Sánchez reclama 12 años para asentar su proyecto político y omite la Diada a dos días del 11-S

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este domingo que el crecimiento económico de España seguirá siendo robusto y que su Ejecutivo no es un mero "accidente", sino que en esta legislatura va a sentar las bases para "la gran transformación" que exige España hasta el año 2030. Ese es el mensaje que ha lanzado en el acto del PSOE que ha presidido en Oviedo coincidiendo con sus primeros cien días en el Gobierno, el primero de partido al que acude desde que se convirtió en jefe del Ejecutivo el pasado 2 de junio. Cataluña ha estado clamorosamente ausente de su discurso a solo dos días de de la Diada que anualmente se celebra el 11 de septiembre.

Sánchez ha esquivado las ‘trampas’ del independentismo catalán para entrar al trapo de sus desafíos. El último ha sido el que ha formulado el expresidente catalán Carles Puigdemont desde Suiza, donde se ha erigido en “presidente legítimo en el exilio de la Generalitat”, en una fiesta en el cantón de Jura, que es un territorio en el que se ha vivido un caso de autodeterminación, cuando en 1979, tras varios referendos locales, cantonales y nacionales se independizó del cantón de Berna. Por cierto que eso ocurrió en 1978 y a raíz de la votación del cantón todos los ciudadanos suizos fueron llamado a pronunciarse en las urnas. Y lo hicieron a favor de la creación de un nuevo cantón, el número 26 de la Confederación.

Eso sí, Puigdemont ha aprovechado la visita a Suiza y la empatía del auditorio para hacer apología de la causa separatista, asegurando que Cataluña “es un pueblo que lucha desde la democracia y que quiere el respeto por las decisiones de sus ciudadanos”. Y para lanzar el nuevo órdago al presidente del Gobierno, asegurando que a Sánchez se le acaba el tiempo para demostrar que su “receta para Cataluña” no es “la versión 2.0 de Rajoy”. “El clima ha cambiado, el lenguaje ha cambiado, pero la receta es la misma que la de Rajoy”, ha dicho, y le ha exhortado a mostrar “una nueva receta con la que se pueda trabajar”.

Por su parte, el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha lanzado otro reto desde las páginas de ‘La Vanguardia’. En una entrevista en el diario catalán le han preguntado si cree que hay diferencias entre el Gobierno de Sánchez y el de Rajoy y su respuesta ha sido: La música es diferente, pero se tiene que concretar la letra. Hacen falta hechos. No se trata solo de una cuestión de discursos ni de retórica. Si Sánchez dialoga y negocia con los que queremos negociar y dialogar en base a lo que piensa la mayoría del pueblo de Catalunya, probablemente reforzará la democracia. Sánchez tiene que decidir si quiere ser Cameron o Rajoy.

Lo cierto es que la Diada de este próximo martes es una prueba de fuego para el independentismo, que tema una afluencia muchos menor que en años precedentes. No cabe duda de que la expectativa de avanzar hacia la creación de una república catalana no es la misma este año que en septiembre de 2017 y que hay cierto cansancio de la ciudadanía ante un pulso permanente entre la Generalitat de Cataluña y el Estado que no conduce a nada.

Esa parece ser la estrategia del presidente Sánchez: dejar que las reivindicaciones ‘imposibles’ del independentismo se estrellen una y otra vez contra el muro de la legalidad en España y en la comunidad internacional, mientras él lanza ofertas de diálogo que son rechazadas por la ‘intransigencia’ de unos dirigentes más empeñados en su supervivencia personal que en el bienestar de los ciudadanos a los que pretenden servir. De ahí su oferta sobre un referéndum para mejorar el autogobierno catalán, algo que sí se atendría a los márgenes de la normativa vigente, pero que los independentistas rechazan porque sería una evidente renuncia a sus promesas. Por eso, este año reviste un especial interés comprobar la respuesta popular a la convocatoria de la Diada, para ver hasta qué punto el callejón sin salida en el que han acabado esos compromisos han decepcionado a los catalanes y le han llevado a replantearse sus expectativas.

El terreno de lo social en el que Sánchez quiere marcar la diferencia

Por lo demás,en el acto de este domingo el jefe del Ejecutivo se ha comprometido a continuar su labor con “coherencia, diálogo, realismo y ambición” y ha recalcado que todas sus actuaciones seguirán regidas por el principio de “justicia social”. Ha asumido que mucha gente quiera que se haga todo lo que está pendiente en dos años, pero ha reconocido que no tiene mayoría suficiente para adoptar decisiones como la derogación de la reforma laboral y aprobar un nuevo modelo de financiación. No obstante, sí ha dicho que hay mayoría para eliminar muchos de los aspectos más lesivos de la reforma laboral y para mejorar la financiación autonómica.

A renglón seguido es cuando se ha dirigido a los que dicen que su Gobierno es un “accidente” y que los conservadores volverán a gobernar tras las próximas elecciones. “Les digo -ha explicado- que en esta legislatura lo que vamos a hacer es sentar las bases de la gran transformación que necesita y exige España hasta el año 2030”. Y ha insistido: “Nuestro objetivo es la justicia social, y nuestro horizonte el 2030”.

Para esa transformación ha citado cinco ejes: educación, empleo, sanidad, medio ambiente y pensiones. Respecto a este último eje ha dicho que su Gobierno debe dedicarse a resolver el “agujero” que ha dejado el Ejecutivo anterior en la Seguridad Social. “Es posible tener una Seguridad Social con superávit y unas pensiones dignas conformes al IPC, y la única formación política que lo puede garantizar es el PSOE”, ha resaltado. En su intervención no ha habido ninguna referencia a la situación que vive Cataluña y sólo ha resaltado de forma general que su Gobierno está comprometido con la cohesión territorial.

Sánchez, quien ha pedido una movilización a su partido ante las elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo mes de mayo, ha dibujado el panorama del que cree que venía España antes de acceder al Gobierno. Así, ha señalado que existía un jefe del Ejecutivo que decía que no es asunto suyo la desigualdad salarial, había una RTVE “manipuladora”, recortes “indiscriminados”, una “parálisis parlamentaria, y una “asociación tóxica de la corrupción con la política”.

“Hace cien días, del Gobierno salió la resignación y entró la esperanza, y gracias a ello el cambio ya no es una posibilidad, sino que ha empezado a ser una realidad”, ha asegurado. Se ha comprometido igualmente con políticas económicas que permitan crecer de manera robusta, momento en el que ha garantizado que ese tipo de crecimiento se va a mantener en los próximos meses. También ha ratificado que su Ejecutivo presentará próximamente un plan de choque contra el desempleo juvenil y en los presupuestos de 2019 se garantizará el poder adquisitivo de los pensionistas.

En su intervención ha hecho un repaso de las medidas sociales que se han aprobado en poco más de tres meses, entre ellas la recuperación de la sanidad universal y que, a su juicio, es una de las mejores formas de reivindicar la Transición española. Sánchez ha reiterado igualmente que revertirá los recortes en materia de educación y desarrollará una transición energética justa. Además, ha sacado pecho por tener el Gobierno con más mujeres que hay en el mundo y ha defendido su decisión de exhumar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos. “Después de 40 años ya iba siendo hora de que se aprobara un real decreto ley para exhumar al dictador”, ha recalcado entre aplausos de los más de mil asistentes al acto. El Congreso debatirá el próximo jueves el decreto ley para exhumar los restos del disctador. Salvo sorpresas, el decreto ley saldrá adelante al contar con la mayoría de los grupos que votarán a favor. PP y Ciudadanos se abstendrán.

El líder del PSOE ha subrayado que su Gobierno está comprometido con Europa y ha considerado que es ahí donde tiene que resolverse el problema de la inmigración, un problema que dice afrontar con una máxima: “política migratoria sí, con derechos humanos”. En el acto ha intervenido también la vicesecretaria general del PSOE y portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, a quien Sánchez ha agradecido que haya estado junto a él en los momentos más duros difíciles que tuvo que vivir en el partido. Lastra ha acusado al PP y Ciudadanos, a los que se ha referido respectivamente como la derecha “azul y naranja”, de haber alentado en los cien días de Pedro Sánchezcomo presidente un discurso “xenófobo y populista” y haber intentado utilizar a las víctimas de ETA.

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