El rey Juan Carlos también fue víctima del espionaje del excomisario Villarejo por orden del BBVA

El monarca transmitió a Felipe González su desconfianza en la operación tras pasar una noche en una finca de Juan Abelló

El rey Juan Carlos fue uno de los principales objetivos del espionaje del excomisario José Manuel Villarejo para el BBVA. Un documento elaborado como borrador de las acciones a acometer por el equipo de detectives del policía incluía a Juan Carlos de Borbón como uno de los principales objetivos, según informan este jueves ‘El Confidencial’ y ‘Moncloa.com’.

En este grupo se encontraban los cabecillas de la operación para hacerse con el poder en el BBVA a través de Sacyr y del círculo que lo apoyaba. Así, el primero en la lista era Luis del Rivero, presidente de la misma. En segundo lugar se encontraba Miguel Sebastián, director de la Oficina Económica de Moncloa. En la lista también estaban incluidos el financiero Juan Abelló; el expresidente del Gobierno, Felipe González; el empresario Enrique Sarasola y el periodista Juan Carlos Escudier.

La mayoría de las referencias al monarca se producen debido a que Juan Abelló alude a que el rey apoyaría la operación para cambiar al presidente del BBVA, según Villarejo. Sin embargo, al saber que el empresario estaba utilizando su nombre, el monarca se desvinculó de la operación, según recogió Villarejo en uno de los primeros informes de la denominada operación Trampa. En concreto, el comisario aseguró que, antes de que se hiciera público el interés de Sacyr, “GON (nombre en clave de Felipe González) pidió que fuera (Carlos) Solchaga quien sustituyera a FG (Francisco González)”. “Esta era la garantía que ponía para que el beneficio del BBVA se lo repartieran todos ‘equitativamente”, informó Villarejo.

Según el excomisario, González no estaba convencido de la operación y estos recelos se los había transmitido Juan Carlos I, que se había sentido “utilizado por AVE (Juan Abelló), ya que había asistido a un encuentro de varias personas en la finca que el empresario tiene en Toledo y su mera presencia había sido utilizada por el anfitrión para que los demás dieran por supuesto que contaba con todos los apoyos políticos“.

Al parecer, el Rey, como es habitual en sus estancias en esa finca propiedad de su amigo, se retiró pronto a su habitación. A la mañana siguiente, una persona de la confianza del monarca “no tuvo reparos” en preguntarle si se había enterado de los planes que había expuesto Abelló sobre la operación para asaltar el BBVA. Al Rey no le convenció nada de lo que oyó, desconfió y fue entonces cuando transmitió sus sospechas a González.

Este miércoles, los dos diarios que han desvelado este escándalo del BBVA y Villarejo, revelaron que la entidad también ordenó al excomisario investigar la vida privada de Miguel Sebastián y del ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Zapatero, Miguel Ángel Moratinos.

Según varios informes, las supuestas relaciones sentimentales de Sebastián fueron objeto de seguimiento. En una llamada telefónica grabada por el propio Villarejo, éste informó al jefe de Seguridad Corporativa de BBVA, Julio Corrochano, de que Sebastián, que nunca ha escondido su homosexualidad, tuvo un ‘affaire’ “con un cubano llamado Iván que trabaja en un pub de la plaza de Chueca”. Una relación esporádica que tuvo al margen de otra más estable.

El excomisario llegó incluso a enviar mensajes de contenido sexual haciéndose pasar por el tal Iván tanto al jefe de la Oficina Económica de Moncloa como a su pareja. Villarejo informó al BBVA que en los próximos días este cubano enviaría mensajes a Sebastián amenazándole “con salir a contar a un programa de telebasura la problemática que supone ‘haberse enamorado de un hombre importante’ que ahora, y debido a ello, se esconde y se avergüenza de su amante”.