La CSU aliada de Merkel gana las elecciones en Baviera pero pierde la mayoría absoluta

La Unión Socialcristiana (CSU) bávara ganó hoy las elecciones regionales de Baviera, pero perdió la mayoría absoluta en el "Land", feudo tradicional de esa formación del bloque conservador de la canciller Angela Merkel, según los sondeos a pie de urna. La CSU obtendría un 35 % de votos, el peor resultado en más de medio siglo, según los sondeos al cierre de las urnas de la televisión pública ZDF, mientras los Verdes ascendería a segunda fuerza con un 19 %.

La tercera posición estaría entre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y los llamados "Electores Libres" -una escisión de la CSU con fuerte arraigo a escala municipal en Baviera-, ambas formaciones con un 11 %. El Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora segunda fuerza, se hundiría con un 9,5 %, mientras que el Partido Liberal se quedaría en un 5 % de apoyo.

La CSU, formación hermanada a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y que ha gobernado en solitario casi ininterrumpidamente durante décadas, queda abocada a buscar alianzas para mantener el poder. El hasta ahora partido hegemónico bávaro perdería casi once puntos respecto a los comicios de 2013 y obtenido sus resultados más bajos desde 1954. Más dramática aún es la caída del SPD, asimismo miembro de la gran coalición de Merkel, que baja a la cuarta posición, tras Verdes, ultraderecha y Electores Libres después de haber sido durante décadas la segunda fuerza del "Land".

Los ecologistas, por contra, obtendrían el mejor resultado de su historia en el más tradicionalista "Land" alemán y, desde el punto de vista de la aritmética electoral, son los más sólidos candidatos a convertirse en socios de gobierno, pese a las diferencias que separan a ambos partidos. La ultraderecha quedaría algo por debajo de la media nacional alcanzada en las generales de 2017 -un 12,6 %-, pero con su acceso a la cámara bávara tendrá representación parlamentaria en 15 de los 16 "Länder" del país.

Los resultados son un golpe para la gran coalición entre CDU/CSY y SPD que lidera Merkel, que se selló en marzo tras un trabajoso proceso negociador y cuya gestión de Gobierno ha estado lastrada por sucesivas crisis. El principal motor de los disensos ha sido el líder de la CSU y ministro alemán del Interior, Horst Seehofer, quien profesa una manifiesta antipatía hacia Merkel y que ha amenazado repetidamente con romper la coalición entre exigencias de dar un giro derechista a su política. Los disensos se extienden asimismo dentro de la CSU, por la conocida rivalidad interna entre el líder del partido y el primer ministro del "Land", Markus Söder, en el cargo desde principios de año con el paso de Seehofer a Berlín.

Soeder: "No es un día fácil"

El primer ministro de Baviera y líder regional de la Unión Social Cristiana (CSU), Markus Soeder, ha reconocido que este domingo “no es un día fácil para el partido” tras perder por segunda vez desde 1962 su histórica mayoría absoluta en las elecciones locales.

“No hemos conseguido un buen resultado, y aceptamos lo ocurrido con humildad”, ha declarado Soeder, cuyo partido, de todas formas, se mantiene como primera fuerza política, aunque tendrá que gobernar en coalición.

“Es un muy buen resultado”, comentó satisfecho Alexander Gauland, copresidente de AfD, en la cadena pública alemana, a pesar de que este resultado es inferior al 12,4 por ciento que obtuvo la agrupación en Baviera en las elecciones generales de 2017. “La gente cree que la CSU hace muy poco y por eso nos han votado”, agregó.

Los Verdes se convierten no obstante en la segunda fuerza política del estado, con un 18 por ciento de los votos. La asociación de votantes libres no afiliados Freie Wähler ha obtenido un 11,5 por ciento de los votos. El partido Socialdemócrata (SPD) se ha hecho con un 10 por ciento de las papeletas y el Partido Democrático Libre (FPD) con un 5 por ciento.

El secretario general del SPD, Lars Klingbeil, calificó este resultado como “una amarga derrota para el SPD bávaro”. Pero el resultado fue también una “señal clara desde Baviera a Berlín”, dijo Klingbeil, que espera que todos en la capital la entiendan. Al mismo tiempo felicitó a los Verdes, que fueron los “ganadores inequívocos de las elecciones”.

Un resultado humillante para la CSU, apuntan de hecho los analistas, podría poner en duda el futuro de Seehofer, que ha perdido apoyos en la cúpula de su partido.

Un cambio en el liderazgo de la CSU podría proporcionar una excusa más al Partido Socialdemócrata (SPD) para poner fin a la coalición que tiene con los conservadores haciendo uso de la cláusula de revisión a los dos años.

“Si las cosas se ponen feas el domingo, afectará primero a Seehofer”, según fuentes internas de la CSU. “Sin embargo, una cosa es cierta: no dejará sus cargos sin pelear, ni el de presidente del partido ni el de ministro de Interior alemán”, escribió la publicación alemana ‘Der Spiegel’. “La política es su vida, es su existencia la que está en juego”, agregan.