El Gobierno pide ayuda al Vaticano para impedir que Franco sea enterrado en La Almudena

Carmen Calvo viajará a Roma a finales de mes para abordar la exhumación del dictador con el 'número dos' del Papa

El lugar donde descansarán los restos de Francisco Franco se ha convertido en un quebradero de cabeza para el Gobierno de Pedro Sánchez, que está dispuesto a pedir ayuda al Vaticano para que el dictador no sea enterrado en La Almudena y evitar que el templo se convierta en un santuario franquista en pleno centro de Madrid.

Según informa este jueves El País, el Gobierno no encuentra una fórmula legal para oponerse a la voluntad de la familia de enterrarlo en la cripta de la catedral de La Almudena si finalmente se procede a la exhumación de su cadáver del Valle de los Caídos. El Ejecutivo ya ha pedido ayuda a la Iglesia española, aunque con poco éxito ya que ésta no se opone a la voluntad de la familia. “En la cripta hay una propiedad de la familia Franco y como cualquier cristiano tiene derecho a poder enterrarse donde crea conveniente”, dejó claro el arzobispo de Madrid, Carlos Osorio, en declaraciones a la prensa el pasado 1 de octubre.

El Gobierno confía ahora en que el Vaticano pueda interceder en el asunto. Fuentes del Ejecutivo consultadas por El País han confirmado los sondeos con la Santa Sede y han asegurado que la vicepresidenta Carmen Calvo viajará a Roma a finales de este mes para reunirse con el ‘número dos’ del Papa Francisco, el secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin, y abordar la exhumación de Franco, entre otras cuestiones.

Calvo dejó claro este miércoles que el Ejecutivo “no decide más que la exhumación” de Franco del Valle de los Caídos y que el traslado de sus restos a su destino final corresponde a la familia del dictador. “Si la familia se quiere hacer cargo de ellos (los restos del dictador), ahí el Gobierno no puede hacer absolutamente nada”, subrayó en una entrevista en Onda Cero. No obstante, la vicepresidenta añadió que el Gobierno “desde luego no los llevaría a La Almudena” y buscaría “un lugar decoroso” que no fuera este templo.

El Gobierno necesita a la Iglesia

Así las cosas, el Gobierno no quiere quedarse de brazos cruzados y necesita a la Iglesia para impedir que los restos del dictador descansen en La Almudena y evitar que el templo se convierta en un lugar de peregrinaje de organizaciones de extrema derecha si se consuma el traslado de los restos mortales del dictador. Osoro ya dejó claro que “no es un problema del Arzobispo ni de la Iglesia”, aunque fuentes próximas al arzobispo de Madrid reconocen que hay preocupación en la Iglesia por los problemas que puede acarrear la decisión de la familia Franco, como manifestaciones y problemas de orden público a sus puertas o la pérdida de fieles por la presencia del dictador. Sin embargo, la Iglesia no puede rechazar que se entierren los restos en la cripta tras permitir la exhumación del Valle de los Caídos, decisión de Osoro que fue muy criticada desde el sector más conservador de la Iglesia.

Por ello, la Iglesia pide que sea el Gobierno el que asuma esta decisión, aunque por el momento no encuentra la forma legal. Había previsto todas las fórmulas legales para que la familia Franco pudiera impedir la exhumación, pero no había contemplado el problema del destino. El Ejecutivo anunció que se procedería a exhumar a Franco a finales de año, por lo que no tiene mucho tiempo para evitar el traslado a La Almudena e intentar lograr la ayuda de la Iglesia.

Los Franco adquirieron una sepultura a perpetuidad en 1987

Carmen Franco, hija del dictador, compró en 1987 por 150.000 euros la tumba en La Almudena donde puede acabar enterrado su padre. La sepultura está situada en la girola del templo, justo a la izquierda desde la entrada al mismo, y es fácilmente identificable por los nombres inscritos en su lápida: los de la hija del dictador, Carmen Franco Polo (fallecida el año pasado), y el de su marido, Cristóbal Martínez-Bordiú, que fue enterrado ahí en 1998. Cada una de estas tumbas tiene espacio para enterrar entre tres y cinco personas, por lo que hay hueco para el dictador y también, si así se dispusiera, para su mujer, Carmen Polo, que fue inhumada en el cementerio de Mingorrubio, en El Pardo (Madrid).