Maduro jura su segundo mandato sin la presencia de la UE ni EEUU

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha tomado posesión para un segundo mandato, en una ceremonia celebrada este jueves en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) sin apenas presencia de mandatarios extranjeros, lo que evidencia el escaso respaldo que tendrá de la comunidad internacional en este nuevo periodo.

Maduro dijo este jueves estar listo para seis años más en el poder como un “demócrata” en el inicio de su segundo mandato, cuya legitimidad es cuestionada por la oposición local y numerosos gobiernos extranjeros.

“Soy un presidente demócrata de verdad”, dijo el mandatario durante su discurso en la toma de posesión que se llevó a cabo en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en Caracas, y a la que asistieron solo seis jefes de Estado. “Aquí estoy, listo, de pie, para democráticamente llevar las riendas de nuestra patria hacia un mejor destino (…) hemos cumplido y seguiremos cumpliendo con la constitución, con la democracia y con nuestro pueblo”, prosiguió el mandatario entre los aplausos de sus simpatizantes.

Las palabras del líder chavista responden a los señalamientos de 19 países americanos y de la Unión Europea (UE) que no reconocen la legitimidad de su reelección por haber sido obtenida en unos comicios señalados de fraudulentos y en los que no participó el grueso de la oposición.

En el momento de tomar juramento -ante el presidente del TSJ, Maikel Moreno-, el mandatario se comprometió a cumplir y hacer cumplir todos los postulados y mandatos de la Constitución para “defender la independencia e integridad absoluta de la patria”.

Según dijo, su nueva Administración procurará “construir el socialismo del siglo XXI” y “llevar a la prosperidad social y económica” al pueblo venezolano, que hoy sufre la peor crisis económica de su historia.

Durante el primer discurso de su segundo mandato, Maduro denunció haber sido víctima de “ataques brutales de una derecha extremista y fascista” desde dentro y fuera de Venezuela que, remarcó, llevan a cabo una “campaña diaria” contra la revolución bolivariana. Su país, dijo, vive bajo un sistema “profundamente democrático”, y en los próximos seis años corregirá los problemas económicos causados por la corrupción.

La jura del segundo mandato salpicó solo las cercanías del Supremo mientras el resto de la capital mantuvo su ritmo diario; ralentizado y sin festividad. Dos horas más tarde, el presidente acudió al más grande fuerte militar del país, también en Caracas, donde el Alto Mando de la institución castrense le juró lealtad y obediencia tras reconocerlo una vez más como su comandante en jefe.

Investidura atípica

La ceremonia que ha tenido lugar en la sede del TSJ en Caracas porque la Asamblea Nacional, institución venezolana que según la Constitución debía acogerla, se ha negado a servir de escenario por considerar que el líder ‘chavista’ es un “usurpador” del cargo.

También es habitual que a las tomas de posesión acudan emisarios extranjeros, pero esta vez Maduro solo ha contado con el respaldo de cuatro presidentes: el cubano Miguel Díaz-Canel, el nicaragüense Daniel Ortega, el boliviano Evo Morales y el salvadoreño Salvador Sánchez Cerén. También participaron los mandatarios de Osetia del Sur, Anatoli Bibílov; y Abjasia, Raul Jadyimba (dos países no reconocidos por Naciones Unidas).

Trece países del Grupo de Lima — Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía–, Estados Unidos y Canadá, así como la UE y sus estados miembro, incluido España, han decidido no acudir.

México, el otro integrante del Grupo de Lima, ha optado por enviar al encargado de negocios de su Embajada en Caracas, rebajando con ello el nivel de representación que correspondería por reciprocidad, dado que Maduro sí acudió a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador, celebrada el 1 de diciembre en Ciudad de México.

Esta misma jornada la Organización de Estados Americanos (OEA) acordó “no reconocer la legitimidad” de Maduro desde hoy, y llamó a que se celebren nuevos comicios “en una fecha cercana” con observación internacional.

Entretanto, la UE lamentó que se haya concretado la investidura del líder chavista después de hacer “caso omiso” al llamamiento para la celebración de unas elecciones democráticas y opinó que ello aleja una solución constitucional negociada.

Además,  el Gobierno de EEUU anunció también este jueves que no reconocerá la “toma de posesión ilegítima de la dictadura” de Maduro, a la vez que incrementará su presión sobre ese “régimen corrupto”.

Rechazo internacional

Todo ello hace patente la negativa de la oposición venezolana y de buena parte de la comunidad internacional a reconocer el nuevo mandato de Maduro, en consecuencia con su decisión de no reconocer tampoco los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo por considerar que fueron fruto de un proceso fraudulento.

El Grupo de Lima ha anunciado que, a partir del 10 de enero, iniciará una ofensiva diplomática contra Maduro y su Gobierno para forzarle a celebrar unas elecciones “creíbles”. Estados Unidos ya ha ampliado su lista de sanciones contra la cúpula venezolana y la UE se mantiene a la expectativa.

Maduro ha respondido dando un ultimátum de 48 horas al Grupo de Lima –al quien considera una marioneta de Estados Unidos– para que corrija su actitud “injerencista”, bajo amenaza de adoptar “las medidas más crudas y enérgicas en diplomacia y en defensa de un Gobierno”.

RELACIONADO