Luces y sombras del ‘huracán Markle’ a un año de su compromiso con el príncipe Harry

El fuerte carácter de la duquesa, su manera de vestir y su forma de actuar entre la realeza centran la atención de los medios de comunicación

A un año de su compromiso con el príncipe Harry, la duquesa de Sussex, Meghan Markle, se mueve entre las alabanzas y las críticas por la modernidad que ha traído a la casa real británica y por querer imponer un estilo diferente al rígido protocolo que marca la reina Isabel II.

Al margen de la crisis de imagen de la exactriz estadouinidense Markle, ella y el príncipe Enrique no pudieron este martes celebrar juntos el aniversario de su compromiso matrimonial por estar separados miles de kilómetros, ya que el nieto de la reina de Inglaterra está en África.

Desde que los duques de Sussex se comprometieron el 27 de noviembre del pasado año, sus sonrisas, sus gestos de cariño, sus vidas y sus viajes no han dejado de aparecer en los medios de comunicación de todo el mundo.

Y es que, a pesar de que Markle aseguraba en una entrevista en 2017 que seguía “siendo la misma persona de siempre” y que nunca se había “definido por sus relaciones”, la vida de la exactriz de Hollywood ha cambiado por completo en un año: romance, boda, nombramiento como duquesa, embarazo, visitas oficiales, nuevas relaciones familiares…

Después de ser reverenciada desde su llegada a la familia real británica, Meghan Markle, de 37 años, empezó a recibir algunas críticas por las duras exigencias a las que supuestamente ha sometido a gente de su entorno en el palacio, que terminaron por dimitir, entre ellas, su asistente Melissa Touabti.

Pero la trayectoria de este “vendaval” ya se podía prever meses antes de la boda, cuando Markle planeaba variar el protocolo habitual en los enlaces de la familia real casándose en sábado u ofreciendo un discurso a los asistentes al acto religioso que se celebró el 19 de mayo.

El estilo de la duquesa de Sussex ha llevado a que la reina Isabel II se haya ido separando paulatinamente de ella, según los medios británicos. La prensa del Reino Unido ya publicaba hace unos meses la brecha emocional que se había abierto entre ambas, después de que la duquesa quisiera llevar una tiara de esmeraldas el día de su boda, un accesorio que la monarca consideraba “demasiado”, y de que vistiera de blanco en el enlace a pesar de estar divorciada.

Más tarde, mientras unos diarios publicaban fotografías de Isabel II y Markle riendo juntas durante su primer acto oficial en el condado de Cheshire, otros destacaban el supuesto desagrado que sintió la soberana cuando la joven no siguió la norma de llevar un sombrero al igual que ella.

En general, según los críticos, el estilismo de la esposa de Enrique no parece agradarle mucho a la monarca, pues al parecer tampoco le gustó cuando Markle lució una falda azul semitransparente que dejaba entrever su ropa interior durante su viaje oficial a Nueva Zelanda.

Por su parte, el padre de la exactriz estadounidense, Thomas Markle, denunció en un diario británico que creía que la duquesa estaba “aterrada” y bajo “demasiado presión” por parte de la familia real, al mismo tiempo que censuró las normas de protocolo que hacían vestir a su hija como en “una película antigua”. “¿Por qué en 2018 hay que vestir como en 1930? ¿Por qué tiene que tapar sus rodillas?”, se preguntaba el progenitor de la duquesa.

Por el momento, con un bebé en camino, el ‘huracán Markle’ ha llegado al Palacio de Kensington para quedarse, como un soplo de aire fresco más cercano a la vida actual.

Más allá de su forma de vestir y en un intento de, quizás, adaptar la Casa Real a los nuevos tiempos, la duquesa de Sussex se muestra comprometida con algunos de los temas sociales que preocupan a la sociedad, como la igualdad de género o la defensa de oportunidades educativas para las niñas.

Así lo demuestran los discursos que ella misma escribe para sus visitas oficiales, algo poco habitual entre los miembros del palacio, que cuentan con ayudantes dedicados exclusivamente a ello.

El pasado junio, una lista publicada por la revista Vogue situó a Markle entre una de las 25 mujeres más influyentes que trabaja en el Reino Unido por ser “una mujer mestiza que lucha por el feminismo” y porque su entrada en la monarquía británica “ayudará a que esta adopte una nueva identidad para el siglo XXI”.