24 horas después de firmar los pactos de Andalucía, se recrudece la batalla entre Cs y Vox

El presidente de Cs, Albert Rivera, ha afirmado este jueves que el acuerdo de investidura para Andalucía que firmaron un día antes el PP y Vox es "papel mojado" y "no tiene ningún valor" para su partido porque ni lo ha negociado ni lo ha rubricado. Rivera ha roto así un silencio que se ha prolongado durante las dos negociaciones paralelas que han deparado momentos de gran incertidumbre: la del partido naranja con los populares y la de estos últimos con la extrema derecha. Respecto a esta última, Ciudadanos se ha mostrado inflexible: ni ha querido participar, ni le importa, ni asume determinados acuerdos. Y eso que el Gobierno andaluz que los de Rivera van a compartir con el PP no podrá ser sin los votos de Vox y que es improbable que su socio en la futura Junta haya empeñado sus políticas sin contar con la otra mitad de la coalición.

Lo que es innegable es que hay una vinculación entre Ciudadanos y Vox, aunque solo sea mediante la relación que cada una de las dos partes mantiene por separado con el PP, y que al menos en apariencia no existe la más mínima sintonía entre ellos. Básicamente, Vox presume de que con sus doce escaños ha conseguido imponer sus propuestas a los otros dos partidos de la derecha. En cambio, Ciudadanos se defiende de las críticas que le están lloviendo por apoyarse en los ultras dándole la vuelta a ese argumento. El partido naranja admite que el documento de 19 puntos presentado el martes por Vox era infumable, pero añade que lo que ha firmado finalmente con el PP coincide con lo que sus representantes han pactado en su mesa paralela con los populares.

“¿Qué hay de la Consejería de Familia, que se ha introducido en ese pacto?”, le han preguntado al líder andaluz de Cs y futuro vicepresidente del Ejecutivo regional, Juan Marín. Y él ha precisado que “no habrá una consejería específica de Familia”, sino que se prevé una “de Políticas Sociales, Igualdad, Conciliación y Familia”, si bien aún tienen pendiente de concretar con el PP qué áreas quedan bajo la competencia de dicho departamento, entre las que podrían figurar “infancia, dependencia o atención temprana”. El hecho es que la Consejería de Familia era una de las principales reivindicaciones de Vox, cuyo secretario general ha asegurado esto en los pasillos del Parlamento sobre Albert Rivera: “Nos ha llegado la noticia de que ya está maniobrando para que uno de los acuerdos firmados (por el PP y Vox) se convierta en papel mojado. (…) Si no lo entiende, es mejor que deje pasar a quienes están dispuestos a hacerlo”.

Del pacto con el PP, se cayó la propuesta de Vox de deportar a 52.000 inmigrantes ilegales, que ha sido sustituida por la de facilitar a los Cuerpos y Fuerzas de seguridad toda la documentación de que disponga la Junta sobre esos ‘sin papeles’. ¿A qué documentación se refieren si lo que se les reprocha a esas personas es precisamente que carezcan de ella? Ortega Smith ha respondido a esta pregunta apelando, por ejemplo, a las tarjetas sanitarias. Y para eso, habrá que contar con los médicos que atiendan a los inmigrantes que pueden negarse a facilitar los datos.

Pero hay muchos más puntos en los que hay una radical diferencia de interpretación entre Ciudadanos y Vox. Suscita muchas dudas, por ejemplo, el que habla de “poner en marcha un sistema de atención a mujeres con embarazos no deseados que les proporcione información, asistencia y alternativas socioeconómicas”. A la pregunta de si la sanidad pública andaluza va a seguir sufragando “interrupciones legales de embarazos”, algo que a Vox y probablemente al PP les encantaría revertir, Marín ha respondido que “por supuesto”. Es más, ha manifestado que “no va a cambiar nada en la sanidad pública andaluza”, y lo que se pretende es “devolver la normalidad a un servicio público que debería ser la joya de la corona, pero que no lo ha sido” en estos últimos años, sin renunciar a “lo bueno que se haya podido hacer”, pero sabiendo que “hay muchas cosas que cambiar”.

Sobre la educación diferenciada (el eufemismo utilizado en el pacto para referirse a la segregación por sexos) cuya coexistencia con la pública, privada y concertada se han comprometido a garantizar PP y Vox, el dirigente de Cs ha indicado que su partido mantiene “una posición muy clara” al respecto y “no estamos” en la postura de financiar dicho modelo de educación con recursos públicos. Además, ha remarcado que él apuesta “por una educación pública de calidad”. Respecto a la Ley de Memoria Histórica y Democrática, que PP y Vox han acordado sustituir por una Ley de Concordia, Marín ha recordado que Cs se abstuvo en el Parlamento cuando los populares plantearon la nueva normativa “porque no compartíamos el texto”, y “no vamos a cambiar de postura” ahora.

A todas estas diferencias de criterio se suma además el malestar en el partido de extrema derecha por el cordón sanitario con el que lo ha rodeado Ciudadanos para no contaminarse con unas política muy mal vistas en Europa y en concreto entre sus aliados liberales, pese a estar dispuesto a beneficiarse de sus doce escaños. Las declaraciones de este jueves de Albert Rivera en Tele Cinco no han ayudado a serenar el ambiente.  “Han tenido que rectificar y se la han tenido que envainar”, ha señalado en relación a las exigencias iniciales de Vox que se recogían en el documento de 19 puntos. Al mismo tiempo, el líder de esa formación, Santiago Abascal, le echaba en cara el marcaje al que está siendo sometido por sus padrinos europeos, en especial por el presidente francés, Emmanuel Macron.

Rivera, por cierto, no se siente aludid por la advertencia del Elíseo, que admitió que vigilaba “de cerca” las conversaciones con Vox porque  “no puede haber alianzas con la extrema derecha” en España. “Estoy totalmente de acuerdo y por eso no hay un acuerdo con la extrema derecha o con la extrema izquierda”, ha replicado el líder de Cs, aprovechando además para arremeter contra el PSOE por ser el único partido que tiene un pacto con “los populistas” de Podemos y los separatistas. Un poco más tarde de que Abascal colgara su tuit, y a través de la misma red social, marcaba territorio el líder de los liberales europeos, Guy Verhofstadt‏, haciendo hincapié en que Cs no ha pactado nada con Vox y sugiriendo que el programa de su partido afín no tiene nada en común con el de los ultras.

Con este estado de la cuestión, no cabe duda de que a los andaluces les espera una legislatura interesante. Cada vez que haya que tramitar una iniciativa del Gobierno andaluz, habrá que negociar el apoyo de Voz partiendo de intereses diametralmente opuestos. Rivera ha señalado que Vox o Podemos o cualquier otra fuerza política son muy libres de someter a debate leyes o modificaciones legislativas que se pueden negociar porque una cosa es “convivir” en el Parlamento y llegar a acuerdos, como ha hecho Cs también con Podemos, y otra muy distinta gobernar.

Eso sí, ha avisado que si a Vox se le ocurre, por ejemplo, plantear una propuesta en contra de los derechos del colectivo LGTBi o de la igualdad entre hombres y mujeres, tendrá enfrente a Cs como también rechazarán cambiar el Día de Andalucía por celebrar la Reconquista: “yo me quiero preocupar por la educación de nuestros hijos, no por el siglo XIV”. Tampoco apoyará su grupo parlamentario que se quite “un solo céntimo” de las ayudas a mujeres maltratadas, como pretende el partido de Santiago Abascal. Este país ha avanzado mucho, ha añadido, y Vox está proponiendo “dar un paso atrás en las libertades civiles y yo no lo voy a dar”.

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