El exJemad desata una crisis en Podemos por relegar a los ediles afines a Carmena para las municipales

El secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid, el exJemad Julio Rodríguez, ha provocado una crisis que puede tener consecuencias letales para la formación en las próximas elecciones municipales, previstas para dentro de seis meses. Rodríguez fue quien instó el lunes la suspensión de militancia de seis ediles afines a la alcaldesa Manuela Carmena, en un Consejo de Coordinación cebrado de forma virtual, vía Telegram. A los concejales madrileños se les considera ya prácticamente expulsados, pese a que la votación del Consejo arrojó alguna que otra irregularidad.

Se da la circunstancia de que esos seis ediles son de la máxima confianza de Carmena, que pretende contar con ellos para integrar la plataforma con la que aspirará a su reelección sin que necesariamente tengan que pasar por el trámite de primarias en su partido. Ahora, surgen serias dudas sobre la representación que Podemos como tal pueda tener en el equipo de la alcaldesa y sobre el futuro del propio Rodríguez, que ve peligrar el número dos de la candidatura que planeaba adjudicarse.

Independientemente de que a Carmena le hiciera más o menos ilusión ceder ese segundo puesto de su lista a Julio Rodríguez -dijo que no lo quería porque no lo conoce de nada y no quiere tener que lidiar con versos sueltos-, no parece que la maniobra del exJemad le vaya a reportar algún punto. Todo indica que los seis ediles expedientados y al borde de la expulsión -Rita Maestre, José Manuel Calvo, Jorge García Castaño, Marta Gómez, Esther Gómez y Francisco Pérez- no tienen intención de retractarse y aceptar las primarias previas a su integración en la plataforma de Carmena para recibir el aval de los inscritos de Podemos. Y, si no las aceptan, la dirección nacional entenderá que se quebrantan el código ético y los estatutos y su suspensión de militancia será definitiva, que es lo mismo que decir que serán expulsados.

De hecho, el concejal de Economía, Jorge García Castaño, ha declarado a la Cadena SER que “nos toca acabar un presupuesto, culminar proyectos importantes y dentro de poco nos tocará construir otra Plataforma”, dando a entender así que no renuncia a ir en la candidatura de Carmena sin pasar por el filtro de las primarias. “Ha habido un problema de interpretación, de enfoque, de cómo tenía que ser el nuevo proceso en una de las fuerzas políticas” ha asegurado y ha admitido que estar en una “situación delicada” en Podemos “no es positivo y no es agradable”. “Vamos a intentar solucionarlo y a intentar tener la candidatura lo más fuerte posible”, ha añadido.

De haber aceptado las condiciones del exJemad, a García Castaño le habría correspondido el número  11 de la candidatura para las municipales. Julio Rodríguez quería reunirse de un equipo afín en los puestos más altos de la lista y en detrimento de los ediles favoritos de Carmena, con la mirada puesta en la posibilidad de que la alcaldesa, en el caso de ser reelegida, abandone el cargo antes de que finalice la próxima legislatura, lo que dejaría el bastón de mando en sus manos.

La decisión de suspender a los concejales la tomó el Consejo de Coordinación de Podemos en la Comunidad de Madrid en base al artículo 7 del Documento Ético que rige Podemos y que establece “exigir y respetar que la elección de candidatos o candidatas a cualquier institución de representación política (Cámaras municipales, diputaciones provinciales, parlamentos autonómicos, Congreso de los Diputados, Senado, Parlamento Europeo o cualquier otra) se lleve a cabo mediante elecciones primarias abiertas a toda la ciudadanía”.

Como, por otra parte, recogen los propios estatutos, el Consejo de Coordinación tanto Estatal como Autonómico, podrá decretar de forma colegiada la suspensión cautelar de cualquier afiliado cuando se produzcan diferentes situaciones, entre ellas su integración oficial en las primarias o listas electorales de otro partido. La decisión se adopta previa votación de los integrantes, lo que el lunes se aplicó con cierta flexibilidad. Cuando aún se estaba procediendo a la votación a través del canal de mensajería Telegram, la dirigente Mónica García envió el enlace de la noticia de eldiario.es donde se informaba ya de la suspensión de militancia de los concejales madrileños.

De momento, la dirección de Podemos sitúa a los díscolos fuera de la formación. “Los concejales del Ayuntamiento de Madrid que representen a Podemos cuando la papeleta municipal se presente serán los que han pasado por primarias”, dijo el lunes Pablo Echenique, secretario de Organización. Y este martes, la portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso, Ione Belarra, ha justificado la suspensión cautelar de los concejales al explicar que solo se ha “formalizado su decisión” de no concurrir con la formación morada por no aceptar someterse al trámite de las primarias. “Me apena porque las primarias son uno de los mayores éxitos democráticos de Podemos que se ha normalizado no solo en Podemos sino en la vida del resto de partidos y es un éxito del conjunto de la ciudadanía”, ha subrayado.

Lo cierto es que la crisis madrileña es lo último que necesitaba Podemos después del frente que se le abrió en Andalucía cuando su ‘lideresa’ en esa Comunidad, Teresa Rodríguez, decidió prescindir de sus siglas para diluirlas en una coalición con otras fuerzas de la izquierda, IU entre ellas, con la que concurre a las elecciones autonómicas del 2 de diciembre con el nombre de ‘Adelante Andalucía’. Rodríguez, no obstante, ha descartado este martes que el “conflicto” de la formación en Madrid les afecte porque las asambleas andaluzas aprobaron por “abrumadora” mayoría un modelo descentralizador que les permite tomar las decisiones sobre sus prácticas políticas. Además, ha señalado que no puede opinar sobre lo que ocurre en Madrid porque es un “asunto doméstico” que no entra en su capacidad de “acción ni de intervención”, y en plena campaña electoral no tiene “tiempo material” para enterarse de los “intríngulis” de lo que ocurre.

Tampoco se puede olvidar la división que provocó en los diputados de Podemos del Parlamento de Galicia la presentación de dos candidaturas para disputarse el liderazgo regional. Finalmente, Carolina Bescansa, que representa la línea más crítica a Pablo Iglesias, perdió las primarias frente a Antón Gómez-Reino pero el proceso permitió constatar la existencia de dos corrientes enfrentadas.