Torra responde a Sánchez que no renuncia a celebrar un referéndum de autodeterminación

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha presentado una hoja de ruta para el nuevo curso político que se circunscribe a su plan para avanzar hacia la independencia de Cataluña. A la propuesta de Pedro Sánchez sobre un referéndum para votar un nuevo Estatut, ha respondido que no aceptará nada que no sea un referéndum de autodeterminación, aunque le propone acordarlo. Y sobre el juicio que sentará en el banquillo a los líderes del ‘procés, ha asegurado que no puede aceptar ni aceptará una sentencia que no sea la libre absolución. “Libertad o libertad”, ha sentenciado en un guiño a Carles Puigdemont y su lema “referéndum o referéndum”.

Lo que el presidente de la Generalitat plantea al jefe del Ejecutivo central es acordar un “referéndum vinculante y reconocido internacionalmente” para “renovar el mandato” del 1-O, “sin amenazas, sin violencia, sin miedo, sin guerra sucia”. Es decir, ofrece “diálogo y negociación para que el Gobierno español aproveche la oportunidad de convocar de manera acordada un referéndum de autodeterminación”, como hicieron, ha recordado, el gobierno británico y el canadiense. Eso sí, ha obviado el detalle de que las consultas de Escocia y Quebec no se celebraron apelando al derecho de autodeterminación que, según Naciones Unidas, solo corresponde ejercer a los pueblos colonizados. “Hago un llamamiento solemne al Gobierno del Estado a la negociación de buena fe. Sentémonos, escuchémonos, hablemos y negociemos, siempre con la paz y la democracia como principios de actuación”, han sido sus palabras.

Aunque de la propuesta de Torra implica a priori una renuncia a la unilateralidad, el ‘president’ ha compensado esa modulación de su mensaje con el anuncio de que no va a aceptar sentencias de los líderes del ‘procés’ que se sentarán en el banquillo de los acusados que no sean la libre absolución, lo que suscita la duda de si estaría dispuesto a volver a transitar la senda de la desobediencia. Lo que no ha explicado es cómo piensa hacerlo. “Personalmente no puedo aceptar ni aceptaré ninguna sentencia que no sea la libre absolución. Llegado el caso contrario, si se diese el caso de que la sentencia no fuese la libre absolución de los procesados, estudiaré qué decisiones hay que tomar y me pondré a disposición del pueblo de Cataluña, a través de sus representantes legítimos en el Parlament”, ha subrayado y ha explicado que la decisión que tome será comunicada a los representantes catalanes en el Congreso, el Senado y el Parlamento Europeo, para que “actúen con fidelidad al mandato del pueblo de Cataluña”.

Ha lamentado también  que se “pisoteen los derechos” de los 11 miembros del Comité de Defensa de la República (CDR) para los que Fiscalía pide dos años y medio de cárcel por la protesta convocada ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) el 23 de febrero. Y ha alertado de las propuestas de algunos partidos sobre una nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución: “El tiempo de las amenazas y los miedos se ha acabado. De todas las decisiones que yo y mi Govern emprendamos, solo nosotros seremos responsables”.

Torra ha elegido el Teatro Nacional de Cataluña para pronunciar su conferencia de apertura del curso político catalán mientras el Parlament permanece prácticamente inactivo. La Cámara autonómica no recuperará el pulso ‘normal’ hasta que los independentistas se pongan de acuerdo sobre qué hacer con los diputados que han sido suspendidas tras su procesamiento por el juez Llarena en el marco de la causa del ‘procés’. El presidente de la Generalitat ha querido, no obstante, protagonizar un acto que sirva para marcar sus prioridades durante esta temporada -‘El nostre moment’ es el título de su conferencia- y que, además, anime a la ciudadanía a participar en la Diada del próximo 11 de septiembre. Este año, se teme que la participación sea sensiblemente inferior a la de años precedentes. Los motivos son el cansancio y la decepción tras los acontecimientos de 2017 -aprobación de las leyes de ruptura, referéndum ilegal del 1-O y Declaración Unilateral de Independencia- que no traspasaron el plano puramente declarativo tras la aplicación del artículo 155.

Precisamente y para animar a la movilización ciudadana en la que viene insistiendo en los últimos días, Torra ha propuesto una marcha de ciudadanos por los derechos civiles de Cataluña, “amplia y solidaria”. Una marcha que ha equiparado a la que se celebró en Estados Unidos en la década de 1960 en defensa de los derechos de las minorías liderada por Martin Luther King. Respecto a la Diada, ha invitado a “desbordar la Diagonal de Barcelona”. Esto será el 11-S y a partir del 20 de septiembre se propone aplicar un calendario de conmemoraciones de todos los acontecimientos que tuvieron lugar a partir de ese día, empezando por los registros a dependencia de la Generalitat para tratar de evitar la celebración del referéndum. Cabe recordar que la reacción que alentaron algunas organizaciones soberanistas ese día y el siguiente, el 21 de septiembre, es lo que el juez Llarena ha citado en sus sucesivos autos para justificar la violencia que atribuye a los dirigentes del ‘procés’.

Pese a la caída de participantes que ha reconocido la propia ANC, el presidente de la Generalitat ha dibujado un panorama que dista mucho del fracaso de las aspiraciones independentistas. Es en ese contexto cuando ha proclamado que “no hemos dado un solo paso hacia atrás ni hemos renunciado a nada” y ha situado el referéndum del 1 de octubre como punto de partida pese a que, según él, “hay un intento planificado de destruir el proyecto independentista, pero el pueblo de Cataluña ha resistido y nuestra causa es más respetada que nunca por la comunidad internacional”. Torra ha presentado al pueblo catalán como fuertemente unido en la resistencia frente al fascismo, un pueblo que “no se ha dejado amedrentar por todas las amenazas del Estado, desde el Rey hasta el último magistrado de la Sala del Tribunal Supremo”.

El ‘president’ ha utilizado el dato de que un 80% de los catalanes, según las encuestas, es partidario de celebrar una referéndum de autodeterminación para asegura que el independentismo tiene detrás a la mayoría social de Cataluña, obviando los resultados de las últimas elecciones en las que los partidos que defienden la ruptura con el Estado español no alcanzaron el 50% de los votos. “Esto no es una protesta, es una propuesta”, ha afirmado pese a que ha repasado el catálogo de agravios y persecuciones que los secesionistas denuncian sufrir por parte de las instituciones del Estado.

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