Ciudadanos rompe el pacto con Susana Díaz y aboca a Andalucía a un anticipo electoral

Habrá elecciones anticipadas en Andalucía. Aunque hace tiempo que se daba por seguro el adelanto, ya no hay ninguna duda después de que el Comité Ejecutivo Nacional de Ciudadanos haya decidido por unanimidad romper el pacto de investidura con el PSOE en Andalucía, que permite gobernar a Susana Díaz. El adelanto será solo de unos cuatro meses –se calcula que las elecciones podrían celebrarse en noviembre o a principios de diciembre y la legislatura termina en marzo de 2019- pero es suficiente para colmar las expectativas de la presidenta andaluza y de sus socios.

La decisión de romper, debatida y aprobada este viernes por la ejecutiva nacional de Ciudadanos en Málaga, ha sido propuesta por el dirigente andaluz Juan Marín tras la “falta de voluntad” de los socialistas a acceder a propuestas como la supresión de los aforamientos, limitar los altos cargos de libre designación, evitar las puertas giratorias o reformar la ley electoral, incluidas en el pacto de investidura que firmaron en el 2015. Esas son las condiciones que puso Albert Rivera, el líder nacional del partido, cuando el pasado miércoles lanzó a Díaz un ultimátum desde Granada.

“La señora Díaz y el PSOE han agotado la paciencia de los andaluces, también la de Ciudadanos”, ha dicho Marín, quien entiende que ha sido el PSOE el que “ha roto el acuerdo de investidura”. En realidad, el ultimátum estaba abocado al fracaso desde el principio ya que la supresión de los aforamientos hubiera requerido una reforma del Estatuto de Autonomía, con un referéndum para ratificarla, para lo que no hay tiempo en los seis meses que quedan hasta marzo del próximo año.

Marín ha aprovechado para presentar un informe a la Ejecutiva en el que se recogen los incumplimientos pero también las reformas que se han acometido a raíz del pacto entre Ciudadanos y el PSOE andaluz y cuya paternidad e impulso se atribuye, obviamente, el partido naranja. De hecho, en el texto los autores hablan de “una legislatura siendo decisivos”. Ahora, la ruptura implica que Ciudadanos no aprobará los próximos Presupuestos del Gobierno andaluz. Susana Díaz podría prorrogar los actuales, pero ella misma condicionó el adelanto electoral a mantener la estabilidad en su Gobierno, por lo que todo indica que su siguiente movimiento será anunciar que ha decidido no agotar lo poco que le queda de legislatura.

A Díaz, además, le interesa distanciar lo más posible las elecciones andaluzas de la municipales y autonómicas previstas para el próximo mes de mayo, con el fin de que estas últimas no condicionen los pactos postelectorales que previsiblemente tendrá que negociar para formar gobierno, tal y como tuvo que hacer en 2015. La presidenta andaluza también mira a Cataluña, donde tampoco se puede descartar un adelanto electoral, y por supuesto a la sentencia del juicio por los ERE fraudulentos, el mayor escándalo de corrupción que ha sacudido a los gobiernos socialistas de Andalucía, que podría conocerse coincidiendo con la fecha tope de las elecciones si ella no pulsa el botón del adelanto.

Tanto es así que, en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva que ha ofrecido con José Manuel Villegas, secretario general de Cs, Marín ha señalado que la única explicación que encuentra su partido al comportamiento de los socialistas es que “Susana Díaz a lo único que le tiene miedo es al calendario judicial, a la sentencia de los ERE, la comisión de investigación de la Faffe y a las consecuencias que se dirimen de ese caso”. El caso de la Faffe, la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo, se ha colado en la campaña electoral después de que se creara la Comisión parlamentaria para investigar cargos en una tarjeta black de un club de alterne por casi 15.000 euros. El consejero de Empleo, Javier Carnero, ha sido acusado de “mentir” en el Parlamento por no ofrecer esa información en sus comparecencias.

Lo cierto es que en paralelo, Rivera y los demás miembros de la dirección de Ciudadanos están ansiosos por medirse en una cita electoral que les permita recuperar el protagonismo político que perdieron con el relevo en el Gobierno de la nación y en el liderazgo del PP. El partido naranja confía en ganar terreno a los ‘populares’ de Pablo Casado presentándose como el único garante de la unidad de España, la formación capaz de frenar el órdago secesionista catalán. En este sentido, es seguro que exprimirá su campaña para retirar los lazos amarillos con los que los independentista reclaman la excarcelación de los que consideran ‘presos políticos’ y que la líder de Ciutadans, Inés Arrimadas, será una figura central de la campaña andaluza.

La forma en la que se ha producido el divorcio entre el PSOE andaluz y Ciudadanos induce a pensar que todo ha sido un teatro para justificar un desenlace que interesa a ambas formaciones. Así lo han visto el resto de los partidos andaluces y así ha dicho Marín que lo ha planificado Díaz que ha aprovechado para lanzar otro mensaje a nivel nacional: si Díaz adelanta elecciones por la inestabilidad de su Gobierno al perder a su principal aliado, “Pedro Sánchez debería convocar también” dada su situación de franca minoría en el Congreso de los Diputados.

Juan Manuel Moreno, líder del PP andaluz, no ve ruptura sino un acuerdo entre Ciudadanos y el PSOE para convocar elecciones. Más o menos lo mismo que ha opinado la responsable de Podemos en la Comunidad, Teresa Rodríguez, aunque expresado de otra manera:

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