La ministra de Justicia admite tres encuentros con Villarejo después de que PP y Cs la acusen de mentir

La ministra de Justicia, Dolores Delgado, no dijo la verdad cuando aseguró en un comunicado que nunca tuvo una relación personal ni profesional con el comisario Villarejo. Después, en una declaración ante los medios, matizó que su desmentido se circunscribía a una supuesta relación “profesional”, pero unos audios que se han conocido este lunes siembran dudas sobre el comunicado y sobre las afirmaciones posteriores. El PP cree que no puede seguir en el cargo y Ciudadanos ha pedido su comparecencia en el Congreso. Delgado insiste en quitar importancia a su relación con el comisario y asegura que en sus 25 años de trabajo en la Audiencia Nacional coincidió con él en tres ocasiones.

Justicia recuerda en un comunicado que Villarejo se encuentra en prisión provisional como presunto autor de “delitos muy graves” y que su estrategia procesal es “atacar al Estado y sus instituciones. Primero cargó contra la Jefatura del Estado con grabaciones relacionadas con el rey emérito. Ahora ataca al Ejecutivo en la persona de la ministra” titular de ese departamento. “A lo largo de los 25 años en que Dolores Delgado ha trabajado en la fiscalía de la Audiencia Nacional tiene recuerdo de haber coincidido con el comisario José Villarejo en tres ocasiones junto a otros mandos policiales y cargos judiciales y fiscales”, explica el Ministerio y anuncia que Delgado comparecerá en el Congreso a petición propia.

Este comunicado se ha difundido este lunes, pero los primeros desmentidos de la titular de Justicia son de hace una semana y se referían a una información publicada por ‘El Confidencial’ según la cual en 2017, siendo Delgado fiscal en la Audiencia Nacional, se vio en Madrid con el jefe de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, Iván Velásquez, uno de los principales impulsores de la orden de detención y posterior proceso de extradición del empresario español Ángel Pérez-Maura, emparentado con los Botín. La misma información detallaba que el comisario José Manuel Villarejo, que lleva un año en prisión, tenía el encargo desde 2016 de frustrar esta entrega a cambio de sustanciosos pagos. Y, precisamente, anotó una cita con Delgado supuestamente relacionada con ese propósito.

Esto es lo que la ministra ha negado y no ha podido ser demostrado. Ahora bien, lo que se ha conocido este lunes va acompañado de audios que demuestran una relación de gran familiaridad entre Delgado y Villarejo y que, según Moncloa.com, el medio que los ha conseguido, habría grabado el propio comisario en el curso de una comida.  La cita se produjo en octubre de 2009 y en ella participaron los dos protagonistas de esta historia, el exjuez Baltasar Garzón y varios policías (Enrique García Castaño, Miguel Ángel Fernández Chico, Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, Miguel Ángel Fernández Chico, y el excomisario ya jubilado Gabriel Fuentes. y el excomisario ya jubilado Gabriel Fuentes., para celebrar la medalla al mérito que le había sido concedida a Villarejo. Prueba de la confianza que había entre todos ellos es que los policías se refieren a Delgado y a Garzón como “Lola” y “Balta”.

La grabación no revela nada que pueda ser considerado ilícito, pero sí denota actitudes poco apropiadas de los comensales, especialmente por parte de los dos miembros de la carrera judicial y fiscal. Delgado relata nada más sentarse en la mesa la polémica del día: la llegada a España de dos piratas somalíes -uno de ellos presuntamente menor- que habían sido detenidos por la Armada en un esquife tras formar parte del secuestro del pesquero ‘Alakrana’ en aguas del Índico. En concreto, lamenta la “horrible” imagen que está dando España, “de país bananero” y “de coña”. “Lo que pasa es que no tenían que haber traído a ninguno de los dos, eso lo primero”, subraya Delgado antes de que varios de los presentes despotriquen por el hecho de que uno de ellos haya venido con dermatitis y sífilis.

Garzón critica “lo torpes” que han sido los mandos de Defensa en este asunto ya que lo más fácil, a su juicio, hubiera sido aprovechar el “limbo jurídico” y utilizar a los piratas detenidos como “moneda de cambio”. A su juicio, hubiera sido mejor “abordar” el ‘Alakrana’ con todas las consecuencias. “Que mueren una persona, que mueren dos. ¡Qué le vamos a hacer! En la vida, aquí puede haber un atentado y que mueran cincuenta”, dice y desvela que en Defensa ha habido “bronca” ya que el entonces JEMAD, el hoy dirigente de Podemos José Julio Rodríguez, se negó a la intervención militar pese a la presión “de los operativos”. Es uno de los policías quien zanja la conversación sobre el Alakrana de forma abrupta: “Si es menor y dice que quiere estar en Somalia”, les dice a Garzón y Delgado refiriéndose a uno de los piratas, “le coges y le metes en un avión y pum: a tomar por culo y te quitas del medio al negrito”.

Este es en síntesis el contenido de los audios en los que además se escuchan comentarios de Delgado y Garzón sobre compañeros como el entonces presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, el juez Santiago Pedraz, el exfiscal general del Estado Cándido Conde Pumpido… Moncloa.como relata que durante la conversación no faltan comentarios sexistas y homófobos algunos, al parecer, relativos a otro juez, Fernando Grande-Marlaska, quien en la actualidad dirige el Ministerio del Interior y se sienta en la mesa del Consejo de Ministros junto a Dolores Delgado.

Pero al margen de la estética de estas conversaciones, mantenidas durante una comida que duró casi cuatro horas y en la que se consumieron vino y cervezas, lo que ha llevado a los dos principales partidos de la oposición a poner el grito en el cielo ha sido la evidencia de que no sólo Dolores Delgado conocía al comisario Villarejo, sino que el trato entre ambos era bastante fluido.

Delgado, tercer miembro del Gobierno de Sánchez en el punto de mira

El PP considera que la ministra no puede continuar en el cargo “ni un minuto más”. Así lo ha apuntado en rueda de prensa el secretario general del PP, Teodoro García Egea, quien como ya hizo el líder del partido, Pablo Casado, hace unos días, ha reclamado al presidente del Gobierno que convoque elecciones porque los españoles “no se merecen un Gobierno que mienta”. Para García Egea, que Dolores Delgado siga siendo ministra es “una vergüenza para Pedro Sánchez y para el PSOE”. En opinión del dirigente ‘popular’, los audios que se han conocido este lunes hacen que la situación de la ministra sea “insostenible”, ya que demuestra una mentira “descarada” de la titular de Justicia, que además es notaria mayor del Reino en razón de su cargo.

Ciudadanos, por su parte, ha registrado en el Congreso la petición de comparecencia urgente de la ministra antes de que se anunciara que comparecería a petición propia. La portavoz del partido naranja, Inés Arrimadas, cree que la ministra tiene que dar explicaciones porque esas grabaciones ponen de relieve que “parece que no ha dicho toda la verdad”. Cs quiere que la ministra acuda a la comisión de Justicia a dar cuenta de su vinculación con exaltos mandos policiales, actualmente imputados, “y la contradicción de sus declaraciones al respecto”, señala en la solicitud de comparecencia.

En el comunicado del Ministerio de Justicia, se aclara que Delgado no estaba invitada a la comida de 2009, pero acudió acompañando al entonces magistrado Baltasar Garzón, que se lo pidió ya que ambos se conocen desde hace 19 años y han colaborado en la desarticulación de cárteles de la droga, comandos de ETA y el entramado institucional de la organización terrorista. El Ministerio recalca que la amistad entre Delgado y Garzón “es pública y notoria”.

Añade que en su etapa como fiscal Delgado también ha trabajado “en varias ocasiones” con junto al comisario Enrique García Castaño -presente en la comida-, “al igual que otros muchos jueces y fiscales de la Audiencia Nacional”, y lo presenta como “uno de los principales expertos españoles en materia de terrorismo yihadista y de ETA”. El comisario García Castaño, conocido en círculos policiales como “el Gordo” y mano derecha de Villarejo, está imputado como él en el caso Tándem y de su defensa se ha hecho cargo Garzón.