El Congreso da luz verde a la exhumación de Franco con la abstención del PP y Ciudadanos

El decreto ley del Gobierno para exhumar los restos de Franco ha salido adelante en el Congreso con el respaldo mayoritario de la Cámara pero sin la unanimidad que hubiera sido deseable para una medida de este tipo. No ha habido votos en contra pero los dos partidos de la derecha, PP y Ciudadanos, se han abstenido y el resultado final ha sido 172 votos a favor, 164 abstenciones y dos noes por error de la bancada popular. Ambas formaciones se escudan en que no están de acuerdo con la urgencia que entraña la fórmula del decreto ley elegida por el Gobierno. Pero, en realidad, hay más motivos de fondo, como también han reconocido durante el debate. "Quien no vea la urgencia, no ve la necesidad. Quien no vea la forma, no está viendo el fondo", ha afirmado la vicepresidenta, Carmen Calvo.

Calvo ha sido la encargada de defender la iniciativa que modifica la Ley de Memoria Histórica que se aprobó en tiempo de José Luis Rodríguez Zapatero. De hecho, la vicepresidenta ha admitido que “teníamos que haberlo resuelto antes pero (especialmente) tras la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica en 2007, el retraso es insostenible”. Después de 40 años de democracia, ha dicho, esta “anomalía” democrática “requiere un cierre”. “Atroz anomalía” es la expresión que ha llegado a utilizar para referirse al hecho de que el dictador esté enterrado junto a sus víctimas.

Calvo ha hecho especial hincapié en los conceptos de “paz” y “justicia” subrayando que no se puede tener lo primero sin lo segundo mientras el dictador continúe enterrado en un “mausoleo de Estado” y en un lugar “en el que puede ser exaltado”. A su juicio, “no podemos tener el agravio comparativo constante a unas víctimas que no han recibido el respeto (…) que se merecen”. Y ha insistido: mientras se perpetúe la anomalía de un dictador enterrado en un “mausoleo de Estado” y en un lugar “en el que puede ser exaltado” no habrá “ni paz ni concordia”.

La vicepresidenta del Gobierno ha defendido el valor “ético” y “democrático” de esta decisión del Gobierno que cuenta además con todas las garantías del Estado de derecho y con “respeto” a los restos de Franco, que se trasladarán al lugar que designe su familia o, en todo caso, “a un lugar digno”. Además, ha acusado a PP y Ciudadanos de “ponerse de perfil” ante la dictadura. Y lo ha hecho no solo durante el pleno sino también en el pasillo del Congreso ante los periodistas, en unas declaraciones en las que ha tachado de “espectáculo” las intervenciones de sus portavoces.

En nombre del PP, ha subido a la tribuna de oradores el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz que ha llegado a cuestionar los crímenes de la dictadura cuando ha proclamado que “en Burundi sí se produjo un genocidio”. “Me da vergüenza que en España se hable de una ‘comisión de la verdad’, cuando la bibliografía sobre la guerra civil es enorme”, ha dicho también  refiriéndose al fondo del debate. Por cierto que Fernández Díaz ha aprovechado la oportunidad para reprochar que los socialistas estén sentados en el banco azul gracias a una moción de censura “apoyada por independentistas y populistas”. En cuanto a la forma elegida para aprobar la exhumación, ha considerado que “la forma no es solo un trámite; es una exigencia y una garantía de la democracia frente a la arbitrariedad”. Junto a eso y en lo que aparentemente es una flagrante contradicción, ha reprochado al PSOE su pasividad frente a este asunto durante todos los años en los que ha está en el Gobierno, la mitad de la democracia según sus palabras.

Más contradictoria todavía es la actitud de Ciudadanos, que en mayo de 2017  apoyó con su voto a favor la proposición no de ley presentada por el PSOE en la que, entre otras cuesiones, se instaba al Gobierno, entonces del Partido Popular, a que procediera a la exhumación de Franco. El mismo portavoz que entonces dijo que a su partido le gustaba “el espíritu” de la resolución, José Manuel Villegas, ha intervenido en el debate de este jueves para cuestionar la “urgente necesidad” del decreto que, según él, es la que tiene Pedro Sánchez para “tapar las debilidades y vergüenzas de su Gobierno, para tapar su incapacidad para parar los pies a los separatistas, gestionar el país, aprobar el techo de gasto, hacer frente al problema de la inmigración ilegal o reformar el sistema de financiación económica”. “La cortina de humo del cadáver de Franco no da para tapar su incapacidad y su incompetencia”, ha afirmado Villegas, para quien se ha recurrido a un “instrumento inadecuado” para dar una “solución parcial e insuficiente” al problema. “Después de 40 años desenterrar el cadáver de Franco no es prioritario ni urgente para la inmensa mayoría de los españoles”, ha subrayado.

Tras estas intervenciones, la portavoz socialista, Adriana Lastra, se ha dirigido a ambos partidos, a los que ve “perdidos en un laberinto ideológico” y una “lucha fratricida” para buscar votos de la extrema derecha. “No se abstengan de la democracia, de la dignidad”, les ha pedido antes de constatar que España “se merece la unanimidad” en un momento “histórico”. Lastra ha admitido que la tramitación permitirá dar un impulso a la Ley de Memoria Histórica, con medidas como la Comisión de la Verdad, la anulación de los tribunales franquistas o la recuperación de los restos de las 115.000 víctimas enterradas en fosas comunes.

Los flecos pendiente para la tramitación del proyecto de ley

Los partidos de la oposición favorables a la convalidación han aprovechado el debate para adelantar las cuestiones que plantearán como enmiendas durante la tramitación del decreto como proyecto de ley en el Congreso, el compromiso del Gobierno para obtener su respaldo: garantizar la identificación y exhumación de las miles de personas que siguen enterradas en cunetas, la anulación de juicios políticos del franquismo, la retirada de simbología franquista o la reforma de la Ley de Secretos Oficiales para garantizar el libre acceso a la documentación de la contienda y la dictadura.

La izquierda de la Cámara no está, sin embargo, del todo satisfecha con el resultado. La portavoz de IU, Eva García Sempere, ha pedido al Gobierno que vaya más allá para lograr “enterrar el franquismo”. Así, ha reclamado demoler la gran cruz que preside el mausoleo y que reivindica su “cruzada nacional católica”. “Tiene que quedar claro que el Valle sí se toca, se desacraliza y se resignifica”, ha añadido.

También En Marea ha criticado la insuficiencia de un texto que considera “dolorosamente inexacto” porque no menciona que Franco dio un “golpe de Estado”. Su diputado, Antón Gómez-Reino ha recalcado que además de dictador, fue “un asesino y un ladrón”, ha exigido la devolución del Pazo de Meirás y ha aprovechado para acusar a Albert Rivera de aliarse con el fascismo y a Pablo Casado de flirtear con él. Desde ERC, Joan Tardà ha dejado claro que su grupo vota a favor porque tiene “plena confianza” en la palabra de Carmen Calvo y buscará más avances como reconocer a los maquis o la responsabilidad del Estado en la gestión de las fosas, que no pueden ser tratadas “como enterramientos romanos”

Por parte del PNV, Mikel Legarda se ha sumado a la petición para resignificar el complejo de Cuelgamuros, cuestión esta que figuraba entre las recomendaciones que hizo un grupo de expertos en 2011. Jordi Xuclà, del PDeCAT, ha lamentado que el Gobierno no haya buscado el consenso de todos, también de PP y Ciudadanos. Tras criticar la gestión que ha hecho el Ejecutivo de este asunto, ha vuelto a reclamar la anulación de los juicios, una medida que los independentistas han puesto como condición al Ejecutivo para apoyar la convalidación.

Con el hispanista Ian Gibson en la tribuna de invitados, junto a algunos familiares de víctimas y representantes de asociaciones en favor de la memoria histórica, la convalidación ha sido celebrada con un aplauso de varios minutos de los 172 diputados del sí. El presidente del Gobierno lo ha hecho a través de su cuenta de Twitter:

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