Rivera espera ser presidente en 2019 y por ello cede Andalucía al PP y acepta el apoyo de Vox

El vuelco político en Andalucía, granero tradicional de votos y escaños regionales y nacionales de PSOE y PP, tiene una trascendencia y unas consecuencias definitivas en el mapa político nacional. Y ofrece al líder de Ciudadanos (Cs) Albert Rivera la posibilidad de llegar a ser Presidente del Gobierno tras las elecciones generales de 2019 como protagonista de un ‘cambio’ esencial frente al bipartidismo de los últimos años.

Pero para llegar a La Moncloa Rivera sabe que, en su investidura, deberá contar con los votos de los diputados de PP y de Vox. Y por ello decidió renunciar a su absurda propuesta inicial de exigir que su pupilo andaluz Juan Marín fuera investido por el PSOE y el PP presidente de Andalucía. 

Asimismo, Rivera ha rechazado las advertencias del intruso Manuel Vals desde Cataluña pidiendo que Cs no negocie ni pacte con Vox porque el partido De Santiago Abascal es y será esencial en el vuelco político de Andalucía y en el futuro posible triunfo de Rivera a nivel nacional por dos motivos esenciales: porque Vox le quita muchos votos al PP y porque Cs necesitará los escaños de Vox para llegar a La Moncloa. 

En cuanto a Vals todo apunta a que el francés empieza a arrepentirse de su aventura catalana, crece que los pactos de Andalucía le restarán apoyos de los votantes del PSC que él intenta sumar a su candidatura a la alcaldía de Barcelona y, en definitiva, puede que Vals esté buscando una excusa para huir de Barcelona donde no soporta la tensión política actual.

No estamos diciendo en esta crónica que Pedro Sánchez y Pablo Casado no tengan desde el PSOE y el PP la posibilidad de ganar las elecciones generales del año próximo. Pero la connivencia de Sánchez con el golpismo catalán, que fue nefasta y decisiva para el batacazo del PSOE en Andalucía, tendrá efectos similares en todo el territorio nacional. 

Lo que, unido el ascenso fulgurante de Vox en Andalucía (un territorio de sesgo bipartidista) y muy previsiblemente en Cataluña (como nuevo PP catalán y con Vidal Cuadras de líder ) y en toda España, reducirán y mucho las posibilidades de Casado y del PP en las elecciones generales. Máxime cuando están en marcha numerosos juicios sobre la corrupción del PP y no digamos si Rajoy vuelve a ser citado en alguno de ellos. 

Por todo ello Albert Rivera sabe que tiene una muy buena oportunidad de convertirse en el presidente del Gobierno de España si no comete errores de bulto como los que cometió apoyando los Presupuestos de 2018 de Rajoy en vez de exigir elecciones generales, lo que luego permitió a Sánchez el llegar al poder de la mano de Podemos y del nacionalismo catalán.

Errores de bulto como el que ha estado a punto de perpetrar en Andalucía si hubiera impedido el cambio andaluz (la salida del PSOE) en su empeño en promocionar a Juan Marín como presidente de la Junta, lo que era un gran disparate político y un gesto que, como lo de su pacto con Rajoy, demuestra que Rivera todavía necesita más clarividencia y firmeza para llegar a ser un buen líder nacional. 

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