Una mujer fallece en las protestas de los ‘Chalecos amarillos’ en Lyon

La policía ha arrestado a más de 20 personas en 2.000 concentraciones a lo largo del país que han dejado un muerto y 227 heridos

Una persona resultó muerta y al menos 227 heridas, siete de ellas graves, durante las manifestaciones que el movimiento conocido como los ‘chalecos amarillos’ lleva a cabo en Francia en contra de la subida de los impuestos a los carburantes.

El Ministerio del Interior informó de que se han llevado a cabo 24 arrestos en las 3.200 concentraciones organizadas de forma espontánea en todo el país, que sumaban este mediodía 283.000 participantes.

La persona fallecida es una mujer, de unos 60 años, por atropello en Pont-de-Beauvoisin (sureste de Francia, cerca de Lyon) y entre los 227 heridos hay un policía en Grasse (sureste).

Algunas de las principales vías afectadas se situaron en el norte del país: la nacional 1338 entre el ponte Flaubert a Ruán; nacional 814 de Caen; la nacional 136 en Rennes; la autopista 77 Bonny/Loire; la nacional 165 en Vannes; la autopista 84 en Guilberville; y la autopista 11 en Angers.

También fueron bloqueadas algunas gasolineras y acceso de peajes en autopistas y la policía tuvo que intervenir lanzando gases lacrimógenos en una concentración en Alta Saboya (sureste).

La mayoría de las protestas no habían sido comunicadas a las autoridades, lo que dificultó el control policial.

En la concentración de los Campos Elíseos de París, la más importante, la Policía ha empleado gas lacrimógeno, según informa el corresponsal de ‘Le Figaro’.

El movimiento, que ha ampliado su radio de demandas a la carga tributaria en general y es ajeno a los partidos y los sindicatos, supone un nuevo órdago para el Ejecutivo de Emmanuel Macron, que decidió aumentar los impuestos de los carburantes para promover la transición energética.

Muchos de los ‘chalecos amarillos’ viven en zonas urbanas alejadas de las grandes aglomeraciones francesas y aseguran que el coche es su único medio de transporte.

Con ingresos por valor de 33.800 millones de euros previstos para 2018, el impuesto sobre hidrocarburos o TICPE es el cuarto ingreso fiscal más importante para el Estado francés por detrás del IVA, los impuestos sobre la renta y las empresas. Se espera que el TICPE aumente su valor cada año hasta 2022, con otros 3.700 millones adicionales, según el Gobierno.

Durante la protestas, pidieron la dimisión de Macron, al que acusan de preocuparse solo de la élite y de dejar a las clases medias a su suerte.

“Mis hijas, profesoras, hacen 83 kilómetros al día. Su gasto en gasolina va a aumentar en 60 euros”, lamentó François, un jubilado que se manifestó en solidaridad con lo que viven muchos de sus ciudadanos.