Casado pudo ceder a Sánchez el control de la Justicia y el juicio del 1-O para proteger a Rajoy

El expresidente Rajoy teme ser imputado por ‘falso testimonio’ en el juicio de Gurtel y por otros asuntos en la corrupción del PP

Un pacto de inmunidad política y judicial para Mariano Rajoy hallado entre Pablo Casado y Pedro Sánchez pudo ser el motivo por el que -según fuentes bien informadas- Casado ha entregado el control del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) al PSOE (y Podemos) y por el que el PP haya renunciado a la presidencia de la Sala Segunda Penal Tribunal Supremo y la presidencia y la ponencia del tribunal juzgador del golpe de Estado catalán, cargos que ostentaba el magistrado conservador Manuel Marchena.

El que a partir de finales de año quedará convertido en presidente ficticio y en rehén del Consejo General del Poder Judicial de mayoría progresista. Y todo ello para salvar al ‘soldado Rajoy’ de ser imputado y procesado por los casos de corrupción del PP. Lo que sería un caso único en la Transición y lo que tendría consecuencias en el desafío catalán si, finalmente, el presidente español que aplicó el 155 en Cataluña fuera imputado o condenado por un delito de corrupción.

Precisamente para hablar del pacto hallado entre Casado y Sánchez sobre la ‘inmunidad’ de Rajoy, el reparto Poder Judicial y el juicio del 1-O parece que se reunieron el pasado lunes en la sede nacional del PP de Génova 13 y luego en un almuerzo Mariano Rajoy y Pablo Casado. Siendo este último la persona encargada de transmitir a Rajoy su pacto con Sánchez sobre la Justicia (también hablarían de la marcha de Cospedal) lo que, por ahora, le otorgaría cierta impunidad a Rajoy en la corrupción del PP.

Lo que según nuestros informantes se empezó a fraguar durante la moción de censura de finales de mayo cuando Rajoy renunció a dimitir para impedir que Sánchez llegara al poder. Iniciando así Rajoy su retirada de la política con la promesa ‘verbal’ de Sánchez de que el nuevo Gobierno del PSOE no lo iba a investigar ni perseguir.

Un pacto inicial entre Sánchez y Rajoy que ahora habrían sellado Sánchez y Casado con la entrega al PSOE del control del Poder Judicial a Sánchez y la retirada de Marchena -al que van a convertir en presidente ‘títere’ del CGPJ- de la presidencia y ponencia del juicio del golpe catalán para que prospere el delito de ‘sedición’ que apoyan Sánchez y Abogacía del Estado en contra el delito de ‘rebelión’ que amparaba el magistrado Marchena, la Fiscalía y el juez instructor, Pablo Llarena y el propio Casado.

El terror que sufre Rajoy sobre su posible imputación en la corrupción del PP le ha acompañado en los últimos años -Sánchez dijo a Rajoy en el debate en TV de los comicios generales de 2015: ‘usted no es una persona decente’- y sobre todo desde sus SMS a Bárcenas donde decía ‘Luís, se fuerte’. Desde entonces esta cuestión de su posible implicación en la corrupción del PP ha sido una obsesión primordial y continua para Rajoy.

Y es por ello que, cuando conoció la sentencia del caso Gürtel (antes de hacerse pública) y pocos días antes de la aprobación de los Presupuestos de 2018 y de la moción de censura de Sánchez, Rajoy pudo impulsar un hecho tan insólito como relevante: que el presidente del Poder Judicial Carlos Lesmes se entrometiera en la formación de la Sala de ‘vistilla’ que decidiría quién de los condenados en la Gürtel entrarían en prisión.

Lesmes apartó de esa Sala al magistrado Prada (que ahora será consejero del Poder Judicial a propuesta de Podemos) para que, finalmente, la esposa de Luís Barcenas, Rosalía Iglesias, no entrara en prisión inmediata a pesar de los 13 años de condena dictados en la Audiencia Nacional (por condena similar Alvaro Pérez ‘El Bigotes’ está en prisión).

Y ¿por qué Lesmes se movilizó para salvar a Rosalía en las vísperas de la moción de censura? Pues porque, al parecer y según fuentes informadas, Bárcenas advirtió a Javier Arenas que si Rosalía entraba en prisión (que no entró) él haría pública alguna prueba que metía a Rajoy en la corrupción del PP.

Por eso Rajoy habría entrado en pánico y movilizado a Lesmes para salvar a Rosalía, salvarse él y ganar tiempo. Pero a sabiendas, desde ese momento, que estaba en las manos de Bárcenas y que, si finalmente soltaba su obús, Rajoy no quería que por nada del mundo ese bombazo lo pillara sentado en La Moncloa, ni siquiera como presidente en funciones. Y eso explicaría el por qué no dimitió durante la moción de censura y facilitó la investidura de Sánchez con los apoyos de Podemos, PNV, ERC y PDeCAT.

Y además se llevó la promesa verbal -se dice que pactada entre Calvo y Cospedal- de que Sánchez no atacaría ni investigaría a Rajoy. Un pacto que ahora Casado y Sánchez (a través de Catalá y Delgado) habrían formalizado entregando el PP del Poder Judicial al PSOE y con la retirada de Marchena de la importante Sala de lo Penal del Supremo y la Presidencia y ponencia del juicio del golpe catalán, para que Sánchez tenga en sus manos todo el Poder Judicial y la sentencia del juicio del ‘procés’.

Y para que Rajoy no sea imputado, procesado y eventualmente condenado por la corrupción del PP donde a buen seguro tiene alguna responsabilidad y la política para empezar. Asunto que casi se ha convertido en ‘razón de Estado’, aunque puede que, a pesar de estos movimientos orquestales en la oscuridad, todo ello no se pueda controlar.

En todo caso hay cuatro grandes interrogantes que siguen sin respuesta: ¿por qué se entrometió Lesmes en la ‘vistilla’ de la sentencia de Gurtel facilitando que Rosalía Iglesias (esposa de Bárcenas) no entrara en prisión?; ¿por qué Pablo Casado ha entregado el control del Poder Judicial y la presidencia y ponencia del Tribunal que juzgará el golpe catalán, al proponer a Marchena presidir un Consejo del Poder Judicial que será controlado por el PSOE?; ¿de que hablaron en su reciente encuentro Casado y Rajoy?; y la pregunta del millón, ¿por qué Rajoy no dimitió durante la moción de censura para impedir que Sánchez con solo 84 diputados se hiciera con el poder en compañía de Podemos, PNV y los partidos soberanistas catalanes PDeCAT Y ERC, sin intentar unas elecciones anticipadas y a sabiendas del impacto que tendría para España la llegada de Sánchez con sus socios al poder?

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