¿Por qué a algunos bebés les dura más su primer constipado que a otros?

Una nueva investigación sobre los tipos de bacterias que viven en la nariz de los bebés podría ofrecer pistas sobre por qué algunos se recuperan rápidamente de su primera tos o primer constipado, mientras que otros sufren durante más tiempo. El estudio, publicado en 'ERJ Open Research', sugiere que los bebés que tienen una gran variedad de bacterias diferentes viviendo en sus narices tienden a recuperarse más rápidamente de su primer virus respiratorio frente a quienes poseen menos variedad y más bacterias de cualquiera de las familias 'Moraxellaceae' o S'treptococcacea'e.

Los investigadores dicen que sus hallazgos no ofrecen una solución inmediata para ayudar a los bebés a recuperarse más rápidamente de la tos y los resfriados. Sin embargo, los resultados podrían ayudar a los científicos a comprender la importancia de las bacterias que viven en el tracto respiratorio y cómo influyen en las infecciones y las enfermedades a largo plazo, como el asma.

Uno de los investigadores, el doctor Roland P. Neumann, del Hospital de Niños de la Universidad de Basilea, en Suiza, explica: “Se sabe bien que en nuestro intestino viven diferentes tipos de bacterias. El tracto respiratorio también alberga una gran variedad de bacterias y estamos empezando a comprender que los tipos y números de estas bacterias, a lo que nos referimos como microbiota, puede influir en nuestra salud respiratoria”.

“Sabemos que los bebés a menudo sufren de tos, moqueo, dolor de garganta e infecciones en los oídos, y en algunos bebés los síntomas parecen prolongarse durante semanas. Generalmente, son causados ??por un virus como el del resfriado común, pero queríamos investigar si la microbiota de la nariz también puede tener un papel en la duración de los síntomas. Esto es importante no solo porque los bebés se sienten mal, sino también porque las infecciones respiratorias en los primeros años están relacionadas con el desarrollo del asma en la vida posterior”.

La investigación fue parte de un estudio más amplio que sigue a un grupo de bebés desde el nacimiento para evaluar las complejas interacciones de los factores genéticos y ambientales y su influencia en la salud pulmonar. Se pidió a los padres que participaron en esta parte del estudio que se comunicaran con los investigadores tan pronto como sus bebés desarrollasen los síntomas de su primera infección respiratoria. Esto incluyó más de dos días consecutivos cuando sus bebés tosían, tenían secreción nasal, signos de una infección de oído o dolor de garganta.

Los investigadores tomaron muestras de la nariz de los bebés en ese momento y luego volvieron a tomar muestras tres semanas después. Analizaron las muestras para determinar la presencia de virus respiratorios, como el resfriado común, y los tipos de diferentes bacterias. Trabajando con conjuntos de muestras de 183 bebés, los científicos pudieron agrupar a los bebés según la composición de su microbiota nasal.

En promedio, los síntomas de los bebés duraron alrededor de dos semanas. Los bebés que estaban libres de síntomas en el momento de recogida de muestras a las tres semanas tenían más probabilidades de presentar una mezcla más amplia de bacterias en sus narices y una microbiota que no estaba dominada por bacterias de la familia ‘Moraxellaceae’ o ‘Streptococcaceae’.

Entre los bebés cuyos síntomas duraron tres semanas o más, los científicos encontraron menos variedad en los tipos de bacterias que viven en las narices de los bebés y la microbiota era más propensa a ser dominada por bacterias de la familia ‘Moraxellaceae’ o ‘Streptococcaceae’. Estas familias incluyen tipos específicos que se sabe que están relacionados con enfermedades respiratorias.

No encontraron una relación clara entre el tipo de virus respiratorio y la persistencia de los síntomas. Los científicos tuvieron en cuenta otros factores que se sabe que ejercen un impacto en la salud respiratoria, como la edad de los bebés, la estación del año, si tenían hermanos o iban a la guardería, y si estuvieron expuestos al humo del cigarrillo.

Dicen que este estudio no puede explicar por qué existe el vínculo, pero un posible argumento es que ciertos tipos de bacterias pueden tener más probabilidades de provocar una inflamación y un empeoramiento de los síntomas. O podría ser que un conjunto más diverso de bacterias ofrezca algún efecto protector.

El profesor Urs Frey, presidente de Pediatría del Hospital de Niños de la Universidad de Basilea, en Suiza, y también investigador del estudio, señala: “Este estudio nos ayuda a comprender cómo las bacterias que viven naturalmente en las vías respiratorias superiores son importantes para la salud respiratoria. Sabemos que los antibióticos y los factores ambientales, como la estación y el cuidado de los niños, pueden alterar el número y el tipo de bacterias en la nariz de los bebés. Todavía no sabemos qué combinación de bacterias sería ‘ideal’ y esto debería conocerse antes de entender cómo podemos manipularlo”.

El profesor de la Universidad de Hannover, Alemania, Tobias Welte, presidente de la Sociedad Respiratoria Europea, y que no participó en el estudio, apunta: “Hay una asociación entre los síntomas respiratorios en los bebés en el primer año de vida y el desarrollo del asma en la edad escolar. Todavía no entendemos completamente este vínculo, pero las bacterias que viven en las vías respiratorias superiores podrían desempeñar un papel. Necesitamos investigar más para comprender la relación entre estas bacterias, las infecciones respiratorias y la salud pulmonar a largo plazo”.

Leer más noticias sobre