Sánchez, como Trump, ataca a la prensa para tapar su incapacidad política y los errores de su Gobierno

El presidente manda burofax a los diarios y los amenaza con demandas por haberle acusado de plagiar su tesis, mientras Pablo Casado oculta su TFM en el PP

El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha perdido los papeles (o los burofax amenazantes enviados a varios periódicos) y también la cabeza al atacar y amenazar a medios de comunicación, periodistas y políticos -‘os vais a enterar’ le dijo a Rivera señalándole con el dedo según Toni Cantó- y pidiendo la dimisión del líder de la oposición Pablo Casado por presuntas irregularidades en su master.

Sánchez está haciendo, desde la cúpula del poder Ejecutivo, lo mismo que en EEUU hace el Presidente Donald Trump contra la prensa y la oposición. Y así actúa Sánchez cuando apenas lleva 100 días en el Gobierno y ha tenido que cesar a los ministros de Cultura y Sanidad, Huerta y Montón y también a la directora general de Trabajo, mientras él como varios de sus ministros se han visto envueltos en graves errores y en obligadas rectificaciones

Poco le ha durado a Pedro Sánchez la ‘baraka’ o la buena suerte y la racha de buena imagen (con su flamante Consejo de Ministras) y notoriedad tras llegar al poder sin ganar unas elecciones a lomos de la moción de censura contra Mariano Rajoy.

La que triunfó con la ayuda de Pablo Iglesias desde Podemos y de Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, desde el PDeCAT y ERC, así como con la ayuda de Íñigo Urkullu después de que el PNV traicionara al PP con el que acababa de votar el Presupuesto de 2018.

La atropellada gestión del Presidente y la manifiesta incapacidad política de su vicepresidenta Carmen Calvo, encargada de coordinar a los ministros, han conducido a Sánchez a su demencial ataque a la prensa en menoscabo de la libertad de expresión y a presentarse, según su portavoz la ministra Celaá, como víctima de una (inexistente) conspiración conservadora que quiere desacreditarlo y desalojarlo del poder.

Cuando en realidad fue él quien, con Podemos y los separatistas catalanes, urdió una moción de censura para expulsar del poder a Rajoy, lo que fue posible porque Rajoy le ayudó no presentando entonces su dimisión.

Lo cierto es que tanto Sánchez como su vicepresidenta y los ministros de Justicia, Exteriores, Defensa, Economía, Trabajo, Sanidad, Fomento y de Cultura (10 miembros del Gobierno) se han visto obligados a rectificar en un tiempo récord y ofreciendo una imagen de desconcierto e incapacidad hasta el punto de intentar justificar los efectos ‘benéficos’ de las 400 bombas que España va a vender y entregar a Arabia Saudita para su lanzamiento sobre el Yemen.

Sin embargo, el ataque a la Prensa de Sánchez (que recuerda a la furia de Felipe González contra los informadores de los crímenes del GAL) es algo inaudito y un pulso que el Presidente no ganará porque prima el derecho a la libertad de información y de opinión, y sobre los textos iguales que están en la tesis de Sánchez y en otros soportes cabe cualquier interpretación.

Y lo que es peor a partir de ahora cualquier fogonazo político se convertirá en un Inocencio y no será fácil recomponer las relaciones entre Sánchez y los medios de comunicación.

Ni tampoco con la oposición donde Pablo Casado, el líder del PP y de la Oposición sigue sin enseñar (al menos Sánchez ha publicado el suyo) su Trabajo Fin de Master y está a la espera de la investigación sobre su master por parte del Tribunal Supremo. Mientras a Rivera lo han cazado en una pequeña trampa al presumir de un ‘doctorando’ que no tenía. Lo que nos lleva a la conclusión de que ahora el único currículum en regla es el de Pablo Iglesias.

Y lo que anuncia tiempos difíciles para la presidencia de Sánchez a no ser que vuelva a rectificar e intente recomponer la situación. Eso sí Sánchez ha conseguido que el Congreso convalide su Decreto para la exhumación de los restos de Franco, y ese ha sido su mayor logro político desde que llegó al palacio de La Moncloa para iniciar su gestión.

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