Rivera apuesta por romper el pacto de gobierno con Susana Díaz para forzar el adelanto electoral

Ciudadanos se prepara para romper su pacto con el PSOE en Andalucía y facilitar que las elecciones se adelanten a finales de año. El presidente de Cs, Albert Rivera, acusa a Susana Díaz de incumplir el acuerdo de investidura que sellaron hace tres años y anuncia una decisión al respecto en la Ejecutiva del partido que se reunirá el próximo viernes en Málaga. La creciente tensión entre ambas formaciones podría responder a una escenificación para justificar la convocatoria de elecciones solo cuatro meses antes de cuando toca, lo que beneficia tanto al PSOE como a Ciudadanos.

De hecho, lo que el líder del partido naranja esgrime para explicar sus amenazas de ruptura son los incumplimientos en materia de regeneración democrática, concretamente la reforma de la Ley Electoral y la supresión de los aforamientos pese a que el informe que el presidente de Cs en Andalucía, Juan Marín, presentará el viernes a la Ejecutiva reconoce que sí se han cumplido los compromisos económicos como, por ejemplo, los que contrajeron para reformar el Impuesto de Sucesiones. Rivera supedita al cumplimiento de sus exigencias el apoyo a los presupuestos de Susana Díaz. Claro que, en el caso de que la presidenta andaluza no consiguiera sacarlos adelante, siempre podría prorrogarlos. La opción más factible es, sin embargo, que decida adelantar las elecciones que deberían celebrarse en marzo de 2019 a este año, probablemente a octubre.

El líder de Ciudadanos ha criticado este miércoles las “resistencias” de los grandes partidos a aceptar sus propuestas de regeneración. Dice que PSOE y PP son iguales a la hora de afrontar estos asuntos, pero lo cierto es que él tampoco se ha acordado de que quedaban puntos por cumplir de los 69 que pactó con Díaz hasta que apenas queda margen para convocar elecciones antes de tiempo. Hay que recordar que Rivera siempre ha hecho bandera de la regeneración democrática como lo demuestra que su primera condición para apoyar la investidura de Díaz fue la dimisión de los ex presidentes andaluces, Manuel Chaves y José Antonio Griñán.

Marín, por su parte, acusa ahora a la presidenta de no ceder la supresión de los aforamientos, porque “no quiere que sus diputados se enfrenten a un tribunal ordinario de justicia”, y recuerda causas abiertas que salpican a la Junta: el fraude de los ERE y de formación, o el uso de una tarjeta de crédito asociada a la extinta fundación pública de empleo Faffe en un prostíbulo de Sevilla. Este último asunto, que investiga un juzgado de Sevilla, será llevado a una comisión de investigación en el Parlamento, propuesta por PP y Cs, y que respaldan todos los grupos excepto el PSOE.

El que Rivera haya recuperado ahora los mensajes del principio de la legislatura puede deberse a su preocupación por la posibilidad de que el nuevo PP de Pablo Casado recupere el espacio electoral perdido. De ahí, la escalada de presiones a Díaz en la que se han embarcado desde el propio líder naranja hasta Marín, pasando por la dirigente del partido en Cataluña, Inés Arrimadas. Tanto PP como Podemos e IU dicen que no se creen el divorcio y que el cruce de reproches es solo un “paripé”.

Eso sí, Ciudadanos acompaña la aparente dureza de su discurso con la mano tendida, al señalar Rivera que desde el partido intentarán, “hasta el último minuto, que el PSOE-A rectifique” y demuestre su “voluntad política” para cumplir todo lo acordado. “Si en cualquier momento Susana Díaz rectifica”, ha dicho, no habrá “discusión ni debate” y “se acabará la legislatura, hasta el último día”, convocándose “elecciones para la fecha que toque”. No obstante, ha reconocido que teme que al PSOE-A “lo que verdaderamente le preocupa son los ERE, la agenda judicial y, por eso, a lo mejor intentan buscar alguna excusa para no cumplir el acuerdo”.

Los motivos de Díaz para el adelanto: ERE, PGE, desaceleración, Cataluña…

Pero no cabe duda de que a Susana Díaz no le interesa esperar demasiado para colocar las urnas. La presidenta andaluza no lo reconoce, pero se expone a que los comicios coincidan con la sentencia del juicio por los ERE fraudulentos, el mayor escándalo de corrupción que ha salpicado al Gobierno andaluz. El caso ERE tiene a 22 ex altos cargos de la Junta en el banquillo, incluidos dos ex presidentes andaluces, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que representan dos décadas de Gobierno en Andalucía. Tal y como avanza el juicio, que ha entrado ya en la fase de los últimos testimonios y de las pruebas periciales, se espera que termine a finales de año y que la sentencia esté lista en febrero o marzo del próximo año, justo cuando finaliza la legislatura en Andalucía.

Hay además una experiencia reciente que seguramente pesará en la opción que finalmente escoja la presidenta de la Junta. En 2015, la falta de mayoría absoluta abocó a Díaz a pactar su investidura con el resto de fuerzas -PP, Podemos, Ciudadanos e IU-. La negociación se dilató durante 80 días sin gobierno, casi tres meses en los que no hubo gobierno por la dificultad de llegar a acuerdos con los partidos que estaban pendientes de las inminentes elecciones municipales. Y es que todos ellos esperaron a que pasaran los comicios locales para medir fuerzas y calibrar quién necesitaría a quién en según qué capital y qué municipio. Si las elecciones andaluzas fueran en marzo de 2019, Díaz se enfrentaría al mismo escenario de bloqueo institucional, puesto que las municipales están previstas para mayo, solo dos meses después.

Y esos no son los únicos factores a favor del adelanto. A Díaz le interesa aprovechar el tirón electoral que pueden reportarle las expectativas que rodean los primeros compases del PSOE en el Gobierno de la nación. Si espera demasiado, se arriesga a que influyan en la intención de voto de los andaluces errores e incumplimientos asociados a la debilidad parlamentaria de Pedro Sánchez -es más que dudoso que pueda sacar adelante sus Presupuestos con el aumento de gasto social que pretendía- y la desaceleración económica por la ausencia de los vientos de cola que han dejado de soplar. La presidenta andaluza cuenta además con el compromiso de Sánchez de no unir las elecciones generales a las de Andalucía.

Otra cosa es lo que pueda suceder en Cataluña. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, lleva desde el martes repitiendo que no ha pensado adelantar elecciones, pero que todo depende de lo que suceda en el juicio contra los líderes del ‘procés’. Si hay sentencias condenatorias, que es lo más probable dadas las elevadas penas que les solicitan, Torra irá al Parlament para ponerse “a disposición del pueblo”. Él no ha explicado qué significa eso, pero podría abarcar desde una cuestión de confianza hasta una convocatoria electoral.

Díaz ve “desquiciado” a Rivera ante la irrupción de Casado

Pese a todo lo anterior, Susana Díaz sigue sin desvelar sus intenciones y ha advertido este miércoles de que la fecha para la celebración de las próximas elecciones autonómicas “se va a decidir aquí, no fuera de esta tierra”. Además, ha criticado el “desquicie” de Rivera, quien pretende “utilizar a Andalucía en sus cuentas electorales y su carrera con Pablo Casado para ver quién está más a la derecha”. “No voy a perder la oportunidad de mejorar la vida de los andaluces, que me merece mucho más la pena que las bullas, los nervios y la precipitación de Rivera”, ha dicho Díaz, quien ha matizado que el posible adelanto electoral va a depender de la estabilidad. “Cuando no la haya, hablarán los andaluces, pero de lo que quieran los andaluces, incluida la fecha que se va a decidir aquí y no en otro sitio”, ha reiterado.

Ha lamentado que, tras las declaraciones el martes del presidente andaluz de Cs, Juan Marín, resulte “evidente que no quiere estabilidad” y que le guían “otros intereses que solo pueden ser fruto de un cálculo electoral” al tiempo que ha subrayado que el gobierno que lidera “está en el día a día, en la mejora de las condiciones de vida de los andaluces”. “Habrán calculado que les merece la pena tirar por la borda lo que han ayudado a construir en estos tres años y medio solo por adelantarse diez minutos a Casado”, ha asegurado para admitir que han sido “tres años y medio buenos, en los que han contribuido a la estabilidad” y criticar que “se echen por tierra por el nerviosismo de Rivera”.

Al hilo de esto, ha apuntado que, mientras que Rivera “viene a Andalucía a ratificar sus nervios, sus prisas y sus bullas porque está demostrado que es quien anda más desquiciado”, el BOJA va a publicar planes de empleo que darán a 22.000 andaluces la oportunidad de volver a trabajar, se van a impulsar de nuevo la carrera en los profesionales sanitarios o se van a financiar los implantes cocleares en niños de cero a siete años que lo necesiten. “Eso es lo que yo me planteo en estos momentos y lo que interesa a los andaluces; que se mejoren sus vidas mientras que Rivera está preocupado de los suyo, de cómo aprovecha Andalucía en sus cuentas electorales y en su carrera con Casado. Es evidente porque si no, el ruido no sería el que es”, ha trasladado.

Por último, ha insistido en que en los próximos días “no voy a perder ni una oportunidad de mejorar la vida de la gente” y en que la fecha de las elecciones autonómicas “se va a decidir aquí, en Andalucía, y no fuera de esta tierra”.

RELACIONADO