Sánchez y Torra pactan que seguirán buscando una salida ‘con amplio apoyo al conflicto catalán’

La reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha producido la imagen que buscaba Moncloa, la de un cara a cara entre presidentes y no la de la cumbre bilateral entre gobiernos que pretendía el Govern. Al final, Sánchez y Torra han estado hablando durante más de una hora y después se han unido a sus vicepresidentes, Carmen Calvo y Pere Aragonés, y a la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, y a la consejera de Presidencia, Elsa Artadi. Con todos ellos han permanecido diez minutos y se han hecho una foto de familia. Hasta aquí, todo correcto y sin sobresaltos. Después, se ha producido el relato a cargo de Artadi y Batet y ahí es donde han surgido algunas diferencias.

La Generalitat, representada por Artadi en la rueda de prensa para valorar el encuentro, ha seguido insistiendo en la idea de que lo que se ha celebrado es una “cumbre entre gobiernos”, muy al contrario de lo que ha dicho Batet durante su comparecencia: “Hoy se ha celebrado una reunión institucional entre el presidente del Gobierno y el president Torra (…) Las interlocutoras habituales del día a día (en alusión a ella misma y la consejera de Presidencia, además de los vicepresidentes de ambos Ejecutivos) hemos aprovechado para vernos, dado que estamos todos aquí”.

La reunión ha finalizado con un comunicado conjunto en el que ambas partes se emplazan a seguir dialogando para buscar una “solución política”, como ha resaltado Meritxell Batet. Esta voluntad de diálogo expresada en la reunión tendrá su continuidad en enero, cuando volverá a celebrarse otro encuentro al que asistirán Aragonès y Artadi, por parte de la Generalitat y Calvo y muy probablemente Batet por parte del Gobierno central. De momento, ese comunicado dice lo siguiente:

Tras la reunión celebrada hoy entre el Presidente del Gobierno de España y el President de la Generalitat de Catalunya y miembros de ambos gobiernos, se señala lo siguiente:

Coinciden en la existencia de un conflicto sobre el futuro de Cataluña. A pesar de que mantienen diferencias notables sobre su origen, naturaleza o sus vías de resolución, comparten, por encima de todo, su apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo en la sociedad catalana.

Por ello, y con el objetivo de garantizar una solución, deben seguir potenciándose los espacios de diálogo que permitan atender las necesidades de la sociedad y avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de Cataluña, en el marco de la seguridad jurídica.

La vía del diálogo requerirá del esfuerzo de todas las instituciones, de los actores políticos y de la ciudadanía. Ambos gobiernos se comprometen a trabajar para hacerlo posible”.

Pese a la voluntad de continuar el diálogo expresada por ambas partes, Elsa Artadi ha dejado claro que la distancia entre ambas partes sigue siendo muy grande. Ha negado que en la reunión se haya hablado de indultos para los presos que están a punto de ser juzgados por haber liderado el ‘procés’ porque, según ha reconocido, eso no compete al Govern sino a los propios procesados, si finalmente son condenados por el Tribunal Supremo. También ha rechazado que se haya abordado un eventual apoyo de los independentistas catalanes a los Presupuestos del Gobierno después de que este jueves tanto ERC como el PDeCAT hayan votado a favor de la flexibilización del techo de gasto que proponer el Ejecutivo de Sánchez.

A Meritxell Batet se le ha preguntado sobre la respuesta del Ejecutivo a la propuesta de la Generalitat de un referéndum y su respuesta ha sido: “No ha salido en el marco de la reunión, pero la posición del Gobierno es clara. No existe este derecho y pensamos que un referéndum que hace un planteamiento binario no responde al problema de fondo”. Al plantearle si con el comunicado la Generalitat ha renunciado a la independencia, ha considerado que esa es una pregunta para el Govern, aunque ha insistido en que ella la rechaza porque su proyecto pasa por tejer lazos entre todos los territorios de España.

Betet ha recalcado que el Gobierno mira de frente los problemas de Cataluña y está convencido de que se puede caminar hacia una solución política dentro de la Constitución y el Estatut. Por eso ha abogado por ensanchar el espacio de diálogo de los dos gobiernos y también el de los partidos políticos en el Parlament.

Pero los grandes protagonistas de la reunión, Sánchez y Torra, también han tenido la oportunidad de pronunciarse durante la cena de Foment del Treball, la patronal catalana, a la que han asistido inmediatamente después de verse en el Palacio de Pedralbes. Torra ha agradecido al presidente del Gobierno que haya accedido a “hablar de todo” y le ha pedido un “pacto de Estado” para “desfranquizar” España y “aislar a la extrema derecha”. “Presidente, creo que lo que hemos decidido de emplazarnos en el diálogo para encontrar una solución democrática, que ambos gobiernos hemos compartido, me parece una idea esencial de la reunión que hemos tenido, y en la que le agradezco que hayamos podido hablar de todo”, ha apuntado Torra dirigiéndose a Sánchez.

Torra ha detallado que, durante el encuentro celebrado en el Palau de Pedralbes, le ha expuesto a Sánchez los “grandes consensos” que a su juicio existen en la sociedad catalana: el sentimiento “republicano”, el rechazo a la “represión” y el convencimiento de que el conflicto catalán se tiene que resolver mediante “un referéndum de autodeterminación”. Ha aprovechado el ambiente empresarial para reclamar al Gobierno algunas inversiones pendientes en Cataluña en materia de infraestructuras, como las referentes al Corredor Mediterráneo. Y ha hecho una propuesta muy concreta: la derogación del decreto que facilitaba el traslado de sedes, que aprobó el Gobierno de Mariano Rajoy después del referéndum del 1 de octubre de 2017.

Pedro Sánchez ha defendido “abrir una nueva etapa en la que la confrontación dé paso a la concordia”, y ha reivindicado el “diálogo” frente a la “gesticulación y el ruido”. En presencia de Torra, el presidente ha reivindicado la autocrítica: “Todos debemos aprender de nuestros errores”.

Sánchez ha destacado las virtudes “del diálogo, la estabilidad, la autocrítica y el impulso transformador” tanto en el ámbito empresarial como en el político, y ha asegurado que este compendio de valores es una “receta cargada de sentido común que nos hace pisar el suelo con realismo”. Dicha receta es la que “permite que avancemos juntos, en una apuesta decidida por la convivencia que nos obliga a encontrarnos a todos en lo que nos une”, ha dicho el presidente. “Si algo hemos aprendido en estos últimos años de crisis es que juntos hemos llegado siempre mucho más lejos, empresarios, gobiernos y sociedad civil, y juntos también los pueblos de España”, ha apostillado el presidente. Y ha añadido que es necesario poner por delante la cohesión y convivencia de la sociedad por encima de los intereses personales.

El presidente también ha tenido palabras de respaldo para los empresarios catalanes tras un año “que no ha sido fácil”, ha dicho. En otro momento de su discurso, Sánchez ha augurado que la economía española creará entre este año y el próximo 800.000 empleos y que la tasa de paro se situará por debajo del 15 %. Al referirse al valor del diálogo, Sánchez ha destacado que “la distancia más corta entre dos puntos siempre va a ser el acuerdo” y ha recordado que el Gobierno inició su mandato “reactivando la Comisión Bilateral”, que hacía siete años que no se reunía. En este punto, ha agradecido al Govern “su buena disposición para reactivarla”. “Es un buen primer paso”, ha dicho el presidente, que también ha garantizado tanto al gobierno catalán su compromiso con el Corredor Ferroviario Mediterráneo.

La batalla por el relato y la ‘guerra de las flores’

Lo cierto es que más que por el contenido en sí, la reunión del Palacio de Pedralbes ha desencadenado una auténtica batalla por el relato o, lo que es lo mismo, por el dominio de la comunicación. De cumbre a minicumbre o a cara a cara no sólo había una diferencia de imagen, sino un pulso por demostrar hasta qué punto Cataluña podía erigirse en un interlocutor al mismo nivel que el Gobierno central. El desarrollo de la cita ha echado por tierra esa pretensión pero eso no se ha visualizado hasta que ha empezado la reunión. Antes, ha habido un cruce extenuante de declaraciones interpretando el evento de forma diametralmente opuesta.

Entretanto, se ha producido un detalle que ya inclinaba la balanza a favor de Moncloa. Y es que del encuentro se han caído la consejera de Justicia, Ester Capella, y su homóloga del Gobierno central, Dolores Delgado. En palabras de Artadi, se ha acordado una “versión reducida de cúpulas de gobierno”. El nombre de Capella había sido propuesto por el Govern para visibilizar la causa del 1-O que comenzó el martes con las cuestiones previas, la situación de los presos independentistas y la huelga de hambre que llevan a cabo algunos de ellos. El Ejecutivo central, en camio, hubiera preferido que estuvieran el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y su consejero/a equivalente.

La escenografía también ha sido muy importante. En una mesa del salón en el que se han reunido los dos presidentes se han colocado dos flores de Pascua o “poinsettia” amarillas, el color con el que los independentistas reclaman la libertad de sus dirigentes en prisión. Es lo que ha podido verse en las primeras fotos que se tienen del encuentro. Sin embargo, antes de que accediera la mayoría de informadores gráficos para captar las imágenes de la reunión, el director de protocolo de Moncloa ha entrado en la sala y ha colocado otra flor de Pascua entre las dos existentes con anterioridad, pero en este caso con hojas de color rojo. Las tres plantas aparecen así en la mayoría de las fotos en medio de Sánchez y Torra y justo delante de una bandera de España y otra de Cataluña.

Por lo que se refiere al contenido, no se esperaban grandes acuerdos porque lo importante, tanto para el Gobierno central como para el Govern, era sentarse a hablar y “poner los mecanismos para dialogar de manera fluida”. Esas han sido las palabras que ha utilizado por la mañana la consejera de Presidencia y portavoz del Govern, Elsa Artadi, para definir lo que esperaba del encuentro.

RELACIONADO