cuestión, aún no estaba al servicio del gran banco, que González convirtió en un consorcio internacional con más de 120.000 empleados en todo el mundo. Sin embargo, González asumió numerosos riesgos en su rumbo de expansión, y su último año a la cabeza del BBVA estuvo marcado por numerosos reveses. Se espera que el total del balance para 2018 caiga alrededor de un tercio en comparación con el año anterior.

El año 2018 también fue malo para los otros grandes bancos españoles, pero el BBVA es el que peor parado quedó. Para él se convirtieron en casos problemáticos México (que hasta ahora aportaba el 35 por ciento del saldo global), Sudamérica (13 por ciento) y Turquía (12 por ciento), donde la caída de la cotización de la lira golpeó duramente al BBVA. En los 18 años bajo González, elogiado en su día como un mago financiero, el valor de las acciones de BBVA se ha reducido a la mitad: de 15,85 a 7,11 euros. Presumiblemente, no volverá a aparecer tan pronto en la portada del Ábaco. Entre las muchas curiosidades en torno al BBVA cabe mencionar también que la revista de la compañía también tiene un precio: tres euros por ejemplar.