Sánchez en crisis permanente de Gobierno y en serios problemas con Podemos, PDeCAT y ERC

Nadie ha entendido bien por qué dijo el Presidente Sánchez en Nueva York que si se reactiva el ‘conflicto catalán’ él adelantará las elecciones, cuando parecía que el ‘diálogo’ y la ‘luna de miel’ entre Torra y Sánchez funcionaba y aunque con problemas y altibajos mantenía abiertos los puentes. 

Pero todo apunta a que eso ya no es así y que ese noviazgo contra natura se acaba porque Sánchez -aunque le gustaría- no está en condiciones de ordenar a la Fiscal General del Estado (y menos teniendo a la ministra de Justicia Dolores Delgado al borde del cese) que pida al juez Llarena la libertad vigilada y con fianza de todos los presos golpistas procesados. 

Y ello por varias razones: porque el juez no lo concederá por la gravedad de los delitos imputados y el flagrante riesgo de fuga; y porque ello provocaría una movilización nacional en toda España contra el Gobierno de Sánchez y una revuelta en el interior del PSOE 

Y como desde la Generalitat le piden a Sánchez hechos concretos y no solo unas buenas palabras sobre los presos golpistas, como las de Borrell, Batet, Calvo e Iceta, todo anuncia que el fin de la quimera del ‘diálogo’ de Sánchez con el soberanismo pro golpista catalán está al llegar.

Y todo ello mientras arrecia la violencia y tensión en las calles catalanas (como se vio ayer en Barcelona) con motivo del primer aniversario del referéndum ilegal del 1-O. Y a no descartar que Torra esté ultimando la fuga de los presos golpistas de las cárceles catalanas lo que no sería de extrañar.

La nueva tensión catalana supondrá el fin de los pretendidos por Sánchez Presupuestos para 2019 por la ausencia de apoyos de PDeCAT y ERC. Y también de Podemos partido que parece dispuesto a romper con Sánchez mientras le exige las cabezas de los Ministros tocados: el astronauta Pedro Duque y la impresentable fiscal Dolores Delgado. La amiga y comensal de Garzón y Villarejo, dos especialistas en grabaciones ilegales. 

Tenemos pues dos Ministros en cuarentena que se suman a los otros dos que ya fueron fulminados (Huerta y Montón) y cuya capacidad de resistencia está por ver. Sobre todo la de la ministra Delgado que ha perdido las formas y la cabeza cuando se ha sabido, por las grabaciones de su amigo Villarejo’ cuál es su verdadero talante homófono, machista y su escaso compromiso con la Ley cuando ampara con sus palabras los burdeles de Villarejo para chantajear clientes de la política y las empresas, o cuando relata que vio como jueces y fiscales cortejaban en Colombia a chicas menores de edad. 

La ministra no tiene escapatoria por muchos abrazos que le den algunos (no todos) de sus compañeros de Gobierno y vamos a ver los días que dura y a quien nombra Sánchez para sustituirla. Porque si no lo hace cuando salgan a los medios más grabaciones sobre la ministra Delgado entonces será el propio Sánchez quien se verá mezclado en todo ello. 

Entre otras cosas porque se ha publicado estos días que Villarejo tiene fuera de España varias copias de sus inagotables grabaciones y algunas de ellas que afectan a altas personalidades del Estado y del Gobierno y sus familias. Por ello la vicepresidenta Calvo -otra que debería salir del Gobierno, pero por absoluta incompetencia- pide implantar la censura en los medios en una  línea parecida a la petición de auto censura que proponía hace días el diario El País. 

Quieren poner puertas al ciberespacio de Internet y eso es imposible. Y si bien es cierto que Villarejo es un canalla también es cierto que a quienes no tienen nada que ocultar no se les puede chantajear. Y el argumento de que el Gobierno no puede permitir ‘que Villarejo les marque la agenda’ es falso y más bien una cortina de humo para evitar que Sánchez cese a Delgado lo que no podrá evitar. Y menos aún cuando sabe que este culebrón no hizo nada más que empezar. 

Por todo ello Sánchez no descarta un adelanto electoral como el que, en los próximos días, podría anunciar la presidenta Andaluza Susana Díaz para: aprovechar las buenas noticias que los sondeos electorales le dan al PSOE; evitar que antes de esos comicios aparezca la sentencia de los ERE de Andalucía; y marcar distancias con Sánchez por lo que pudiera pasar. Que es mucho vista su creciente incapacidad política e inestabilidad. 

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