La Gran Vía ya mira al futuro: más verde y para el peatón

Madrid construyó hace un siglo su Gran Vía para medirse con las grandes capitales europeas. Este viernes la reestrena con voluntad de convertirla en un ejemplo para las ciudades del siglo XXI, con menos espacio para los coches y más amplitud, sombra y bancos para sus peatones.

La remodelación de la arteria de la capital se ha convertido en un símbolo del gran proyecto de la primera legislatura de Manuela Carmena: el cierre al tráfico del centro para reducir la contaminación y hacer de Madrid una ciudad más “paseable”.

Ideada a finales de 2016, la reforma de Gran Vía protagonizó junto a la de plaza de España -que no verá la luz antes de las próximas elecciones- la primera y única consulta ciudadana convocada por el Gobierno de Ahora Madrid, que preguntó a los madrileños si querían ampliar las aceras y aumentar los pasos de peatones.

Las obras han costado 9 millones de euros.

¿En qué cambiará la Gran Vía?

La Gran Vía tendrá dos carriles en cada sentido, uno para el tráfico de vehículos autorizados y otro para el transporte público y las bicicletas, y solo se podrá circular a un máximo de 30 kilómetros por hora.

Aceras: La nueva Gran Vía tiene aceras mucho más anchas, de unos tres metros más por lado. Los peatones “roban” a los vehículos 5.400 metros cuadrados y tendrán en total 28.571 metros cuadrados para pasear, mientras que los coches pierden un carril por sentido.

El pavimento es de la misma cantera con la que se reformaron las aceras de la Gran Vía hace 15 años, es decir, será el mismo granito pero quince años más nuevo.

Además, no hay diferencia de altura entre las aceras y la calzada.

Bancos para descansar:  Antes era difícil ver bancos en la Gran Vía, hasta el punto que quien quisiera sentarse a veces tenía que hacer cola. Ahora esta avenida tendrá 143 bancos: 33 de madera y 110 de piedra.

Los bancos de madera son modulares. Se componen de tres piezas que ofrecen distintas posibilidades, de manera que los viandantes se pueden colocar enfrentados, en perpendicular o incluso recostados. Estos bancos fueron ideados por el arquitecto Marcos Plazuelo bajo el título “Yo tenía tres sillas en mi casa”.

Los de granito están diseñados específicamente para la Gran Vía. Son bloques macizos que tienen doble función: que la gente se siente y que sirvan a la vez de barrera “antiterrorista” porque impiden la entrada de vehículos a la acera. Cada bloque de granito pesa 560 kilos.

Perales chinos: La vegetación llega a la principal arteria de Madrid, que lucirá 89 perales chinos, unos árboles de hoja caduca que en primavera tendrán flores blancas. Se han elegido porque es una especie poco frondosa que aportará frescura sin quitar visibilidad.

Semáforos ‘vintage’: Las redes sociales dieron cuenta de la aparición de los nuevos semáforos de la Gran Vía, muy distintos al del resto de la ciudad. Son de diseño, redonditos, de estilo retro, y habrá en total 95.

Farolas LED: El Ayuntamiento ha instalado 228 farolas de última generación, con tecnología led y con un diseño también específico para la ocasión que permitirá un notable ahorro energético.

Además, la Gran Vía será desde el próximo día 30 el principal eje del proyecto Madrid Central que implicará que por las calles céntricas de la capital solo podrán circular los coches de residentes y de sus invitados, el transporte público, vehículos de servicios sanitarios e industriales, de reparto con permiso y vehículos con etiqueta cero emisiones.