Las claves para la prevención cardiovascular: la actividad física, el abandono del tabaco y el valor de los alimentos

La Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) ha presentado, este martes, un documento de recomendaciones que revela las claves sobre el estilo de vida para la prevención cardiovascular, de entre las que se destaca la importancia de la actividad física, el abandono del tabaco y el valor de los distintos grupos de alimentos.

De acuerdo con las palabras del vicepresidente de la SEA, José Mostaza, los hábitos de vida desempeñan un papel fundamental en el riego de presentar complicaciones cardiovasculares, pero también en el desarrollo de enfermedades crónicas como aquellas degenerativas, cánceres, diabetes, etcétera. En este sentido, “el papel de la dieta, los nutrientes y los diferentes alimentos están en un proceso continuo de revisión para constatar su eficacia” en cuanto a estos problemas, precisa.

Con el fin de actualizar recomendaciones previas y desechar falsos mitos, se han estudiado y repasado múltiples factores que pueden llevar al desarrollo la arteriosclerosis, que es la obstrucción progresiva de las arterias, lo que “tiene como consecuencia diferentes enfermedades cardiovasculares, como ictus, infarto de miocardio o enfermedad arterial periférica“, explica el doctor.

En lo referente al valor que los alimentos pueden aportar, uno de los autores principales del documento, Francisco Pérez Jiménez, destaca que “no se ha tenido en cuenta que no hay solo alimentos buenos y malos, sino que hay una tercera categoría de alimentos que son neutros”, estos son los que ni favorecen ni reducen el riesgo de enfermedades. Otros factores, que han surgido del desarrollo y la innovación, son la importancia de la microbiota, los alimentos funcionales, la medicina de precisión y los alimentos procesados, que “han evolucionado muy rápido, dejando atrás el concepto que la sociedad tenía sobre ellos“, advierte el doctor.

Al hilo, Pérez Jiménez expone que existe un desconocimiento generalizado sobre que, por ejemplo, “hay ciertos procesados de los alimentos, como es la fermentación, que hacen a los alimentos más ricos”, invitando a sociedades médicas, instituciones y población en general a que lean las ‘Recomendaciones sobre el estilo de vida en la prevención cardiovascular’.

Las estrategias para mejorar la dieta son fundamentales en cuanto a riesgos cardiovasculares, en este sentido “los alimentos son más importantes que los nutrientes que contienen”, informa otro de los autores principales del documento, Emilio Ros. Al respecto, ejemplifica “los ácidos grasos han sido demonizados por aumentar el colesterol y el riesgo cardiovascular, pese a estar presentes en alimentos que no son malos”. Así, lo que importa es la matriz del alimento de cara a la salud.

En cuanto a grasas, en el documento se recalca que el aceite de oliva es la grasa culinaria idónea y la importancia de que sea virgen, por contener polifenoles, compuesto antioxidante que contribuye en gran medida a la salud. Como se demostró en el estudio ‘PREDIMED’, “una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen reduce el riesgo cardiovascular en un 30 por ciento”.

Los huevos, aunque portan colesterol, “tienen cantidad de nutrientes bioactivos beneficiosos”, advierte el doctor Ros. Ingerir este alimento “no aumenta el riesgo de enfermedad del corazón e incluso hay una discreta reducción del riesgo de ictus, de la misma forma, no hay riesgo de diabetes”, informa. Por ello, la recomendación de los especialistas que se han encargado del documento es que se puede consumir hasta un huevo al día sin temor a que aumente el riesgo cardiometabólico.

Los niveles de evidencia para las carnes, es que el consumo de las procesadas “aumenta el riesgo de mortalidad por cualquier causa”, mientras que ingerir tres o cuatro veces por semana carnes magras o blancas no aumenta el riesgo de padecer ninguna enfermedad, “este es el caso de alimento neutro”, especifica Emilio Ros.

La leche y demás productos lácteos enteros o desnatados, fermentados o no tienen, de igual forma, “un efecto neutro o de reducción moderada del riesgo cardiovascular“, según el doctor. De hecho, “ha habido un metaanálisis que dice que el consumo de queso se relaciona inversamente con el riesgo de infarto e ictus”, alega. Sin embargo, si hay que controlar en consumo de azúcar con estos productos y de grasa láctea concentrada, como la margarina.

Para las semillas de consumo habitual (cereales, frutos secos, legumbres, cacao y café) no hay excepciones, “todas estas semillas son excelentes para la salud”, exclama el experto, que resalta sus propiedades para bajar el colesterol y reducir la presión arterial, relacionada por diversos estudios con “menor mortalidad total, menor infarto de miocardio, menor ictus y diabetes”, recalca.

Sobre la actividad física, el doctor Ros destaca la disminución significativa de la práctica de deporte, tanto en niños y adolescentes como en población adulta, “las tasas de sedentarismo son tremendas”, denuncia. Lo que para el experto, “tiene mucho que ver con la epidemia de la obesidad”.

En este punto, los nutricionistas de la SEA coinciden con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, fundadas básicamente en mantener una actividad física moderada y mantenida para prevenir así los riesgos cardiovasculares.

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