Villarejo denuncia torturas y trato degradante en prisión y se compara con Khashoggi

El excomisario asegura en un escrito enviado al juez que analiza los medicamentos que le suministran ante la sospecha que puedan intentar acabar con su vida

El excomisario José Manuel Villarejo ha denunciado ante el juez torturas y trato degradante en la cárcel madrileña de Estremera, donde está ingresado de forma preventiva desde hace más de un año.

En un escrito enviado al Juzgado Central de Instrucción de la Audiencia Nacional, su abogado, Antonio José García Cabrera, señala que durante su estancia en Estremera Villarejo “ha sufrido determinados comportamientos de palabra u obra que rebajan y envilecen su situación de reclusión, siendo despreciado y atropellado el fundamental valor de su dignidad personal”.

El excomisario, investigado en el caso Tándem, pide que se adopten las medidas de protección de su integridad física y moral que sean procedentes” y relata algunos episodios en los que fundamenta su denuncia.

En el escrito relata un cacheo tras un “vis a vis” familiar el pasado 26 de noviembre, en el que denuncia trato humillante, y otro del pasado día 10 en el que se refiere a unas supuestas amenazas de aislarle e incomunicarle de un funcionario que le habría dicho “que gente muy importante había pedido al director que me sacara el lugar donde tenía una copia de todo”.

Villarejo está en el centro de una trama de espionaje político y policial con grabaciones a sus interlocutores, cuya difusión ha causado gran revuelo en los últimos meses y han puesto en aprietos a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, o a la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, que acabó abandonando la política.

En su escrito al juez, asegura que analiza los medicamentos que le suministran ante la sospecha que puedan intentar acabar con su vida y cita el caso del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en el consulado de su país en Estambul.

El pasado 18 de diciembre, el excomisario envió otro escrito al juez De Gea en el que pide de nuevo su excarcelación y alega que su edad, 67 años, y los problemas de salud que arrastra le están pasando factura en prisión, por lo que propone que se le decreten medidas cautelares más leves.