El Gobierno se vuelca en Andalucía mirando a unas generales con dos posibles fechas: octubre o marzo

A cinco días para que los andaluces vayan a las urnas, el núcleo duro del Gobierno de Pedro Sánchez ha desembarcado en la campaña electoral con actos de la vicepresidenta, Carmen Calvo; del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, y sobre todo del propio presidente arropando a la candidata socialista a la reelección, Susana Díaz. Y todo ello en medio de las constantes especulaciones sobre el adelanto de las elecciones generales y mientras se tensan las relaciones entre el jefe del Ejecutivo y su socio preferente, Pablo Iglesias, que este martes ha pasado a la ofensiva contra un miembro de su gabinete.

En ese contexto, la vicepresidenta Calvo no ha dudado en vincular el impulso que, según ha dicho, va a recibir el PSOE este próximo domingo en las urnas andaluzas con el que espera que le den las urnas de todo el país en las próximas elecciones generales. La fecha de su convocatoria sigue siendo un misterio que solo desvelará el presidente cuando lo considere oportuno pero, de momento, se asienta la idea de que no habrá ‘superdomingo’ en mayo, esto es, acumulación de elecciones europeas, municipales, autonómicas y generales. Mucho más probable parece que Sánchez intente estirar su gobierno hasta el otoño de 2019 y, si las cosas se complican más allá de lo soportable, siempre las podría adelantar al mes de marzo.

No es la primera vez que se habla de ese mes para su celebración aunque tiene un profundo inconveniente: el juicio del ‘procés’ que está previsto que comience a finales de enero, pero que tras la cascada de recusaciones contra el juez Marchena y el resto de los miembros de la Sala Segunda podría retrasarse y prolongarse durante toda la primavera. Claro que, teniendo en cuenta la contaminación con la que la cuestión catalana impregna todas las convocatorias electorales -y no hay más que fijarse en la campaña andaluza- la coincidencia sería un factor prácticamente indiferente.

También hay quien apunta que Sánchez podría aprovechar una eventual segunda vuelta de las elecciones andaluzas, si Susana Díaz no consigue apoyos para ser investida y la derecha se queda por debajo de la mayoría absoluta, para hacerla coincidir, esta vez sí, con las generales. Como en todos los debates de investidura, la candidata a presidenta de la Junta necesita mayoría absoluta en la primera votación para ser elegida y, en el caso de no lograrla, mayoría simple en una segunda votación que se celebraría a las 48 horas.

A partir de ahí, el artículo 118, 3 del Estatuto de Autonomía establece que “caso de no conseguirse dicha mayoría, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista anteriormente. Si, transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación, ningún candidato hubiera obtenido la mayoría simple, el Parlamento quedará automáticamente disuelto y el Presidente de la Junta en funciones convocará nuevas elecciones”. Todo depende, pues, de cuándo se celebre esa primera votación pero partiendo de la fecha del 27 de diciembre, que es la prevista para la constitución del nuevo Parlamento, lo previsible es que una hipotética repetición de las elecciones se celebrara en torno al mes de marzo.

Para que esa repetición electoral no sea necesaria, y siempre que se cumplan los pronósticos de las encuestas que no dan a ningún partido la mayoría suficiente para formar Gobierno en solitario, hay tres escenarios posibles: un gran pacto de la izquierda entre el PSOE y Adelante Andalucía, la confluencia formada por Podemos e IU; la reedición del pacto entre los socialistas y Ciudadanos que permitió a Susana Díaz gobernar en la anterior legislatura y, en tercer lugar, una gran pacto de la derecha, en el que PP y C’s podrían contar incluso con la extrema derecha de Vox. Esta última opción parece poco probable ya que ningún sondeo concede a esta suma un resultado que siquiera se aproxime a los 55 escaños que se necesitan para la mayoría absoluta, en un Parlamento con 109. Todo dependerá de que Vox consiga representación y de que lo haga con un diputado o dé la campanada con más. Claro que, en ese caso, lo más probable es que los escaños por encima de la previsión demoscópica procedan de los caladeros ‘popular’ y naranja, con lo que la suma final tampoco experimentaría grandes variaciones.

Para Carmen Calvo, de hecho, Vox es “hijo de Casado y Rivera”, a quienes ha responsabilizado de la irrupción de la extrema derecha en la campaña. Es lo que ha dicho la vicepresidenta este martes en Jaén, donde ha confiado en que el domingo se vea en las urnas que la política es sostener la democracia y no un espacio para el miedo y la inestabilidad.

La segunda opción, la del pacto PSOE-Ciudadanos, ha sido descartada tajantemente por el candidato Juan Marín, pero no tanto por el líder nacional, Albert Rivera, quien dijo el domingo en un acto en Málaga que “peor que 40 años de socialismo son 4 años de Podemos”. De todas las alternativas, no obstante, la primera es la que parece más creíble. También la candidata de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, ha repetido sin descanso que no pactará con Díaz, pero no cabe duda de que ese rechazo puede sufrir un vuelco si de lo que se trata es de taponar a la derecha.

Es lo mismo en lo que confía Sánchez a nivel nacional, pese a que su idilio con Pablo Iglesias se puede dar por terminado desde que el líder de Podemos ha visto claro que será casi un milagro aprobar los Presupuestos que pactó con el Gobierno socialista. Iglesias ha anunciado ya primarias en su formación para avalar su candidatura a la presidencia en las elecciones generales y este martes ha dado una vuelta de tuerza a su tormentosa relación con el presidente cuando ha sugerido que el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, debería dimitir por la multa que le ha impuesto la CNMV a propósito de la utilización de información privilegiada para la venta de unas acciones. Todo ello avala la tesis de que el líder del PSOE va a poder aguantar a duras penas sin convocar las generales.

Así las cosas, Sánchez y Díaz protagonizan esta tarde el mitin central de la campaña del PSOE, en el Palacio de Congresos, Exposiciones y Ferias de Marbella (Málaga), donde esperan reunir a más de 1.500 militantes y simpatizantes, como ya hicieron el pasado día 17 en Chiclana de la Frontera (Cádiz), en el único acto electoral al que ha asistido hasta ahora el presidente del Ejecutivo y líder del PSOE. A mediodía, Carmen Calvo ha estado en Granada y por la noche, casi al mismo tiempo que Sánchez y Díaz se suban al escenario en Marbella, el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, participará en un mitin en Cádiz junto al actual vicepresidente de la Junta, Manuel Jiménez Barrios.

En la recta final de la campaña está previsto que también estén en diferentes actos dos de los ministros andaluces del Gobierno de Sánchez y exconsejeros ambos de la Junta: la titular de Hacienda, María Jesús Montero, y el de Agricultura, Antonio Planas, que en el verano de 2013 intentó disputar en primarias la Secretaría General del PSOE andaluz a Díaz, por entonces consejera de la Presidencia, aunque finalmente no consiguió los avales necesarios.

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