La historia de tortura a Mújica durante 12 años llega al Festival de Huelva

La película está inspirada en los doce años de encierro que sufrieron José Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro

La terrible historia de tres presos tupamaros apresados durante la dictadura militar uruguaya, entre ellos, el que luego llegaría a ser presidente, José Mujica, ha llegado a la Sección Oficial del festival de cine Iberoamericano de Huelva bajo la mirada del director Álvaro Brechner, quien ha presentado ‘La noche de 12 años’.

Un film que, como ha explicado el propio realizador, pretende dejar claro que “la capacidad de resistencia del ser humano no debe ser nunca subestimada por nadie, ya que por más regímenes autoritarios que haya, hay una libertad última de la persona para decidir qué quiere ser”.

La noche de 12 años’ (Uruguay, Argentina, España, 2018), tercera película del director, está protagonizada por Antonio de la Torre, Chino Darín, Alfonso Tort, César Troncoso y Soledad Villamil, entre otros.

Tort, presente también en el Festival de Huelva, ha explicado que el trabajo de los actores “fue muy duro, ya que nos preparamos mucho para enfrentarnos a esta terrible historia”.

El intérprete ha dejado claro que el principal mensaje de la película es que “es el hombre el que da sentido al sufrimiento para dar sentido, a su vez, a la esperanza”.

La película está inspirada en los doce años de encierro y aislamiento que sufrieron tres figuras uruguayas: José Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández Huidobro, sometidos a una reclusión por razones políticas e ideológicas.

Debido a su valor como “rehenes”, se decidió que en lugar de asesinarlos se torturará su cuerpo y su mente, encerrados en diminutos calabozos, y se les prohibía hablar y ver, con escasa posibilidad de comer o dormir.

Empujados más allá de los límites de lo imaginable, los rehenes libraron una batalla existencial para escapar a la terrible realidad que los condenaba a la peor tortura: perder la razón.

En este sentido, Brechner detalla que el objetivo era trasladar a los espectadores “la experiencia de bajada a los infiernos que sufrieron, huyendo de lo anecdótico para quedarnos con lo profundo de lo que pasaron: qué queda de un hombre en esas circunstancias y cómo hace para encontrar sentido a todo eso”.