Santamaría planta a Casado y dispara los rumores sobre su marcha de la política que no confirma ni desmiente

La ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría se ha ausentado de la primera reunión de Pablo Casado con los diputados del PP, una cita con la que además el Grupo Popular inicia el curso político y parlamentario. La ausencia ha sido sonada por los intensos rumores que apuntan hacia un posible abandono de la vida política por parte de quien fuera la principal rival de Casado en las primarias y el congreso del partido que decidieron quién tomaría el relevo en la presidencia tras la dimisión de Mariano Rajoy. Ella ni confirma ni desmiente los rumores.

Santamaría ha llegado al Congreso pasadas las dos de la tarde para participar en las votaciones del pleno que se ha celebrado este jueves. En medio de una enorme expectación, ha esquivado las preguntas de los periodistas sobre su futuro. “Entenderá que yo esto lo tengo que hablar primero con Pablo Casado”, ha dicho después de afirmar: “A mí me preocupa mucho España y la labor que tenemos que hacer desde el Partido Popular y yo eso es lo primero que voy a tener en cuenta”.

Después, en conversación informal con los periodistas, ha negado tajantemente haber dado un plantón a Casado al no asistir a la reunión del Grupo Popular. Ha contado que el miércoles por la tarde habló con la portavoz del PP, Dolors Montserrat, para explicarle que tenía un compromiso previo. Según su relato, Montserrat le dijo que no había problema y admitió que serían más las ausencias dado que la reunión se había convocado con muy poco tiempo. Sobre su posible marcha a la empresa privada, Santamaría ha echado balones fuera asegurando que no hay nada. Incluso, ha bromeado diciendo que si tuviera tantas ofertas como las que ha leído en prensa no seguiría en política acudiendo a los plenos para votar, como ha hecho este jueves.

Lo cierto es que no sólo Santamaría ha plantado al nuevo líder ‘popular’, sino que también lo han hecho los miembros de su ‘núcleo duro’, José Luis Ayllón y la exministra de Trabajo Fátima Báñez. No sólo Santamaría ha plantado al nuevo líder ‘popular’, sino que también lo han hecho los miembros de su ‘núcleo duro’, José Luis Ayllón y la exministra de Trabajo Fátima Báñez. Tras el cónclave, se ha conocido la reubicación de todos ellos en el hemiciclo en un extremo alejado de la cúpula del PP, lo que supone en definitiva la escenificación del alejamiento entre la antigua número dos de Rajoy en su Gobierno y la nueva dirección ‘popular’. A partir de ahora, la diputada se sentará en la segunda bancada pero no detrás de su líder sino en el extremo opuesto, lindando con los escaños que ocupa Ciudadanos.

El divorcio entre ambas partes ya se evidenció antes del verano cuando Santamaría quiso imponer una fórmula proporcional al 43% de los votos que recibió su candidatura en el congreso de julio para la integración de su equipo y Casado la rechazó. La exvicepresidenta declinó entonces desempeñar ninguna responsabilidad en el nuevo organigrama. La ruptura en dos del partido se hizo aún más patente cuando poco después se celebró la primera reunión del Comité Ejecutivo Nacional de Casado en Barcelona. Santamaría rechazó también ocupar un asiento como uno de los cinco miembros de libre designación por parte del presidente.

Santamaría, que según ha dicho tenía previsto pedirle una cita hoy mismo al líder, no ha coincidido con Casado porque el líder del PP, que tenía previsto viajar este jueves a Viena, se ha marchado del Congreso instantes antes de que llegara ella. Antes, en los pasillos de la Cámara, ha quitado hierro a la ausencia de la diputada en la reunión del grupo. “Cada uno tiene su agenda”, ha dicho y le ha enviado este mensaje: “Soraya Sáenz de Santamaría sabe que tiene una plaza reservada en el Comité Ejecutivo y que, al igual que los demás exministros, sus compañeros de grupo le cederían muy gustosamente la Presidencia de una comisión parlamentaria”. No ha querido responder, sin embargo, a la pregunta sobre si la exvicepresidenta ocupará alguna candidatura en las municipales y autonómicas del año que viene. Pero ha recordado que antes de la convención nacional del PP, que se celebra en diciembre, quiere que estén designados todos los candidatos autonómicos y municipales por lo que ahora el partido trabaja en ver cuáles son los “mejores”. “Tenemos dos meses para que me sigan preguntando sobre eso”, ha bromeado.

A la reunión del Grupo Popular sí ha acudido la exministra de Defensa y exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien también aspiró a la presidencia del partido sin éxito con la diferencia de que ella se incorporó a la candidatura de Casado tras haber fracasado en la primera vuelta del proceso, las primarias en las que votó la militancia, para colaborar con él de cara al congreso. Cospedal ha ocupado un asiento en la primera fila de la sala, junto a la dirección del grupo. El futuro de la exnúmero dos de Génova también es una incógnita. De momento, ha anunciado que va a dejar la presidencia del PP en Castilla-La Mancha para que en un mes se elija a su sucesor. Y no se descarta que encabece la lista del PP al Parlamento Europeo en las elecciones del año que viene.

También ha acudido a la cita Celia Villalobos, veterana diputada que acaba de perder su escaño en la Diputación Permanente del Congreso tras casi 30 años, tras ser sustituida por la nueva dirección. Paralelamente su marido, Pedro Arriola, ha decidido poner fin a 30 años de colaboración con el PP, como asesor externo y como gurú demoscópico de José María Aznar y Mariano Rajoy. Villalobos ha optado por ocupar un escaño en la última fila de la sala y lo ha hecho sola, aunque justo antes de empezar la reunión se ha sentado a su lado otra diputada que acababa de llegar.