Díaz no cuestiona la legitimidad del Gobierno de la derecha pero duda de su estabilidad

La todavía presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, ha comparecido por primera vez desde la proclamación del popular Juanma Moreno como candidato a la investidura, un proceso al que ella finalmente no optará. Lo primero que ha hecho Díaz ha sido asegurar que el PSOE-A no pone en duda la legitimidad del Gobierno, diferenciándose así de la actitud de los partidos de la derecha frente a Ejecutivos socialistas, tanto el nacional como el de la propia Díaz que sustituyó en el cargo a un dimitido José Antonio Griñán sin ser elegida en las urnas. “Los socialistas andaluces vamos a reconocer la legitimidad del Gobierno que salga elegido del Parlamento”, ha asegurado.

Dicho esto, Díaz ha expresado su preocupación por la forma en la que se han gestado los pactos que llevarán a Juanma Moreno a la presidencia de la Junta y por la distinta interpretación que de los mismos hacen sus firmantes. “Lo que no queríamos para Andalucía, la inestabilidad, ya se ha adeuñado de Andalucía”, ha dicho. “Esos dos acuerdos a dos de este tridente que dice desconocer lo que el otro pacta es un mal síntoma”, ha considerado la líder del PSOE andaluz que, además, ha recordado que uno de los tres artífices de los pactos, Vox, ya está amenazando con ir a unas nuevas elecciones si se torpedea lo que el partido de extrema derecha ha firmado con el PP.

Sobre su futuro personal, Susana Díaz quiere permanecer como líder de la oposición porque, tal y como ha recordado, “he ganado las elecciones”. Su tarea más inmediata será preparar las elecciones municipales del próximo mes de mayo pero siempre desde el socialismo andaluz. Ha negado que quiera ocupar un escaño en el Senado, el cementerio de elefantes al que van a parar los expresidentes regionales que no revalidan su mandato. De Díaz se ha dicho que su auténtica aspiración sería ir en una candidatura del PSOE al Congreso de los Diputados en las próximas elecciones generales. Pero es es improbable que suceda mientras el aparato del partido, que controla la elaboración de esas listas esté en manos del ‘sanchismo’.

Díaz, por otra parte, ha respondido a las críticas que los partidos que van a gobernar Andalucía, Vox especialmente, están lanzando contra la estructura de la Junta, lo que ellos llaman “administración paralela” y prometen desmontar una vez que se conforme el nuevo gobierno. “Han sido demasiadas las descalificaciones vertidas contra los entes instrumentales de la Junta para llevar adelante las políticas públicas”, ha señalado Díaz quien, además, ha aprovechado para agradecerles su labor en la defensa de esas políticas.

A Moreno Bonilla le ha pedido que, si como todo indica, es elegido presidente, gobierne “con claridad” sobre los acuerdos que se van a poner sobre la mesa y explicando cuáles de esos acuerdos son los que se van a cumplir. “Como presidenta en funciones -ha añadido- he dado orden de que se produzca un traspaso ejemplar” ha añadido, al tiempo que ha calificado a la administración andaluza de “seria y solvente”.

De presidenta a diputada y líder de la oposición

De presidenta de la Junta de Andalucía a líder de la oposición. Este es el recorrido que ha tenido que transitar Susana Díaz desde que el pasado 2 de diciembre se supo que había obtenido unos resultados electorales mucho peores de los esperados y que ni siquiera tendría detrás la mayoría necesaria para formar gobierno. El PSOE nacional le enseñó entonces la puerta de salida pero ella no se dio por vencida y anunció incluso su intención de presentarse a la investidura. Después de todo, su lista fue la más votada en las autonómicas del 2-D.

Ahora, sin embargo, ha quedado claro que no tiene ninguna posibilidad de vencer a la alianza de las tres derechas que llevarán a Juanma Moreno Bonilla a la presidencia de la Junta. Por eso, no perderá el tiempo optando a una investidura que no tiene ninguna posibilidad de ganar. Otra cosa es si realmente va a hacer lo que ha anunciado, quedarse como líder de la oposición, o si antes de que finalice la legislatura atravesará esa puerta de salida que le enseñó el secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos. Díaz ha negado que esté enfrentada con Ferraz por su continuidad al frente del PSOE-A. Pero la experiencia indica que, por mucho que se resista, finalmente se decantará por el segundo desenlace.

La alternativa sería quedarse para escuchar durante cuatro años como desacreditan su gestión, con muy pocas posibilidades de revalidar la mayoría socialista en Andalucía que, por cierto, ella nunca consiguió. De hecho, se convirtió en presidenta por la dimisión de José Antonio Griñán y en las únicas elecciones a las que concurrió como líder regional de su partido, las de 2015, obtuvo ya peores resultados que su antecesor.

Antes de comparecer ante los medios, está dando mucho que hablar una foto que Díaz ha colgado en su cuenta de Instagram en la que se ve a su hijo disfrazado de Superman. Hay quien piensa que es un guiño a su faceta más privada, con el que podría estar dando a entender que es la que va a priorizar a partir de ahora.

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