Sánchez favorece a Puigdemont, Junqueras e Iglesias para aprobar los Presupuestos de 2019

El Gobierno de Pedro Sánchez, muy deteriorado, permanece y continúa hacia delante a pesar del deterioro de la imagen del Presidente (acusado de plagio) y de varios de sus ministros. Pero nada de eso preocupa a Sánchez sino otra cosa: lograr que Puigdemont , Junqueras e Iglesias le aprueben el techo de gasto de los Presupuestos de 2019 para agotar la legislatura y, con su pretendido giro a la izquierda en gestos y políticas sociales, pasar bien el año próximo por las elecciones europeas, municipales y autonómicas.

Sin embargo, su prueba de fuego sigue siendo el escenario catalán y si Sánchez se pasa en sus concesiones a los soberanistas en ese caso veremos un proceso de acercamiento o incluso de coalición entre Pablo Casado y Albert Rivera para sacar, ondeando la bandera de España, al PSOE del poder. 

Mientras tanto Sánchez continúa con su plan de agotar la legislatura. Y  nada le importan los problemas de su Gobierno con los ceses de los exministros de Cultura y Sanidad (Maxím Huerta y Carmen Montón) y los errores y rectificaciones que afectan en su prestigio y su credibilidad a la vicepresidenta (Carmen Calvo) y a las ministras de Defensa (Robles), Justicia (Delgado), Transición Ecológica (Ribera),) Economía (Calviño), Educación (Celaá) y Territorial (Batet).

Siendo este último caso de la mayor gravedad porque el consejero catalán Ernest Maragall reveló que la ministra Meritxell Batet (que lo niega) le había sugerido la posibilidad de que el Gobierno de Pedro Sánchez le diera instrucciones a la Fiscalía del Estado para reconducir el proceso judicial de los golpistas catalanes imputados en el Tribunal Supremo. 

Lo que sin duda forma parte de la cesta de Navidad que Sánchez les ofrece a Puigdemont y Junqueras (que son los que mandan en PDeCAT y ERC) a ver si le aprueban los Presupuestos de 2019.

Y todo ello en un contexto de alta excitación soberanista en Cataluña con motivo del aniversario del golpe y de su referéndum ilegal, y mientras el Jefe del Estado, el Rey Felipe VI, continua siendo despreciado por parte de la Generalitat lo que no debería ser consentido por el presidente Sánchez que está a lo suyo, es decir a intentar prolongar su presencia en el poder. 

Sánchez le da a los pedales de una frágil bicicleta que circula por la cuerda floja de su estabilidad parlamentaria y, al margen del flanco soberanista ha de garantizar a su izquierda el apoyo de Podemos que le exige pensiones indexadas al IPC, subida de impuestos ‘a los ricos’ y otras ayudas y gastos sociales que complicarán el cumplimiento de los compromisos que en la materia de convergencia fiscal España tiene con la UE. 

Sánchez cuida su imagen de izquierdista

A la vez el presidente cuida su imagen de izquierdista (ahora se va a Cuba) y por ello se embarcó en iniciativas de impacto social y político como: la reforma de la RTVE (pendiente de concursos); la exhumación de los restos de Franco (convalidada por el Congreso de los Diputados); la reforma constitucional express para acabar con los aforamientos políticos (Podemos y nacionalistas exigen eliminar la inviolabilidad del Rey); y próximamente la suspensión del impuesto del 7 % de generación energética para abaratar el recibo de la luz, a lo que se sumará el bono energético e invernal para los sectores mas vulnerables de la sociedad. 

El presidente Sánchez aguanta por el momento un difícil equilibrio con sus aliados parlamentarios de Podemos y los nacionalistas vascos y catalanes y hace esfuerzos por contener el embate, esencialmente mediático, de los partidos de la Oposición, Cs y PP.

Los que ahora están crecidos por la noticia de que la fiscalía del Tribunal Supremo pide el archivo de la causa que pretendía incoar a Pablo Casado los presuntos delitos de prevaricación y cohecho impropio.  Mientras que Sánchez, ahora cazado en el plagio de su libro, debe responder de estos temas ante el Senado y a petición del PP.

El Gobierno de Sánchez se ha desgastado mucho en sus cien primeros días de gestión y el presidente también. Pero siguen en el poder y eso es mucho poder. Y además la oposición está inmersa en la crítica contra todo y en una batalla interna entre Casado y Rivera que tienen más puntos en común de los que los separan en materia económica y territorial (Cataluña) y que en un tiempo no lejano están llamados a entenderse y ya veremos si a pactar electoralmente en caso que se complique, por las concesiones de Sánchez, el escenario catalán. 

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