Nacionalismos, populismos y tensiones aliadas en el centenario de la Primera Guerra Mundial

Tensa discrepancia entre los presidentes Trump y Macron sobre la defensa de Europa, ‘incluso frente a EEUU’, fijo Macron

Cuando primeros líderes de todo el mundo van a celebrar el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, que arrasó países y ciudades con cruentos combates en los que millones de personas perdieron la vida, Europa, nuestra Europa, a la que aún le esperaba la Segunda Guerra Mundial veintidós años después, vuelve a enfrentarse a los viejos fantasmas de los nacionalismos, la xenofobia y el racismo que siempre estuvieron en el origen de estos dos grandes conflictos mundiales.

Las guerras de las que emergieron la ONU y organizaciones de concordia y paz como fueron en Europa los tratados de la CECA y el Tratado de Roma que están en el origen de la Unión Europea. La que hoy, con un presidente USA contrario a la UE, con el Brexit y el renacer de los nacionalismos y los populismos de extrema derecha y extrema izquierda, vuelve a debilitarse mientras se ponen en tela de juicio las estructuras y alianzas que durante los últimos 73 años garantizaron el progreso y la paz en el viejo Continente.

Lo que merece la pena ser analizado con prudencia y suma prevención. Y lo que explica las palabras del presidente Macron diciendo que Europa (la UE) debe desarrollar su propia política de Defensa y Seguridad -que hasta ahora estaba delegada en la OTAN- “incluso para defenderse de los EEUU”. Duras palabras que han sorprendido en Washington y enfadado a Trump. Pero que están justificadas porque Trump está loco y no es de fiar.

Y es en este entorno y preocupante ambiente europeo, donde no se deben perder de vista las ambiciones expansionistas y de intervención (digital) del peligroso Vladimir Putin, ni los ataques del terrorismo islámico, y donde la UE debe resaltar su liderazgo democrático y pacifico, así como su defensa de las libertades y Derechos Humanos y sus conquistas relativas al Estado del Bienestar.

El abrazo entre Merkel y Macron en París simboliza la renovación de los compromisos del armisticio que ambos países firmaron el 11 de noviembre de 1918 tras la derrota de Alemania por los aliados. Y esa alianza bipolar o eje entre Berlín y Paris es el que ahora pilota la esperanzas de la nueva UE que se reforzará tras la culminación del Brexit y la salida del Reino Unido, a pesar del populismo ultra nacionalista de Italia, del desprecio de USA a los aliados y de otros problemas nacionales como los de Hungría, Polonia y en España con el desafío catalán en España.

Problema español que preocupa y mucho en la UE porque el Gobierno de Pedro Sánchez ha pactado con los soberanistas y golpistas catalanes y con el populismo radical de Podemos. Lo que coloca al PSOE en el límite del vigente marco europeo y constitucional.

Y ello en un tiempo en el que la UE necesita certezas y mucha unidad. Lo que, como bien dice Macron, obliga a la UE a desarrollar su propia política de Defensa y Seguridad para figurar con luz propia, y no como apéndice de una OTAN trasnochada, en el nuevo mapa político y estratégico mundial donde USA, China y Rusia pretenden repartirse la hegemonía internacional.

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